Lección 5 Edicion Adultos: “SE VIOLA EL ESPÍRITU DE LA LEY” Para el 2 de noviembre de 2019

Sábado 26 de octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Nehemías 5:1–5; Éxodo 21:2–7; Miqueas 6:8; Nehemías 5:7–12; Deuteronomio 23:21–23; Nehemías 5:14–19.

PARA MEMORIZAR:
“Os ruego que les devolváis hoy sus tierras, sus viñas, sus olivares y sus casas, y la centésima parte del dinero, del grano, del vino y del aceite, que demandáis de ellos como interés” (Neh. 5:11).

Jesús dijo que “siempre tendréis pobres con vosotros” (Mat. 26:11), pero eso no es una excusa para no hacer algo para ayudarlos. Al contrario, la Escritura nos exhorta a hacer nuestra parte para ayudar; de lo contrario, difícilmente podremos decir que somos cristianos.
Además es asombroso que –incluso en medio de las pruebas y las tribulaciones de los exiliados repatriados– en la reconstrucción de Jerusalén surgiera el tema no solo de la pobreza y los pobres, sino de una cuestión aún más problemática, que es la de los ricos que oprimen a los pobres.
Esta semana veremos otra manifestación de este tema histórico, y cómo trabajó Nehemías para solucionarlo. Como veremos, lo que empeoraba esta opresión era que se practicaba dentro de “la letra de la ley”, por así decirlo, un poderoso ejemplo de que debemos tener cuidado de no permitir que las normas y los reglamentos se conviertan en un fin en sí mismos en vez de un medio para lograr un fin, que es reflejar el carácter de Jesús.

Domingo 27 de octubre

QUEJAS DEL PUEBLO

Lee Nehemías 5:1 al 5. ¿Que es lo que ocurrió aquí? ¿Contra qué clamaba el pueblo?
La comunidad judía parecía estar unida bajo el liderazgo de Nehemías contra las presiones externas. Pero, no todo marchaba bien dentro de la nación que enfrentaba persecución y se defendía de los ataques extranjeros. A pesar de la apariencia externa de tenacidad y esfuerzos de cohesión contra el enemigo, la comunidad estaba dividida por dentro. Los líderes y los ricos habían estado utilizando a los pobres y menesterosos para su propio beneficio, y la situación empeoró tanto que las familias estaban pidiendo alivio. Algunas familias decían que no tenían nada para alimentar a sus hijos; algunos clamaban que debido a una hambruna habían hipotecado sus propiedades y ahora no tenían nada; otras familias se quejaban de que tenían que pedir dinero prestado para el impuesto persa e incluso sus hijos eran esclavos.
Parece que el principal culpable del problema era la hambruna y el pago de impuestos, que hacía que las familias más pobres buscaran la ayuda de sus vecinos. El Gobierno persa exigía un impuesto de 350 talentos de plata por año de la provincia de Judá (ver nota sobre Neh. 5:1-5 en la Biblia de estudio Andrews, pp. 572, 573). Si una persona no podía pagar la parte designada del impuesto obligatorio, la familia generalmente hipotecaba su propiedad o pedía dinero prestado primero. No obstante, si no podían conseguir el dinero al año siguiente, entonces tenían que hacer algo con la deuda que tenían. Generalmente, la esclavitud era la siguiente opción. Ya habían perdido sus tierras, y ahora tenían que enviar a alguien de la familia, generalmente a los hijos, para que estuvieran al servicio del acreedor y así saldar la deuda.
Hay momentos en la vida en los que nos encontramos en problemas debido a las consecuencias de nuestras propias acciones; por supuesto, también hay ocasiones en las que terminamos enfermos o en apuros financieros por causas ajenas a nosotros. La historia anterior relata un momento en que las políticas gubernamentales perjudicaron al pueblo, lo que ocasionó una mayor pobreza. Quedaron atrapados sin salida en la espiral de la exacerbación de la pobreza.
Es asombroso que en ese entonces, al igual que ahora, la gente luchara contra la opresión económica. ¿Qué mensaje debemos extraer del hecho de que este es un tema que la Biblia aborda a menudo?

Lunes 28 de octubre

CONTRA EL ESPÍRITU DE LA LEY

Lee Nehemías 5:6 al 8 (ver, además, Éxo. 21:2–7). ¿Por qué Nehemías reaccionó enojándose?
Por más que nos cueste entenderlo, la esclavitud era una norma cultural en el mundo antiguo. Un padre podía hacerse esclavo o vender un hijo. Social y legalmente, los padres tenían el derecho de vender a sus hijos e hijas. Sin embargo, dado que Dios es el Dios de la libertad, reguló la práctica en Israel al exigir que los acreedores liberaran a sus esclavos cada siete años. Así, Dios protegió a las personas de convertirse en esclavos permanentes y demostró su deseo de que la gente viviera en libertad.
Aunque la Ley permitía los préstamos, no se permitía el cobro de intereses (para normas bíblicas contra la usura, ver Éxo. 22:25–27; Lev. 25:36, 37; Deut. 23:19, 20). No obstante, el interés que los prestamistas cobraban era pequeño en comparación con lo que cobraban las naciones circundantes: se les pedía que pagaran el uno por ciento cada mes. Los textos mesopotámicos del siglo VII muestran un interés del cincuenta por ciento anual para la plata y del cien por ciento anual para los cereales. Por lo tanto, el interés del doce por ciento anual era bajo, en comparación con la práctica de las naciones mesopotámicas. Pero en general, de acuerdo con la Palabra de Dios, lo único que los acreedores hacían mal era cobrar intereses (Neh. 5:10), y curiosamente el pueblo ni siquiera mencionó eso en su queja. Todo lo demás estaba dentro de la norma social y de las disposiciones legales. Entonces, ¿por qué Nehemías se enojó “en gran manera”? Curiosamente, no actuó de inmediato, sino que se detuvo a pensar en el asunto.
El hecho de que Nehemías tratara el problema de manera tan decisiva es sumamente admirable. No desestima una queja solo porque la situación técnicamente no infringe la Ley o es socialmente aceptable, e incluso “buena” en comparación con las prácticas de la región. Era el espíritu de la Ley lo que se transgredió en esta situación. Especialmente durante una época de dificultades económicas, el deber del pueblo era ayudarse mutuamente. Dios está de parte de los oprimidos y necesitados, y tuvo que encargar a los profetas que hablaran contra los males y la violencia cometidos contra los pobres.
¿Cuáles son las formas en que, incluso sin querer, podemos seguir la letra de la Ley y al mismo tiempo violar el espíritu que está detrás de ella? (Ver Miq. 6:8.)

Martes 29 de octubre

NEHEMÍAS ACTÚA

Aparentemente, el reproche a los nobles y los gobernantes: “¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos?” (Neh. 5:7) no produjo los resultados deseados. Por lo tanto, Nehemías no se detuvo allí, sino que siguió luchando por los oprimidos. Podría haber dicho que trató de enseñarles a los nobles y los gobernantes, pero no funcionó, por lo que se vio obligado a abandonar el asunto. Al fin y al cabo, se estaba alzando contra los ricos y poderosos de la nación. Pero no quedó satisfecho hasta implementar una solución al problema; aunque se granjeó poderosos enemigos en el proceso.
Lee Nehemías 5:7 al 12. ¿Cuáles son los argumentos de Nehemías contra lo que estaba pasando? ¿Qué usó para persuadir al pueblo de que enmiende el error?
Nehemías llamó a una gran asamblea: todo el pueblo de Israel se reunió para tratar este asunto. Lo más probable es que haya previsto la posibilidad de que, cuando todos estuvieran presentes, los dirigentes se avergonzarían, y hasta quizá temieran continuar con su opresión.
El argumento inicial de Nehemías se centró en la esclavitud. Muchos de los judíos, probablemente Nehemías incluido, habrían comprado la libertad de otros judíos sometidos a servidumbre por extranjeros. Ahora, les preguntó a los nobles y a los gobernantes si les parecía aceptable comprar y vender a su propio pueblo. ¿Tenía sentido que los israelitas compraran judíos y les dieran libertad solo para que terminaran siendo esclavos de su propio pueblo?
Los dirigentes no ofrecieron ninguna respuesta porque veían que este argumento era razonable; por lo tanto, Nehemías continuó. Él les preguntó: “¿No andaréis en el temor de nuestro Dios, para no ser oprobio de las naciones enemigas nuestras?” (Neh. 5:9). Entonces, Nehemías admitió que él mismo le había prestado dinero y grano a la gente. Al declarar “¡Dejemos de cobrarles intereses!” (Neh. 5:10, RVC), confirmó la ley que prohibía esta práctica con sus hermanos hebreos y demostraba que, bajo su cargo de gobernador, le gustaría que fueran solícitos unos con otros. Increíblemente, la respuesta fue unánime. Los líderes aceptaron devolver todo al pueblo.
¿Le has hecho mal a alguien? La mayoría, si somos honestos, tendríamos que responder “Sí”. ¿Qué te impide, de una u otra forma, hacer restitución, incluso ahora mismo?

Miércoles 30 de octubre

UN JURAMENTO

Lee Nehemías 5:12 y 13. ¿Por qué Nehemías pronuncia una maldición contra aquellos que no cumplan con su parte del acuerdo?
A pesar de que los líderes aceptan restaurar y devolver lo que han confiscado, Nehemías no está satisfecho con las meras palabras. Él necesita pruebas sólidas; por lo tanto, les hace jurar ante los sacerdotes. Este acto también le daba validez legal al procedimiento en caso de que tuviera que hacer referencia al acuerdo más adelante.
Pero ¿por qué pronuncia una maldición? Nehemías realiza un acto simbólico de recoger su manto como si hubiese algo en él y luego sacudirlo como una señal de perderlo. Así, los que fuesen en contra de este juramento perderían todo. Era costumbre pronunciar maldiciones para inculcar en los demás la importancia de una determinada ley o regla. También había menos probabilidades de actuar en contra de la ley cuando había una maldición vinculada con su violación. Nehemías aparentemente sintió que este era un tema tan importante que necesitaba hacer algo drástico para aumentar la probabilidad de éxito.
¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes del Antiguo Testamento acerca de la santidad de los juramentos para este pueblo? (Núm. 30:2; Deut. 23:21–23; Ecl. 5:4, 5; Lev. 19:12; Gén. 26:31).
A fin de cuentas, el lenguaje es un poderoso don que Dios ha dado a la humanidad; es algo radicalmente diferente de lo que tienen los animales. Y hay poder en nuestras palabras, poder incluso para la vida y la muerte. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos con lo que decimos, con lo que prometemos hacer y con lo que nos comprometemos verbalmente. También es importante que nuestras acciones coincidan con nuestras palabras. ¿Cuántas personas se han alejado del cristianismo por aquellos cuyas palabras suenan cristianas pero que con sus acciones demuestran lo contrario?
Piensa en cuánto impacto tienen tus palabras en los demás. ¿Cómo podemos aprender a ser más cuidadosos en lo que decimos, cuándo lo decimos y cómo lo decimos?

Jueves 31 de octubre

EL EJEMPLO DE NEHEMÍAS

Lee Nehemías 5:14 al 19. ¿Qué razones presenta Nehemías para no exigir “el pan [salario asignado] del gobernador” (Neh. 5:18) de la gente?
Es muy probable que Nehemías haya escrito el relato de estos versículos después de su regreso a la corte del rey Artajerjes, luego de sus doce años de gobernación en Judá. Aunque los gobernadores tenían derecho a recibir ingresos de sus súbditos, Nehemías nunca reclamó este derecho, sino que se costeaba su sustento. No solo pagaba sus propios gastos, sino también proveía para su familia y toda la corte. Zorobabel, el primer gobernador, es el otro gobernador cuyo nombre sabemos. Cuando Nehemías dice:“los primeros gobernadores”, lo más probable es que se refiera a los gobernadores entre Zorobabel y él mismo. Como resultado, al concluir con su mandato, muy probablemente haya perdido dinero. En lugar de adquirir riquezas, como cabría esperar de un puesto de prestigio, probablemente haya perdido riquezas y posesiones. Nehemías era rico, por lo que podía proporcionar el alimento diario a muchas personas, y era generoso al proveer en abundancia a los demás (Neh. 5:17, 18).
Aunque no es lo mismo que lo que hizo Abraham después del rescate de los capturados por algunas de las naciones circundantes (ver Gén. 14), lo que Nehemías hace aquí revela el mismo principio fundamental.
Lee Nehemías 5:19. ¿Qué significa esto, y cómo lo entendemos en función del evangelio?
Lo que vemos con Nehemías es un ejemplo de alguien que puso al Señor y a su obra por encima de su propio beneficio y ventaja personal. Es una buena lección para todos nosotros, independientemente de nuestra situación particular. Es fácil trabajar para el Señor cuando no nos cuesta mucho.
Lee Filipenses 2:3 al 8. ¿De qué manera, ahora mismo, puedes revelar en tu vida estos principios de abnegación?

Viernes 1º de noviembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “Reproches contra la extorsión”, pp. 477-482.
“Al enterarse Nehemías de esa cruel opresión, su alma se llenó de indignación. ‘Me enojé –dice– en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras’. Vio que para quebrantar la opresiva costumbre de la extorsión, debía asumir una actitud decidida de lado de la justicia. Con la energía y la determinación que lo caracterizaban, se puso a trabajar para aliviar a sus hermanos” (PR 478, 479).
“Jesús procedió a prescribir un principio que haría inútil proferir juramentos. Enseña que la ley del hablar debería ser la verdad exacta. ‘Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede’.
“Estas palabras condenan todas las frases e interjecciones insensatas que rayan en la profanidad. Condenan los cumplidos engañosos, el evadir la verdad, las frases lisonjeras, las exageraciones, las falsedades en el comercio, los cuales son moneda corriente en la sociedad y en el mundo de los negocios. [Y] enseñan que nadie puede llamarse veraz si trata de aparentar lo que no es, o si sus palabras no expresan el verdadero sentimiento de su corazón” (DMJ 60).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Por qué el egoísmo constituye el meollo de nuestros problemas humanos cuando se trata de las finanzas y las relaciones interpersonales?
2. ¿Cómo puede evitar la avaricia el pueblo de Dios? ¿Cuál es la provisión de Dios contra esto? Estudia los siguientes textos: Isaías 58:3 al 12; Miqueas 6:6 al 8.
3. Reflexiona en el don del habla y el poder de nuestras palabras. ¿Qué quiere decir Juan 1:1 y 2 cuando habla de Jesús como “el Verbo”? ¿Cómo nos ayuda esto a entender la importancia de las palabras y lo que significan?
4. Es asombroso que miles de años atrás Jesús haya dicho que los pobres siempre estarían entre nosotros. También se nos amonesta a ayudar a los necesitados. ¿Cómo ensamblar estas dos ideas para ayudar a motivar a los cristianos a trabajar por los menos afortunados?

Radio Adventista
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