Sábado, Abril 26
Las naciones: Segunda parte
Lee para el estudio de esta semana
Génesis 2: 9-17; Daniel 2: 31-35; Isaías 17: 12, 13; Daniel 7: 1-3; Romanos 3: 10-19; Apocalipsis 12: 15, 16; Apocalipsis 10: 1-11.
Para memorizar
«Estén quietos, y conozcan que Yo Soy Dios. Exaltado seré entre las naciones, enaltecido seré en la tierra» (Sal. 46: 10).
A lo largo de los siglos, algunas personas han sostenido que Dios deseaba que la humanidad cayera en pecado y muriera, lo que finalmente lo llevaría, en la persona de Jesús, a la Cruz. Después de todo, ¿qué mejor forma tenía Dios de demostrar la profundidad de su amor por la humanidad que muriendo en la cruz por ellos? En resumen, según este razonamiento, Dios necesitaba que la humanidad cayera.
Esa es una postura horrible y miserable. Nunca fue la intención de Dios que Satanás o la humanidad cayeran. La rebelión de Satanás, y luego de la humanidad, fue una tragedia de inmensas consecuencias. Si nuestros primeros padres no hubiesen pecado, habríamos mantenido una comunión plena y gozosa con Dios.
Esta semana seguiremos examinando los problemas causados por la Caída y por el deseo humano de establecer gobiernos terrenales en lugar del divino. Estos temas son poderosamente presentados en el libro de Daniel, donde se muestra que Dios estaba en lo cierto cuando advirtió a su pueblo acerca de lo que sucedería cuando se apartaran de él y eligieran monarcas terrenales en su lugar. Eso fue exactamente lo que obtuvieron: monarcas terrenales en lugar de Dios y pecadores enseñoreándose de pecadores, algo que nunca fue una buena combinación.
Domingo, Abril 27
El primer mandamiento
El Jardín del Edén era un aula para el primer pueblo de Dios, un lugar donde su interacción con la Creación les enseñaría sin cesar a ellos y a su descendencia más acerca del Creador. «La santa pareja eran no solo hijos bajo el cuidado paternal de Dios, sino también estudiantes que recibían instrucción de parte del omnisciente Creador. […] Los misterios del universo visible, “las maravillas del que es perfecto en sabiduría” (Job 37: 16), les suministraban una fuente inagotable de instrucción y placer», señaló Elena G. de White (Patriarcas y profetas, p. 30).
Lee Génesis 2: 9 al 17. ¿Cuál fue el primer mandato que Dios dio a la humanidad y por qué era tan importante?
El verbo hebreo tsavah («mandar») aparece por primera en la Biblia como parte de la orden dada por Dios a los seres humanos de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2: 16, 17). ¿Cómo es posible que el conocimiento esté prohibido? ¿No es siempre útil experimentar y saber más?
Según las Escrituras, no: Dios pretendía educar a su pueblo cabalmente y evitarle el sufrimiento que algunos conocimientos le causarían a largo plazo, como lo que sucedería más tarde cuando el pueblo eligió gobernarse a sí mismo en lugar de someterse al gobierno del Señor.
Milenios después, cuando Israel pidió un rey, el Señor expuso las consecuencias de ello (como descubrimos la semana pasada) e informó a su pueblo que la decisión de alejarse de su gobierno directo duraría hasta el fin de los tiempos.
A medida que los reyes de Israel se volvieron cada vez más malvados, el pueblo del Pacto se volvió tan mundano y alejado del propósito Dios que él les dio aún más de lo que querían: un gobierno pagano.
Acercarse al libro de Daniel con este trasfondo en mente puede ser esclarecedor. La sucesión de los imperios descrita en las visiones del libro es más que un reproche dirigido a «las naciones» paganas. Es también una amonestación dirigida a Israel por su negativa a obedecer sus mandamientos (mitswot, en hebreo, derivado de tsavah; ver Gén. 2: 16). Los siglos de sometimiento en lugar de la libertad de la que el pueblo de Dios disfrutó originalmente en Edén se convertirían en una nueva aula donde los corazones dispuestos podrían observar el sorprendente contraste existente entre los reinos de este mundo y el Reino de Dios.
Reflexiona sobre los tipos de conocimiento que, incluso hoy, sería mejor no tener. ¿Cómo nos ayuda esto a entender el mandato divino dado a Adán y a Eva en el Edén en relación con el árbol del conocimiento del bien y del mal?
Lunes, Abril 28
Daniel 2
Dios presentó las descripciones más convincentes acerca de la relación entre su pueblo y los reinos de este mundo durante el cautiverio en Babilonia y por medio del profeta Daniel. Su pueblo ya no era autónomo y ahora cosecharía las consecuencias de sus elecciones. ¿Aprenderían, al menos, de ellas?
Lee Daniel 2: 31 al 35, donde se ofrece una visión panorámica de la historia del mundo hasta el fin de los tiempos. ¿Qué importantes verdades podemos aprender de esta asombrosa profecía?
A finales del siglo XIX, muchas personas mostraban una renovada confianza en el progreso humano. La Exposición Universal de París (1900), por ejemplo, fue una notable exhibición de optimismo acerca del futuro. Seguramente, con todos esos avances tecnológicos y científicos, muchos de los peores problemas de la humanidad llegarían a su fin. A medida que la humanidad se adentraba en el siglo XX, cundía entre muchos pensadores el optimismo de que los ideales de la Ilustración (como la perfectibilidad humana y el poder de la razón) marcarían el comienzo de una nueva y maravillosa era para la humanidad.
Sin embargo, la Primera Guerra Mundial acabó rápidamente con esos sueños, mientras que a finales del siglo XX habíamos perdido más de 200 millones de personas a causa de la guerra. Puede que hayamos avanzado tecnológicamente, pero no moralmente. Parafraseando al Dr. Martin Luther King Jr., tenemos misiles hábilmente teledirigidos, pero hombres sin ningún tipo de dirección. Una combinación sin duda aterradora.
Muchos estudiosos de la profecía han notado que los metales de la imagen de Daniel 2 siguen un patrón de devaluación progresiva, que va de lo más valioso a lo de menos valor: el oro deja su lugar a la plata, esta al bronce y este al hierro, hasta terminar en una mezcla de hierro y arcilla.
Charles Darwin, Karl Marx y otros pensadores del siglo XIX intentaron convencernos de que la humanidad progresa constantemente, que estamos evolucionando biológica y socialmente. Y, aunque en algunos aspectos la existencia humana ha mejorado (al menos en el ámbito físico), ¿quién puede vislumbrar un futuro de paz, seguridad y prosperidad en vista de cómo está siendo gobernado el mundo en la actualidad?
Jesús advirtió: «Oirán guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No se alarmen. Esto tiene que suceder, pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Y habrá pestes, hambres y terremotos en diversos lugares» (Mat. 24: 6, 7). A pesar de esta advertencia, ¿cómo debería confortarnos el hecho de haber sido advertidos de antemano acerca de estos eventos?
Martes, Abril 29
Daniel 7
El sueño de Daniel 2 fue presentado a un rey babilonio. La visión de Daniel 7, en cambio, fue mostrada a un profeta hebreo, miembro del pueblo que hizo pacto con Dios.
A Daniel se le muestra el mismo tema que a Nabucodonosor, pero desde una perspectiva diferente. En lugar de una estatua, ve una serie de naciones que surgen del mar como resultado del viento que agita las aguas. Estas naciones estaban en un permanente estado de lucha que provocaba un constante cambio de poder entre ellas. Textos como Salmo 65: 5 al 8, Isaías 17: 12 y 13, y Jeremías 46: 7 y 8 utilizan la analogía de las inundaciones y las olas para describir la agitación existente entre las naciones.
Por el contrario, la Tierra Prometida permaneció, al menos durante un tiempo, como una isla de paz y seguridad en medio de un mar de reinos paganos, como una nación santa establecida sobre los sólidos cimientos del gobierno de Dios en contraste con las convulsionadas naciones que la rodeaban.
Lee Daniel 7: 1 al 3. Hay mucho movimiento en esta escena. ¿Qué lecciones podemos extraer de estas imágenes, como la de la primera bestia que emerge del mar?
Daniel observa el caos de las luchas paganas desde la orilla, cuando de repente las bestias empiezan a aparecer en la tierra, ¡en el territorio del pueblo de Dios! Los problemas de los gentiles se habían convertido en los problemas de su pueblo. Este había elegido vivir como los paganos, así que ahora viviría entre ellos y bajo su dominio. A partir de la dominación babilónica, el pueblo del pacto nunca volvió a disfrutar de una autonomía completa o duradera.
En el caso del Israel espiritual, esta pérdida de autonomía persistirá hasta el fin de los tiempos, cuando Cristo vuelva a ocupar su legítimo lugar como nuestro Rey. En la época del Nuevo Testamento y en los siglos siguientes, el pueblo de Dios continuó sufriendo bajo el dominio del Imperio Romano y, luego, por las persecuciones del cuerno pequeño, sucesor de la Roma pagana.
Aunque algunas naciones fueron mejores que otras, y algunas épocas han sido más pacíficas que otras, la historia general de las naciones, los pueblos y los imperios ha consistido simplemente en ir de una tragedia a otra, de un opresor a otro, todo generalmente en nombre de las mejores intenciones para los habitantes de cada nación. Qué contraste con el gobierno que Dios tenía pensado para su pueblo si este lo hubiese elegido como su Rey.
¿Cómo ayuda Romanos 3: 10 al 19 a explicar gran parte de lo que ocurre en el mundo? ¿Cómo muestra el versículo 19 por qué necesitamos tan desesperadamente el evangelio en nuestra vida?
Miércoles, Abril 30
Entre la tierra y el mar
Las imágenes de la tierra y el mar que aparecen en la Biblia, especialmente en las profecías, pueden ser muy instructivas. Consideremos, por ejemplo, el uso simbólico de la tierra y el mar cuando aparecen juntos en la profecía bíblica.
«Simbólicamente, cuando se yuxtaponen la tierra y el mar, la tierra suele representar el mundo ordenado, o incluso la tierra de Israel, mientras que el mar se refiere a las naciones gentiles que la amenazan, igual que el mar amenaza la tierra» (Beatrice S. Neall, «Los santos sellados y la tribulación», en Simposio sobre Apocalipsis, ed. por Frank B. Holbrook [IADPA, 2010], t. 1, p. 308).
Según esta línea de pensamiento, la tierra es un lugar de estabilidad basado en el gobierno de Dios, mientras que el mar representa la agitación y la inestabilidad de las naciones establecidas sobre el fundamento del orgullo humano.
Lee Apocalipsis 12: 15 y 16, y Apocalipsis 13: 1 y 11, sobre la base de la idea anterior. Observa la vinculación existente entre el agua y la tierra. ¿Cómo se utilizan ambos símbolos y qué pueden enseñarnos acerca de cómo entender la profecía?
Observa que el dragón utiliza el agua para perseguir a la mujer (la iglesia). Como hemos visto, el agua suele simbolizar en la profecía a los gobiernos mundanos, así como también la agitación y el caos que a menudo los acompañan. Esto significa que Satanás usó a las masas empujadas por sus líderes para perseguir al pueblo de Dios a lo largo de gran parte de la historia de la iglesia.
Además, los adventistas del séptimo día hemos entendido que Apocalipsis 12: 16 se refiere a la migración de los creyentes perseguidos en Europa al Nuevo Mundo. Si nuestra interpretación de la tierra y el mar es correcta, ¿qué dice esto acerca de la fundación de los Estados Unidos de Norteamérica?
¿Podríamos considerar a «la tierra» de manera semejante a la «Tierra Prometida» de la época del Antiguo Testamento; es decir, como un lugar reservado para el pueblo de Dios? ¿Podría ser esta la razón por la que la bestia terrestre parece primero un cordero? Aunque Estados Unidos nunca ha sido «el nuevo Israel», como algunos de sus fundadores lo veían, durante mucho tiempo ha sido una tierra de libertad religiosa para millones de creyentes oprimidos provenientes de otras partes del mundo. Por desgracia, esta bestia semejante a un cordero hablará un día «como un dragón» (Apoc. 13: 11). Estados Unidos, durante tanto tiempo un faro de libertad religiosa para los perseguidos, ¡se convertirá en el perseguidor religioso dominante! Este es otro ejemplo de lo que sucede cuando la humanidad elige gobernarse a sí misma en lugar de ser gobernada por Dios.
Jueves, Mayo 01
Profetizar de nuevo
La iglesia remanente nació en el Nuevo Mundo, precisamente donde hallaron refugio quienes buscaban libertad religiosa durante los siglos XVII y XVIII. Dados los antiguos obstáculos religiosos y políticos que existían en otras latitudes, es poco probable que este movimiento hubiera surgido con la misma rapidez o fuerza en otro lugar como lo hizo en la nueva tierra que se convirtió en los Estados Unidos.
Lee Apocalipsis 10: 1 al 11, donde se describe el nacimiento de este movimiento. Busca en ese texto algunos de los elementos que hemos estudiado, como «las naciones», la tierra y el mar. Con la debida cautela para no introducir en el pasaje ideas que no se encuentran en él, ¿qué mensajes encuentras allí?
El ángel clama a gran voz, como lo hacen los tres ángeles de Apocalipsis 14 y el ángel de Apocalipsis 18. Se trata de un momento crucial de la historia, cuando el mundo está en peligro. Es entonces cuando se establece la obra de la iglesia remanente en beneficio de «muchos pueblos y naciones, lenguas y reyes» (Apoc. 10: 11).
El ángel sostiene un «librito», probablemente el libro de Daniel (ver Dan. 12: 4), que se abre por primera vez después de muchas generaciones. El ángel tiene un pie sobre el mar y otro sobre la tierra. Esto podría hacer referencia al hecho de que el mensaje abarca todo el globo, tanto el Viejo Mundo como el Nuevo. También podría ser una referencia a la idea de que este mensaje es para todas las naciones, para quienes viven en la tierra y quienes viven en el «mar» gentil, o pagano.
El mundo será por fin iluminado con la gloria de Dios, y los mensajes finales de Apocalipsis 14 serán llevados a todos. Al igual que en el caso del Israel de antaño, nuestro mandato como iglesia es predicar el evangelio «en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin» (Mat. 24: 14).
Dios está encaminando la historia humana hacia su gran conclusión: el fin de los imperios humanos y la entronización permanente de Cristo. Lee Daniel 2: 34, 35, 44 y 45. La Biblia deja perfectamente claro, sin ninguna ambigüedad, que todos estos reinos mundanos serán erradicados sin que quede rastro alguno de ellos ni de sus horribles legados, y que serán reemplazados por el reino eterno de Dios, donde el pecado, el sufrimiento, la enfermedad, el mal y la muerte no volverán a surgir.
Observa la exactitud con que las profecías de Daniel 2 y 7 predijeron el surgimiento y la caída de todos estos imperios mundiales. ¿Por qué esa exactitud, asombrosa si pensamos en la época en que se escribió Daniel, debería ayudarnos a confiar en la promesa del reino final y eterno de Dios?
Viernes, Mayo 02
Para estudiar y meditar
Lee el capítulo titulado «La torre de Babel» en las páginas 97 a 102 del libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White.
«“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado”(Apoc. 21: 1). El fuego que consume a los impíos purifica la tierra. Desaparece todo rastro de la maldición. Ningún infierno que arda eternamente recordará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado.
»Solo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. El profeta, al contemplar a Cristo en su gloria, dice: “Su resplandor es como la luz. Rayos brillantes salen de su mano; allí está escondido su poder” (Hab. 3: 4). En sus manos, y su costado heridos, de donde manó el torrente carmesí que reconcilió al hombre con Dios, allí está la gloria del Salvador, “allí está escondido su poder”. “Poderoso para salvar” por el sacrificio de la redención, fue por consiguiente fuerte para ejecutar la justicia para con aquellos que despreciaron la misericordia de Dios. Y las marcas de su humillación son su mayor honor; a través de las edades eternas, las llagas del Calvario proclamarán su alabanza y declararán su poder» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, pp. 653-654).
Preguntas para dialogar:
Finalmente, todos los logros terrenales, no importa cuán grandiosos, asombrosos y gloriosos sean, se convertirán en polvo para siempre. Eso incluye cualquier cosa terrenal que hayas logrado. ¿Por qué es importante tener siempre presente esta perspectiva? ¿Cómo debería ella ayudarte a mantener claras tus prioridades?
Examina detenidamente la bestia marina de Apocalipsis 13: 1 al 10. ¿Cómo refleja esta bestia las consecuencias naturales de la mentalidad de Babel? Representa la suma de todas las naciones humanas, desde Babilonia hasta el poder del cuerno pequeño. ¿Qué rasgos de estos imperios has observado que han perdurado a lo largo del tiempo? Por ejemplo, ¿cómo refleja hoy el mundo los valores distintivos de Babilonia o de Roma?
¿Cómo podemos los adventistas lograr el equilibrio entre seguir al Señor y obedecer las leyes de la nación donde vivimos? ¿Qué sucede cuando obedecer a uno implica desobedecer al otro?




