Lección 3: “Ver a las personas a través de los ojos de Jesús” Para el 18 de julio de 2020

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2020

“Ver a las personas a través de los ojos de Jesús”

Lección 3:  – Para el 18 de julio de 2020

Sábado 11 de julio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Mar. 8:22-26; Juan 4:3-34; Juan 1:40, 41; Mar. 12:28-34; Luc. 23:39-43; Hech. 8:26-38.

Para Memorizar: “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mat. 4:19).

Jesús es el Maestro ganador de almas. Al observar cómo obraba Jesús con la gente, aprendemos cómo guiar a otros al conocimiento de la salvación a través de Jesucristo. Al viajar con él por las calles atestadas de gente de Jerusalén, los caminos polvorientos de Judea y las laderas cubiertas de hierba de Galilea, descubrimos cómo reveló los principios del Reino a las almas sedientas.

Jesús consideraba a todos los hombres y las mujeres como candidatos para su Reino. Veía a cada uno a través de los ojos de la compasión divina. Veía a Pedro no como un pescador rudo y ruidoso, sino como un poderoso predicador del evangelio. Veía a Santiago y a Juan no como radicales ardientes y de mal genio, sino como proclamadores entusiastas de su gracia. Veía el profundo anhelo de amor genuino y aceptación en los corazones de María Magdalena, la mujer samaritana y la mujer con el problema de flujo de sangre. Veía a Tomás no como un escéptico cínico, sino como alguien con preguntas sinceras. Ya sea que fueran judíos o gentiles, hombres o mujeres, un ladrón en la cruz, un centurión o un loco poseído por demonios, Jesús veía su potencial dado por Dios y los miraba a través de los ojos de la salvación.

Domingo 12 de julio:

El segundo toque

Solo hay un milagro en toda la Biblia que Jesús hizo en dos etapas. Es la curación del ciego en Betsaida. Esta historia ofrece lecciones eternas para la iglesia de Cristo hoy. Ilustra el plan de Dios de usar a cada creyente para traer a alguien más a Jesús. La Escritura declara: “Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase” (Mar. 8:22). Las dos palabras clave aquí son “trajeron” y “rogaron”. El ciego no vino solo. Sus amigos vieron su necesidad y lo trajeron. Puede que no haya tenido mucha fe, pero ellos sí. Creían que Jesús sanaría la ceguera de este hombre.

Hay aproximadamente 25 milagros curativos distintos en el Nuevo Testamento realizados por Jesús. En más de la mitad, un pariente o amigo lleva al individuo a Jesús para que lo sane. Muchas personas nunca vendrán a Jesús a menos que alguien que tenga fe los traiga. Nuestro papel es convertirnos en “presentadores” y acercar personas a Jesús.

La segunda palabra que es digna de nuestra consideración en Marcos 8:22 es la palabra “rogaron”. Puede significar “suplicar, implorar o exhortar”. Implica un pedido más suave, amable y gentil que una demanda ruidosa y bulliciosa. Los amigos de este hombre amablemente suplicaron a Jesús, creyendo que tenía tanto el deseo como el poder de ayudar a este hombre. Puede ser que el hombre no haya tenido fe en que Jesús podría sanarlo, pero sus amigos sí. Algunas veces debemos llevar a otros a Jesús sobre las alas de nuestra fe.

Lee Marcos 8:22 al 26. ¿Por qué crees que sanó al ciego en dos etapas? ¿Qué lecciones tiene esta historia para nosotros hoy como testigos de Jesús?

¿Es posible que nosotros tampoco veamos a la gente con claridad? ¿Los vemos a veces más como “árboles que andan”, en forma vaga y sombría, que como candidatos para el Reino de Dios? ¿Qué crees que nos lleva a veces a no ver claramente a las personas?

Además de la lección obvia sobre cómo Dios nos usa para llegar a las personas, ¿qué más podemos aprender de esta historia? ¿Qué podría enseñarnos, por ejemplo, acerca de cómo los aspectos médico y espiritual pueden tener parte en la curación y en el ministerio a los perdidos?

Lunes 13 de julio:

Una lección sobre aceptación

Al plasmar para ellos lo que significaba ver a cada individuo desde una nueva perspectiva, Jesús les enseñó a sus discípulos cómo ver a las personas a través de los ojos del Cielo. Su visión de la gente era radical. Los veía, no como eran sino como podían llegar a ser. En todas sus interacciones con las personas, las trataba con dignidad y respeto. A menudo sorprendía a sus discípulos por la forma en que trataba a las personas. Esto es especialmente cierto en su interacción con la mujer samaritana.

La Archaeological Study Bible [Biblia de Estudio Arqueológico] hace esta observación interesante sobre la relación entre los judíos y los samaritanos: “La grieta entre los samaritanos y los judíos se remonta a un período temprano. Según 2 Reyes 17, los samaritanos eran descendientes de pueblos mesopotámicos que el rey de Asiria estableció por la fuerza en las tierras del norte de Israel a raíz del exilio de 722 a.C. Combinaban la adoración de Yahweh con prácticas idólatras” (The Archaeological Study Bible, Zondervan Publishing, 2005, p. 1.727). Además de estas prácticas idólatras, establecieron un sacerdocio rival y un templo rival en el monte Gerizim. Considerando tales diferencias teológicas con los samaritanos, los discípulos deben haber quedado perplejos cuando Jesús eligió la ruta samaritana a Galilea. Se sorprendieron de que Jesús no se dejara arrastrar a un debate religioso. Apeló directamente al anhelo de la mujer samaritana de aceptación, amor y perdón.

Lee Juan 4:3 al 34. ¿Cómo se acercó Jesús a la mujer samaritana? ¿Cuál fue la respuesta de la mujer a la conversación de Cristo con ella? ¿Cuál fue la respuesta de los discípulos a esta experiencia, y cómo amplió Jesús su visión

La eterna lección que Jesús anhelaba enseñar a sus discípulos y a cada uno de nosotros es simplemente esta: “Los que tienen el Espíritu de Cristo verán a todos los hombres a través de los ojos de la compasión divina” (Elena de White, The Signs of the Times, 20 de junio de 1892).

¿Quiénes son las personas a quienes, debido a la influencia de su propia cultura y sociedad, tiendes a ver desdeñosamente o con falta de respeto? ¿Por qué debes cambiar tu actitud y cómo puede suceder ese cambio?

Martes 14 de julio:

Comienza donde estás

Alguien ha dicho con razón: “En la vida, el único lugar para comenzar es donde estás, porque no hay otro lugar para comenzar”. Jesús enfatizó este principio en Hechos 1:8, donde declaró: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

El mensaje de Jesús a sus discípulos era demasiado claro como para ser mal entendido: comienza donde estás. Testifica donde Dios te ha colocado. En lugar de soñar con mejores oportunidades, comienza con quienes te rodean. ¡Mira con los ojos de Dios las posibilidades más cercanas a ti!

No necesitas ser la persona más educada del mundo, la más elocuente, la más talentosa. Por útiles que puedan ser algunos de esos dones si se usan correctamente, al final todo lo que necesitas es tu propio amor por Dios y tu amor por las almas. Si estás dispuesto a testificar, Dios abrirá el camino para que lo hagas.

Lee Juan 1:40 y 41; 6:5 al 11; y 12:20 al 26. ¿Qué te dicen estos pasajes acerca de la visión espiritual de Andrés y su enfoque para testificar?

La experiencia de Andrés nos dice mucho. Él comenzó por su propia familia. Primero compartió a Cristo con su hermano Pedro. Desarrolló una relación cordial con un niño pequeño que luego le proporcionó a Jesús el material para un milagro, y Andrés sabía exactamente qué hacer con los griegos. En lugar de debatir sobre teología, percibió su necesidad y les presentó a Jesús.

El arte de ganar almas de manera efectiva es el arte de construir relaciones positivas y afectuosas. Piensa en las personas más cercanas a ti que pueden no conocer a Jesús. ¿Sienten en su vida a alguien compasivo y afectuoso? ¿Ven en ti una paz y un propósito que anhelan? ¿Es tu vida un anuncio del evangelio? Hacemos amigos para Dios al compartir a Jesús. Se convierten en amigos cristianos y, finalmente, cuando compartimos el mensaje de Dios de la verdad bíblica del tiempo del fin, también pueden convertirse en cristianos adventistas del séptimo día.

¿Por qué a veces puede ser tan difícil guiar a nuestros familiares y parientes a Cristo? ¿Has tenido éxito al compartir a Jesús con alguno de tus familiares o amigos cercanos? Comparte cualquier principio que pueda resultar útil a tu clase de Escuela Sabática.

Miércoles 15 de julio:

Lidiar con personas difíciles

Jesús era un especialista en el trato con personas difíciles. Tanto por sus palabras como por sus acciones, demostraba aceptación. Escuchaba atentamente sus preocupaciones, formulaba preguntas y revelaba gradualmente las verdades divinas. Reconocía el anhelo íntimo de los corazones más endurecidos y veía potencial en los pecadores más viles. Para Jesús, nadie estaba fuera del alcance del evangelio. Jesús ciertamente creía que “Nadie ha caído tan bajo, nadie es tan vil que no pueda hallar liberación en Cristo” (DTG 224). Jesús miraba a las personas a través de un conjunto de lentes diferentes del resto de nosotros. Veía en cada ser humano un reflejo de la gloria de la creación original. Elevaba sus pensamientos para comprender la posibilidad de lo que podrían llegar a ser, y muchos se elevaron para cumplir las expectativas de Jesús para sus vidas.

Lee Mateo 4:18 y 19; Marcos 12:28 al 34; y Lucas 23:39 al 43. ¿Qué resulta similar en los llamamientos de Cristo a Pedro y a Juan, un escriba interrogador sin nombre y el ladrón en la cruz? Estudia el abordaje de Cristo para cada uno de estos cuidadosamente. ¿Qué es lo que se destaca?

Dondequiera que Jesús iba, veía posibilidades espirituales; veía posibles candidatos para el Reino de Dios en las circunstancias más improbables. Llamamos a esta habilidad “ojos de crecimiento de iglesia”. Los ojos de crecimiento de iglesia son una sensibilidad cultivada para ver a las personas como Jesús las veía, como candidatos para el Reino de Dios. Esto también implica “oídos de crecimiento de iglesia”, que tiene que ver con escuchar las necesidades no expresadas de quienes nos rodean. Tiene que ver con escuchar el anhelo de sus corazones por algo que no tienen, incluso si no lo han expresado abiertamente.

Pídele al Señor que te haga sensible al ministerio del Espíritu Santo en la vida de los demás. Ora para que Dios te dé el segundo toque y te abra los ojos a las oportunidades espirituales que te ofrece cada día para compartir tu fe con los demás. Pídele a Dios un ojo que vea, un corazón sensible que escuche, y una voluntad de compartir al Cristo que conoces y amas con los demás, y estarás en camino a un viaje emocionante de toda la vida. La vida tendrá un significado completamente nuevo. Tendrás una sensación de satisfacción y alegría que nunca antes habías experimentado. Solo aquellos que trabajan en favor de las almas pueden conocer la satisfacción que puede traer.

Jueves 16 de julio:

Percibir oportunidades providenciales

El libro de Hechos está lleno de historias de cómo los discípulos aprovecharon las oportunidades providenciales para el avance del Reino de Dios. De un extremo al otro del libro, leemos relatos fascinantes de la iglesia primitiva y cómo creció, incluso a pesar de los desafíos que enfrentaba tanto interna como externamente.

En 2 Corintios 2:12 y 13, por ejemplo, el apóstol Pablo cuenta su experiencia en Troas: “Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia”. Dios abrió milagrosamente una puerta para que Pablo predicara el evangelio en el continente europeo, y sabía que las puertas que Dios abre hoy podrían cerrarse mañana. Aprovechando la oportunidad y viendo las posibilidades, inmediatamente navegó hacia Macedonia.

El Dios del Nuevo Testamento es el Dios de la puerta abierta, el Dios que nos brinda oportunidades providenciales para compartir nuestra fe. A lo largo del libro de los Hechos, vemos a Dios trabajando. Se abren puertas en ciudades, provincias, países y, sobre todo, en corazones individuales.

Lee Hechos 8:26 al 38. ¿Qué enseñan estos versículos sobre la disposición de Felipe a ser guiado por Dios y su capacidad de respuesta a las oportunidades divinas?

“Un ángel guió a Felipe a uno que anhelaba luz y estaba dispuesto a recibir el evangelio. Hoy también los ángeles guiarán los pasos de los obreros que consientan en que el Espíritu Santo santifique sus lenguas y refine y ennoblezca sus corazones. El ángel enviado a Felipe podría haber efectuado por sí mismo la obra en favor del etíope; pero no es tal el modo que Dios tiene de obrar. Su plan es que los hombres trabajen en beneficio de sus prójimos” (HAp 91).

Si tenemos oídos para escuchar y ojos para ver, también nosotros seremos guiados por ángeles invisibles para alcanzar a los buscadores de la verdad con las verdades del Reino.

Observa cuán centrales fueron las Escrituras en esta historia. Además, observa cómo en este punto era tan importante para alguien que conocía las Escrituras exponerlas. ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros?

Viernes 17 de julio

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, Los hechos de los apóstoles, “El evangelio en Samaria”, pp. 86-92.

A nuestro alrededor, la gente busca las cosas eternas. Como Jesús dijo tan acertadamente: “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos” (Mat. 9:37). El problema no era la cosecha. Con ojos ungidos de divinidad, Jesús vio una cosecha abundante donde los discípulos solo veían oposición. ¿Cuál fue la solución de Cristo al problema? “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mat. 9:38). La solución es orar para que Dios te envíe a su cosecha.

¿Por qué no hacer esta oración? “Señor, estoy dispuesto a ser utilizado para el avance de tu Reino. Abre mis ojos para que pueda ver las oportunidades providenciales que me abres cada día. Enséñame a ser sensible a las personas que me rodean. Ayúdame a decir palabras de esperanza y aliento, y a compartir tu amor y verdad con aquellos con quienes entro en contacto cada día”. Si haces esta oración, Dios hará cosas extraordinarias con tu vida.

Preguntas para Dialogar:

Si has trabajado para traer almas a Jesús, una cosa ya sabes: no siempre es fácil, ¿verdad? Sí, por supuesto, solo Dios puede convertir corazones, pero en su sabiduría ha elegido usarnos para ser parte de ese proceso. Trabajar por una sola alma requiere tiempo, esfuerzo, paciencia y un amor nacido de lo Alto. ¿Qué elecciones puedes hacer que te ayuden a tener la muerte al yo necesaria para ser un testigo efectivo de Cristo?

¿Quiénes son algunas de las personas con las que entras en contacto y que no conocen al Señor? ¿Qué has hecho, o estás haciendo, o deberías hacer, para testificarles?

Piensa en Saulo de Tarso. ¡Aquí hay alguien que parecía ser un converso de los más improbables que se pudiera imaginar! Y, sin embargo, sabemos lo que le pasó. ¿Qué debería decirnos esto sobre el peligro de juzgar demasiado rápido a los demás por las apariencias externas?

Teniendo en cuenta la historia de Saulo, ¿qué hacemos con un texto como Mateo 7:6: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”?

Radio Adventista
1 comment… add one
  • Existe mucha razones para orar, y es que la oración es la forma más precisa para conseguir el bien que tanto anhelamos, cuando Jesús estuvo en la tierra se le hacerco un hombre diciendo que le ayudará por el criado que estaba muy enfermo, Jesús quiso ir a ver el caso, pero el hombre le dice solo di la palabra y mi criado sanará, era tanto la fe que con una sola suplica creía que el criado sanaria, la suplica fueron resuelto, de la misma manera en que el centurión creyó, el que ora al que está en el cielo debe estar seguro que su oración será resuelto, la oración intercesora es como la fuerza magnética, une a aquel hermano NECESITADO Y AFLIGIDO a la fuente celestial. A TRAVÉS DE UN INTERCESOR

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