Lección 3: Edicion Maestros – “Los últimos cinco reyes de Israel” Para el 17 de octubre de 2015

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2015

“Los últimos cinco reyes de Israel”

Lección 3: – Para el 17 de octubre de 2015

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Textos clave: 2 Crónicas 34:1, 2; Jeremías 22:11, 12, 18, 19; 29:1, 2; 2 Crónicas 36:11-14; Jeremías 23:3.

 

Enseña a tu clase a:

Saber y repasar la historia de los últimos reyes de Judá, y ver cómo, después de la muerte de Josías −el último rey bueno−, las cosas fueron de mal en peor.

Sentir la total frustración que Jeremías (y Dios) habrá sentido cuando estos últimos reyes continuaron despreciando las advertencias de Dios.

Hacer: Procurar ser parte del remanente de Dios, del cual profetizó Jeremías y que también estará presente en el tiempo del fin.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Lecciones de historia
    1. ¿Por qué hay tanto contraste entre Josías y los últimos cuatro reyes de Judá? ¿Qué hizo correctamente Josías, y qué hicieron mal los otros reyes?
    2. Sedequías trató de mantenerse equidistante de Egipto y de Babilonia. En la vida, ¿hay momentos en que uno debe tratar de quedar bien con bandos opuestos? Explica tu respuesta.
  2. Sentir: Frustración completa
    1. ¿De qué modo reaccionas cuando ves que en tu vida las cosas van de mal en peor?
    2. ¿Debemos seguir compartiendo a Cristo con otros cuando nos ridiculizan?
  3. Hacer: Formar parte del remanente de Dios
    1. Dios conservó un remanente en el tiempo de Jeremías. ¿De qué forma podemos ser parte del remanente en nuestros tiempos?
    2. ¿Cómo te sientes al ser parte del último remanente de la iglesia en la historia?

 

Resumen

Hay un gran contraste entre el buen rey, Josías, y los últimos cuatro reyes malos de Judá. Las maniobras políticas, la idolatría y la injusticia social condujeron a la destrucción de Jerusalén, en 587/586 a.C. No obstante, Dios prometió conservar un remanente, un mensaje de esperanza para nosotros en estos tiempos finales.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: Jeremías 34:6, 7, 21, 22.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Llega un momento en que Dios actúa, y cosechamos los resultados de nuestros errores, acumulados por largo tiempo. La destrucción de Judá y de Jerusalén por Nabucodonosor es una muestra de lo que ocurre si ignoramos en forma consistente las advertencias que Dios nos envía.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Nabucodonosor de Babilonia fue a Jerusalén tres veces: primero, en 605 a.C., cuando llevó como rehenes a Daniel y sus compañeros; la segunda vez, en 598/597 a.C., después que Joacim se rebeló contra Babilonia e hizo una alianza con Egipto. Nabucodonosor sitió a Jerusalén, pero Joacim murió antes de que los babilonios tomaran la ciudad. Su hijo Joaquín gobernó por tres meses y fue deportado a Babilonia por Nabucodonosor, quien instaló al último rey de Judá, Sedequías. El mismo escenario se repite: Sedequías hizo una alianza con Egipto (Jer. 37:6-10; 38:14-28) contra Babilonia, y Nabucodonosor marchó contra Judá, destruyó todas sus ciudades mientras avanzaba (Jer. 34:7) y, finalmente, sitió a Jerusalén. Pero esta vez su paciencia se había agotado. Destruyó completamente la ciudad y el templo, lo que está gráficamente descrito en Salmos 74:1 al 8. Analicen en clase las repetidas decisiones malas de los gobernantes de Jerusalén, y luego pasen al aspecto personal de cuán a menudo nosotros nos hemos rebelado contra Dios.

Diálogo inicial: Laquis era la segunda ciudad en importancia en Judá, después de Jerusalén, durante gran parte de la historia del Antiguo Testamento. Estaba rodeada de viñas y se elevaba por sobre uno de los valles que daban acceso a Jerusalén desde el sur de Judá (y desde Egipto). La arqueología ha provisto una vislumbre de los últimos días del reino de Judá, cuando Nabucodonosor marchó sobre Jerusalén a fin de destruirla. En 1935, John Starkey excavó el nivel donde estaban los restos de la destrucción por los ejércitos de Nabucodonosor y, entre los restos que cubrían el piso de una sala de guardia de la puerta monumental que daba acceso a la ciudad, encontraron trozos de cerámica inscritos (ostraca), que se conocen como las Cartas de Laquis. Describen en forma dramática los momentos finales del Reino del Sur, mientras Nabucodonosor destruía todas las ciudades importantes hasta que quedó solo Jerusalén. En la Carta iv leemos: “Que [mi Señor] sepa que seguimos observando las señales de fuego de Laquis”. La carta fue enviada posiblemente desde Jerusalén por uno de los vigías que estaba buscando con ansias una señal de vida en Laquis, que habrían comunicado con señales de fuego durante la noche. Es probable que no hubiera respuesta a esa carta, ya que se la encontró en medio de capas de ceniza, vasijas volcadas, y puntas de flecha babilónicas. Dios estaba ejecutando sus juicios sobre Judá y Jerusalén, y sobre su templo. ¿Cómo comprendemos que un Dios amante envió a los babilonios para juzgar a su pueblo?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El contraste entre el último rey bueno de Judá, Josías, y los cuatro reyes malos que lo siguieron, es asombroso. La pregunta es: ¿Cómo fue posible que Judá, en un tiempo breve, descendiera de las reformas religiosas y la lectura de la ley, en 621 a.C., bajo Josías (2 Crón. 34), a la idolatría y las maniobras políticas de Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías, que sellaron la suerte de Judá y trajeron el castigo divino ejecutado por los babilonios?

Comentario de la Biblia

Hay varios conceptos teológicos importantes que aparecen en esta lección: el juicio divino, la rebelión humana y el remanente de Dios.

I. De Josías al juicio

(Repasa, con tu clase, 2 Crón. 34:30-33; Dan. 1:2.)

Las reformas religiosas de Josías fueron motivadas por el hallazgo de la Ley durante la renovación del templo, en 621 a.C., cinco años antes de que Jeremías fuera llamado a ser profeta. El “libro de la Ley” (2 Crón. 34:15) podía referirse a los cinco libros de Moisés, el Pentateuco; pero toráh es un concepto mucho más amplio que solo los Diez Mandamientos. Toráh es la historia de las acciones de Dios llenas de gracia, que se comunican a través de la historia y la instrucción (ver Sal. 1, 19, 119). De este modo, por la lectura del “Libro de la Ley” Josías comprendió que Judá estaba muy alejado de Dios y que el castigo era inminente.

Sin embargo, el juicio divino fue postergado por causa de las reformas de Josías y solo se ejecutó bajo el reinado de sus sucesores (ver 2 Crón. 34:23-28). Cuando Nabucodonosor vino a Jerusalén por primera vez, en 605 a.C., el libro de Daniel describe su conquista como un acto del juicio de Dios: “Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá” (Dan. 1:2). Desde la perspectiva bíblica, Dios estaba realizando juicios sobre Judá usando a los babilonios como instrumentos de su ira.

Considera: Para muchas personas, la imagen bíblica de Dios ejecutando juicios no es agradable. ¿Cómo podemos entenderlo e integrarlo a una imagen de un Dios amante?

II. Rebelión repetida

(Repasa, con tu clase, Jer. 22:1-19.)

Tanto Joaquín como Sedequías se rebelaron repetidamente contra Nabucodonosor, el instrumento del juicio divino, al formar alianzas con Egipto y quebrantar el juramento de lealtad que habían formulado a los babilonios. Pero estas maniobras políticas ilustran su continua rebelión contra Dios.

Es interesante estudiar los síntomas de su rebelión. Había injusticia social por la opresión de los carenciados y por la explotación de los pobres, mientras los ricos vivían en el lujo y en la idolatría, al instituir ritos paganos en el templo. Estas fueron las dos áreas principales de rebelión –la injusticia social y la idolatría− contra las que se pronunciaron los profetas del Antiguo Testamento repetidamente. Estos dos pecados finalmente los llevaron al exilio.

Considera: Para el cristiano de hoy, ¿cuál es la importancia de la justicia social y el compromiso, y qué se puede decir de la idolatría moderna? ¿De qué modo estas dos áreas todavía representan la rebelión de la humanidad contra Dios?

III. El remanente

(Repasa, con tu clase, Jer. 23:1-8.)

Aun cuando, después de siglos de gracia extendida y advertencias proféticas, Dios ejecuta juicios, él los mezcla con un mensaje de gracia y esperanza. Este es el mensaje del remanente, un motivo que corre a través de todos los libros de la Biblia. Desde el Diluvio hasta la iglesia final de la historia, siempre ha habido un remanente.

En agudo contraste con el motivo del remanente, la metáfora de los pastores malvados, en Jeremías 23:1 al 4, demuestra cuán lejos se habían apartado los líderes de Judá del ideal de Dios. En lugar de pastorear, “esparcían” el rebaño, indicando que el exilio inminente venía como resultado de su abuso del poder.

Es interesante que el segundo verbo del versículo 2, que se traduce como “dispersasteis”, tiene la connotación de “descarriar a alguien”, o “seducir religiosamente a alguien”, y se usa de esta manera en Deuteronomio 13:13. Sin embargo, en el versículo 3, hay una hermosa reversión de los juicios a la salvación cuando Dios, como el Pastor divino, conservará y reunirá a un remanente, y “los haré volver a sus moradas”. Pero el remanente de Israel después del exilio será guiado por una nueva forma de gobierno, el Rey-Pastor, el “renuevo justo”. Esta hermosa promesa mesiánica encuentra su cumplimiento escatológico en Jesucristo (nota el marcador escatológico “vienen días” en los versículos 5 y 7), quien guiará a su iglesia remanente con seguridad a través del tiempo del fin. El remanente está centrado en Cristo.

Considera: ¿Cuáles son las características del remanente bíblico? ¿Cómo pueden ellas reflejarse en nuestras vidas?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Así como en los días de Jeremías, la rebelión contra Dios (a menudo expresada a través de una mala conducta ética e idolatría) sigue siendo es una triste realidad en el siglo xxi, aunque los castigos de Dios no sean tan inmediatos como entonces. Es importante contextualizar estos temas con la clase, de modo que sean aplicables a nuestras vidas. Sin embargo, es necesario que el mensaje esperanzado del remanente ocupe un lugar destacado en la mente de los miembros de la clase.

Preguntas para reflexionar y aplicar:

  1. ¿En qué sentido los síntomas de la rebelión de Judá (mala conducta ética e idolatría) se reflejan en nuestra cultura y sociedad?
  2. ¿Qué significa para ti pertenecer al remanente de Dios, la última iglesia de la historia?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Gran parte del mensaje profético del Antiguo Testamento denuncia las injusticias sociales y la mala conducta ética, que a menudo sirven como termómetro de la verdadera espiritualidad. La actividad en clase debe proveer una oportunidad para alimentar proyección social de la iglesia.

Actividades de aplicación:

  1. Como clase, piensen en un proyecto social que atienda las necesidades de uno de los grupos socialmente vulnerables: pobres, viudos, extranjeros, huérfanos. Uno podría añadir otros elementos a esta lista (p. ej., madres solteras, presos, drogadictos, etc.). Idealmente, este no debería ser un proyecto único, sino que debería formar parte de las actividades regulares de la clase.
  2. Informen de esas actividades al resto de la iglesia y animen a otras clases a aceptar desafíos similares. Observen cómo este tipo de actividades impacta en la evangelización.
Radio Adventista
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