EL SÁBADO ENSEÑARÉ…
RESEÑA
Texto clave: Hechos 18:9-10.
Enfoque del estudio: 1 Corintios 1:1-3; Hechos 18:4-10.
Introducción
Una caricatura reciente muestra a una señora mayor y muy corpulenta sentada en el consultorio de un médico que tiene una expresión de asombro en el rostro. El texto al pie de la caricatura dice: «Doctor, me identifico como una joven delgada de 16 años, y me parece profundamente ofensivo que diga que mi peso a mi edad está poniendo en peligro mi salud».
Como muestra esta viñeta humorística, la percepción es una parte fundamental de la identidad. Las entidades que se esfuerzan por definir su identidad también lo harán por cumplir su propósito, o misión.
La lección de esta semana presenta dos libros del Nuevo Testamento impulsados por una misión: 1 y 2 Corintios. También se nos presenta al autor, el propio Pablo, así como su misión y su propósito de llegar a los corintios con el mensaje que necesitaban recibir.
Temas de la lección
Más allá de una introducción al trasfondo histórico de la iglesia de Corinto y cómo fue fundada, la lección se centrará en los siguientes temas y cuestiones:
1. Trasfondos culturales e históricos. Consideraremos el trasfondo cultural e histórico relevante para el estudio de las epístolas a los corintios.
2. Ministerio estratégico. ¿Cuál fue la estrategia de Pablo para su ministerio en Corinto? En respuesta a esta pregunta, consideraremos la estrategia misionera del apóstol en esa ciudad y en el marco de la iglesia cristiana primitiva.
3. Identidad. Es un aspecto clave para la misión. Vale la pena repetir que las entidades que luchan por definir su identidad también luchan por cumplir su misión. Nuestra consideración acerca de este tema tratará de responder las siguientes preguntas:
a. ¿Por qué se identificó Pablo como apóstol?
b. ¿Qué papel desempeña la identidad en la misión?
c. ¿Qué tipo de identidad tenía la iglesia de Corinto?
d. ¿Cómo podemos mantener una identidad cristiana en un mundo que enfatiza valores e ideales tan diferentes de los nuestros?
COMENTARIO
Trasfondo
La primera carta a los Corintios es una de las más extensas del Nuevo Testamento. Al igual que Romanos, consta de 16 capítulos, con un total de 433 versículos. Es una carta pastoral dirigida a una iglesia recientemente establecida que se enfrentaba a importantes cuestiones éticas, teológicas e interpersonales. Pablo se identifica claramente como el autor de la epístola (1 Corintios 1:1) e incluye en 1 Corintios 16:21 una referencia a su propia firma. La segunda carta a los Corintios es más breve (13 capítulos, con un total de 257 versículos) y contiene mucha más información personal acerca del apóstol. Esta epístola describe de manera exhaustiva la comprensión que Pablo tenía de su ministerio. Algunos han utilizado la frase latina apologias pro vita sua («defensa de su vida») como una designación apropiada del contenido y el enfoque de 2 Corintios. En esta carta, Pablo defiende su ministerio apostólico ante algunos detractors de la iglesia de Corinto y ofrece un ejemplo de cómo deben ser la vida y el ministerio cristianos.
La correspondencia entre Pablo y la joven congregación de Corinto ha sido objeto de debate entre los estudiosos. La primera carta parece una respuesta a algunas preguntas que fueron enviadas previamente a Pablo (ver, por ejemplo, 1 Corintios 7:1), tal vez a raíz de una carta previa del apóstol y que no ha sido conservada, posiblemente mencionada en 1 Corintios 5:9. Es posible que hayan existido más intercambios epistolares entre Pablo y la comunidad cristiana de Corinto tras su primera carta (1 Corintios) y que no han llegado hasta nosotros.
Es de suponer que estos intercambios habrían precedido a la segunda carta, que ahora forma parte de nuestro canon bíblico. La primera carta a los Corintios fue escrita alrededor del año 55 d. C. desde Éfeso, mientras que la segunda data probablemente del año 56 d. C.
Ministerio estratégico en Corinto
El ministerio de Pablo en Corinto es descrito en Hechos 18. El apóstol había ministrado allí durante más de 18 meses. La antigua ciudad de Corinto había sido destruida por los romanos en el año 146 a. C. y fue reconstruida en el año 44 a. C. por Julio César como colonia romana. Pronto se convirtió en un importante centro político y económico, estratégicamente situado en la parte oriental del Imperio Romano. Sus dos puertos, Cencrea, al este, y Lequeo, al oeste, ofrecían una conexión segura entre los mares Egeo y Jónico. El control de Corinto sobre los dos puertos y sobre la carretera que cruzaba el istmo de 6 kilómetros de ancho permitía a la ciudad recaudar impuestos del comercio entre el norte y el sur, y entre el este y el oeste. La ciudad ofreció grandes posibilidades económicas, y las oportunidades de ascenso social atraían a personas de muchas nacionalidades. Puesto que era una metrópolis relativamente joven, Corinto estaba menos sujeta a las tradiciones antiguas y más abierta a nuevas ideas. Roma designó a la ciudad como capital de la provincia de Acaya, subrayando así su importancia política. La decisión estratégica de Pablo de invertir más de 18 meses de su vida en el ministerio en Corinto ofrece un buen ejemplo de su meditada planificación para el cumplimiento de la misión allí.
El ministerio de Pablo en Corinto siguió un patrón familiar. Fue acogido en la ciudad por Aquila y Priscila, dos judíos conversos que habían sido expulsados de Roma por un decreto de Claudio que prohibía a los judíos la entrada a la ciudad (Hechos 18:2). Aquila y Priscila eran, al igual que Pablo, fabricantes de tiendas de campaña (Hechos 18:3). Como parte de su estrategia, el apóstol visitó primero la sinagoga el sábado (Hechos 18:4) y centró su enseñanza en la vida, muerte y resurrección de Jesús cuando fue invitado a leer la correspondiente porción semanal de la Torá (Hechos 18:5). Al exponer la interpretación correcta de los conocidos textos mesiánicos, Pablo pudo conectar con los miembros judíos de la comunidad en un terreno familiar. Sin embargo, la interpretación y la predicación de Pablo a menudo creaban conflictos y tensiones durante sus viajes misioneros, lo que lo llevó en Corinto a centrar su atención en los «temerosos de Dios»; es decir, los gentiles que a menudo se identificaban con las enseñanzas judías, pero que no eran prosélitos (ver Mateo 23:15). Hechos 18:7 relata que Pablo predicó en la casa de Tito Justo, un vecino no judío de la sinagoga de Corinto. Entre quienes se convencieron de la predicación de Pablo se encontraba Crispo, el jefe de la sinagoga, junto con toda su familia y muchos otros (Hechos 18:8).
La importancia de la identidad
La identidad moldea nuestras creencias, nuestra comprensión de la historia y la percepción que tenemos de nosotros mismos. Tras su experiencia en el camino a Damasco (Hechos 9), la identidad de Pablo se fundamentó en su llamado divino a seguir a Jesús y ser su apóstol (es decir, su enviado y mensajero).
Pablo comienza su primera carta a la iglesia de Corinto afirmando que fue «llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios» (1 Corintios 1:1; comparar con 2 Corintios 1:1). El verbo griego apostellein («enviar») tiene la misma raíz que el sustantivo apostolos («apóstol»), rara vez utilizado en la literatura griega fuera del Nuevo Testamento. El uso de una palabra poco común para identificar un ministerio crucial en la iglesia cristiana primitiva pudo ser un intento consciente de comunicar la importancia fundamental del ministerio apostólico, así como la función singular de quienes fueron enviados, incluyendo a Pablo, aparte de los doce discípulos, como sugiere Romanos 16:7: «Saluden a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, muy estimados, insignes entre los apóstoles».
La identidad de Pablo se basa en tres elementos: (1) la experiencia de su llamado, en la que vio al Señor resucitado (1 Corintios 15:8-9; Gálatas 1:15-16); (2) la misión que Dios le encomendó de proclamar el evangelio (Gálatas 1:1; comparar con Hechos 9:15); y (3) los frutos de su ministerio apostólico, representados por los conversos y las nuevas iglesias (1 Corintios 9:2). Hechos ofrece varios testimonios de Pablo acerca de su vocación, su comisión y sus frutos, subrayando la importancia de estos elementos para su ministerio. Aunque reconoce su excelente educación a los pies de famosos eruditos y su pertenencia a la estricta secta de los fariseos, su identidad no se basa en el prestigio y los logros, sino en su encuentro con Jesucristo.
La identidad también parece ser una cuestión importante en la recién establecida iglesia de Corinto. Pablo reacciona con firmeza ante la noticia de que hay división en la congregación, cuyos integrantes se alinean firmemente en pos de diferentes líderes cristianos. Pablo recuerda a su audiencia que, ante todo, son seguidores de Cristo, no de Pablo, Apolos o Pedro (1 Corintios 1:10-12). Su argumento en favor de la unidad se basa en el Cristo indivisible, en su sacrificio y en su gracia salvadora (1 Corintios 1:13). Nos detendremos más en el tema de la identidad en la iglesia de Corinto en una lección futura.
APLICACIÓN A LA VIDA
Muchas empresas dedican actualmente tiempo y recursos a la cuestión de su marca e identidad. Se dan cuenta de que, en el competitivo mundo empresarial, limitarse a hacer lo que siempre han hecho no garantiza la supervivencia. Necesitan tener una visión clara de quiénes son y de las necesidades puntuales que pueden satisfacer. Pablo también parece haber sido consciente de la importancia de la identidad.
1. Explora con tu clase el tema de la identificación que hace Pablo de sí mismo como apóstol. ¿Qué significaba esta identidad y qué derecho tenía él de reclamar esta distinción para sí mismo? ¿Cómo incidió su apostolado en el propósito y la misión de su vida?
2. Reflexiona acerca de cómo puede nuestra identidad individual y colectiva como cristianos adventistas del séptimo día ayudarnos a descubrir y satisfacer las necesidades de nuestras comunidades.
3. La iglesia de Corinto era una combinación cultural única. La mayoría de sus integrantes no tenía antecedentes judíos, por lo que no podían ser identificados como una rama del judaísmo. Esta falta de identidad está en la base de muchos de los problemas que Pablo aborda en las cartas a los corintios. Analiza con tu clase la relación entre identidad y comportamiento. ¿Por qué el hecho de saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos influye en lo que hacemos y en nuestra manera de vivir?
4. Por último, ¿cómo podemos preservar nuestra identidadax cristiana en un mundo que enfatiza valores e ideales diferentes?




