EL SÁBADO ENSEÑARÉ…
RESEÑA
Texto clave: 1 Corintios 1:18.
Enfoque del estudio: 1 Corintios 1:17-31.
Introducción
Nadie que estuviera frente a un imponente muro de llamas en medio de un incendio forestal haría algo para acrecentar el fuego. Sin embargo, por muy absurdo que parezca, eso es precisamente lo que los bomberos suelen hacer en tal situación.
El fuego necesita oxígeno y combustible, como vegetación seca o estructuras inflamables, para seguir ardiendo. El fuego puede ser controlado si se interrumpe el suministro de oxígeno o el de combustible sólido. Los bomberos suelen utilizar esta técnica, conocida como «contrafuego», para detener o redirigir un incendio.
Combatir el fuego con fuego parece irracional o absurdo cuando una muralla de llamas avanza rápidamente hacia una población. No obstante, cuando se aplica de forma adecuada y cuidadosa, esta estrategia puede significar la diferencia entre la supervivencia y la destrucción.
Del mismo modo, la exaltación que Pablo hacía del sacrificio de Cristo en la cruz era contraria al sentimiento de su época. En la introducción a su primera carta a la iglesia de Corinto, el apóstol destaca la naturaleza contracultural del mensaje cristiano de la cruz, algo que a la mayoría de nosotros, quienes vivimos en contextos occidentales o cristianos, nos cuesta entender.
La mayoría de nosotros crecimos en un mundo en el que las cruces en las iglesias u otros espacios públicos eran un símbolo del cristianismo y del mensaje de salvación.
Pero la cruz significaba una muerte cruel, un castigo severo y una vergüenza absoluta para la mayoría de las personas que vivían en el mundo grecorromano del siglo I d. C. Sin embargo, contrariamente al pensamiento popular de la época, Pablo enseñó que el evangelio de Jesucristo es el poder de Dios para quienes lo aceptan (1 Cor. 1:18).
Temas de la lección
1. El mensaje de la cruz. El sacrificio de Jesús es la respuesta sorprendente y global de Dios al problema del pecado. Es el fundamento del mensaje del evangelio predicado por Pablo y los demás apóstoles a un mundo cuya cosmovisión era radicalmente diferente.
2. La verdadera sabiduría. La sabiduría era un elemento importante para el pensamiento griego y un tema principal en distintas escuelas filosóficas. El uso que Pablo hace del término contrasta mucho con su uso en la filosofía griega y está directamente conectado con la comprensión de la sabiduría en el Antiguo Testamento.
3. La cruz, ¿locura o camino de regreso a casa? La cruz se convierte en un obstáculo o una locura para quienes oyen hablar de ella sin abrazar a aquel que fue crucificado en ella. Jesús murió en la cruz para ofrecer al mundo el perdón, la gracia transformadora y un camino de regreso al Dios que da todo para salvar a su creación caída.
COMENTARIO
Trasfondo
El concepto helenístico de sabiduría (griego sofía) en el período del Nuevo Testamento enfatizaba la inteligencia y el conocimiento teórico por sobre las habilidades prácticas. Un filósofo era, por definición, un «amante de la sabiduría», alguien que comprendía y difundía el conocimiento acerca del mundo natural y la experiencia humana. La verdad podía ser organizada dentro de un sistema general que ayudaba a explicar el mundo. En esa época existían numerosas escuelas filosóficas con distintos enfoques, pero todas ellas se centraban en la observación, la razón, la lógica y los argumentos intelectuales, aunque no eran ajenas a las preocupaciones éticas.
Cabe distinguir seis grandes escuelas filosóficas grecorromanas: la de Pitágoras; la de Platón y sus sucesores; la peripatética de Aristóteles; la de Epicuro, que destacaba la imperturbabilidad como ideal; la de los cínicos (que enfatizaban la simplicidad y la libertad respecto de las convenciones sociales); y el estoicismo romano o tardío, que se convirtió en la escuela filosófica más influyente durante la época del Nuevo Testamento.
En el Antiguo Testamento, la sabiduría no se limita al conocimiento o a la integración de este dentro de un sistema coherente, sino que describe la capacidad de una persona para hacer un uso correcto del conocimiento relacionado con Dios. Este conocimiento es, por lo tanto, otorgado por él y permite tomar decisiones éticas (es decir, «buenas», en consonancia con el lenguaje de la creación). Éxodo 31:1-5 utiliza tres términos clave del lenguaje de la sabiduría (jokmah, «sabiduría»; binah, «inteligencia», y da‘at, «conocimiento») para describir la habilidad divina que el artesano Bezaleel necesitaba para la construcción del tabernáculo y sus utensilios. El uso de estos términos en este contexto particular sirve para comprender que la sabiduría en el Antiguo Testamento es práctica y trasciende el mero esfuerzo intelectual.
Los escritores del Antiguo Testamento plantean grandes preguntas acerca de la justicia de Dios y de cómo los seres humanos pueden obtener la verdadera sabiduría, aunque reconocen que no todas nuestras preguntas, ni nuestra búsqueda de la sabiduría, conducirán siempre a respuestas claras (por ejemplo, Job 28:20-21; Prov. 20:24). La literatura sapiencial del Antiguo Testamento incluye los libros de Job, Proverbios, Eclesiastés y algunos salmos (por ejemplo, Sal. 37; 49; 73).
El descubrimiento de un importante conjunto de literatura de este tipo entre los escritos de la comunidad de Khirbet Qumran (también conocidos como los Rollos del Mar Muerto), y que datan del siglo I a. C., pone de relieve el hecho de que los debates acerca de la sabiduría eran un elemento importante de las discusiones intelectuales y filosóficas en las comunidades judías antes de la llegada del Mesías a Palestina.
Necedad y sabiduría
Después de su saludo inicial, su acción de gracias y su exhortación a la unidad, Pablo comienza su mensaje a la joven iglesia de Corinto centrándose en la necedad y la sabiduría. El pasaje de 1 Corintios 1:18-31 es un punto retórico culminante del Nuevo Testamento. Pablo afirma allí que el evangelio es locura para algunos, mientras que representa el poder salvador de Dios para otros (1 Cor. 1:18). Esta paradoja es significativa y, como Pablo señala en capítulos posteriores, la debilidad de la humanidad es en realidad una oportunidad para que Dios muestre su poder.
El resto del pasaje ofrece una serie de contrastes entre lo sabio y lo necio, entre Dios y el mundo, entre lo poderoso y lo débil.
La cruz, un cruel instrumento romano de tortura y muerte, se ha convertido en el medio por el cual Dios logró la salvación. Este argumento, que subyace en toda la predicación de Pablo y de la iglesia cristiana primitiva, debió parecer contracultural y paradójico para muchos creyentes gentiles recién convertidos. «El mensaje de la cruz» (1 Cor. 1:18) es una forma abreviada de referirse a la muerte y resurrección de Jesucristo, quien ofrece la salvación a todo aquel que ha oído la proclamación de ambos hechos y creído en ella. Podemos imaginar la reacción adversa de cualquier audiencia grecorromana ante la «locura» de este mensaje: ¿Cómo podría Dios salvar a las personas (y al mundo) mediante la muerte de un delincuente condenado y crucificado? Los judíos, por otra parte, percibirían este mensaje como una «piedra de tropiezo (griego skandalon)» (1 Cor. 1:23, LBLA). Esta piedra de tropiezo o locura se refiere metafóricamente a un obstáculo para la fe de una persona.
Las buenas noticias de la cruz
Pablo sostiene desde el principio que el mensaje de la cruz es el poder de Dios para quienes aceptan ser salvados. La cruz ofrece a los creyentes la clave para comprender la sabiduría de Dios al ofrecer la salvación a quienes no merecen la justicia ni pueden alcanzarla. La cruz es también más que una señal o un símbolo, aunque los judíos no la reconocieran como tal y a pesar de que anhelaban ver señales milagrosas (Mat. 12:38,39; Mar. 8:11,12; 1 Cor. 1:22). El deseo de ver señales y prodigios refleja ceguera espiritual y aun dureza de corazón por parte de quienes los «exigen» (no «piden»).
El evangelio de Cristo crucificado y resucitado no suscita la fe en los judíos ni en los griegos, sino que se convierte para ellos en «piedra de tropiezo» o «locura» respectivamente. Pablo resume esta reality en 1 Corintios 1:25: «Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres».
Esta declaración conduce a Pablo a la siguiente afirmación importante: La elección divina de quienes componían la iglesia de Corinto no se basaba en su sabiduría, poder o influencia, sino únicamente en la soberanía de Dios (1 Cor. 1:26-29). La elección de Dios nunca se basa en los logros, el poder o la influencia humanos, sino que resulta de tomar la mano de Jesús por fe. A veces podemos asirnos a toda su mano, mientras que en otras ocasiones apenas logramos aferrarnos a la punta de su meñique; sin embargo, podemos estar seguros de que estamos en el centro de la gracia de Dios. Según Pablo, este conocimiento nos libra también de jactarnos de nuestros propios «logros de fe». En consecuencia, «el que se gloría, gloríese en el Señor» (1 Cor. 1:31, en alusión a Jer. 9:23-24).
Curiosamente, Jesucristo (tal vez ya representado anticipadamente como la sabiduría divina en Prov. 8) es la personificación de la sabiduría, la justicia, la santificación y la redención divinas (1 Cor. 1:30).
APLICACIÓN A LA VIDA
La sabiduría y la locura están estrechamente relacionadas en el capítulo inicial de la primera carta de Pablo a la iglesia de Corinto. Él ayuda a sus lectores a comprender que «la sabiduría humana no puede conducir a un verdadero conocimiento de la sabiduría divina, la cual solo está disponible a través de la locura del evangelio (v. 21)» (Comentario bíblico Andrews [Florida: ACES, 2024], p. 518).
Analiza con tu clase las siguientes preguntas mientras reflexionas acerca de 1 Corintios 1:17-31:
1. ¿Qué obstáculo podría existir para nuestra fe, aunque disponemos de la experiencia de casi dos milenios de historia de la iglesia e interpretación bíblica?
2. ¿Cuál sería el mejor argumento que podríamos presentar a quienes consideran que el mensaje del evangelio es una locura o simplemente un «sedante para ignorantes»?
3. ¿Qué aspecto o aspectos de la buena noticia de la cruz podrían resultar atrayentes para las personas de tu comunidad que no forman parte de la iglesia? ¿Cuál sería el mayor obstáculo para que aceptaran el evangelio?




