Lección 2 Edicion Adultos: “El origen y la naturaleza de la Biblia” Para el 11 de abril de 2020

Segundo trimestre (abril-junio) de 2020

“El origen y la naturaleza de la Biblia”

Lección 2: – Para el 11 de abril de 2020

 

Sábado 4 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: 2 Pedro 1:19-21; 2 Timoteo 3:16, 17; Deuteronomio 18:18; Éxodo 17:14; Juan 1:14; Hebreos 11:3, 6.

Para Memorizar: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tes. 2:13).

La forma de ver y entender el origen y la naturaleza de la Biblia tiene un gran impacto en el papel que desempeña la Biblia en nuestra vida y en la iglesia en general. La manera en que interpretamos el proceso de revelación e inspiración determina e influye notablemente en nuestra comprensión de la Biblia. Cuando queremos entender las Escrituras correctamente, primero debemos permitir que la Biblia determine los parámetros básicos de cómo se debe abordar. No podemos estudiar matemáticas con los métodos empíricos empleados en biología o sociología. No podemos estudiar física con las mismas herramientas utilizadas para estudiar historia. Del mismo modo, no conoceremos ni comprenderemos correctamente las verdades espirituales de la Biblia utilizando métodos ateos que abordan la Biblia como si Dios no existiera. Nuestra interpretación de las Escrituras debe considerar seriamente la dimensión divino-humana de la Palabra de Dios. Por consiguiente, lo que necesitamos para una interpretación adecuada de la Biblia es acercarnos a la Biblia con fe, no con escepticismo ni dudas metodológicas.

Esta semana veremos algunos aspectos fundamentales del origen y la naturaleza de la Biblia que deberían influir en nuestra forma de interpretarla y entenderla.

 

Domingo 5 de abril:

La revelación divina de la Biblia

Lee 2 Pedro 1:19 al 21. ¿Cómo expresa Pedro su convicción sobre el origen del mensaje bíblico y profético?

La Biblia no es como cualquier otro libro. Según el apóstol Pedro, los profetas fueron inspirados por el Espíritu Santo de manera que el contenido de su mensaje vino de Dios. No lo inventaron ellos. En lugar de ser “fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16), el mensaje profético de la Biblia es de origen divino, y por lo tanto es veraz y confiable. “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21). Dios obró en el proceso de revelación al dar a conocer su voluntad a personas escogidas.

La comunicación verbal y directa entre Dios y personas específicas es un hecho ineludible de las Escrituras. Esta es la razón por la cual la Biblia tiene una autoridad divina especial, y debemos tener en cuenta el elemento divino en nuestra interpretación de las Escrituras. Es apropiado llamar “santas Escrituras” (Rom. 1:2; 2 Tim. 3:15) a los libros bíblicos considerando que nuestro santo Dios es su autor principal.

La Escritura también fue dada con propósitos prácticos. Es “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16, 17, NVI).

También necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para aplicar a nuestra vida lo que Dios reveló en su Palabra. Según el apóstol Pedro, la interpretación de la Palabra de Dios divinamente revelada no es una cuestión de opinión personal. Para entender correctamente su significado, necesitamos la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.

La Escritura también dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). La palabra bíblica para “revelación” (en sus diversas formas) expresa la idea de que algo que antes estaba oculto ahora se ha revelado o desvelado y, por lo tanto, se da a conocer y se manifiesta. Como seres humanos, necesitamos esa revelación, ya que somos seres pecaminosos, separados de Dios a causa de nuestro pecado y, por lo tanto, dependemos de él para conocer su voluntad.

Ya de por sí cuesta bastante obedecer la Biblia, incluso creyendo en su origen divino. ¿Qué pasaría si encima desconfiamos o cuestionamos ese origen divino?

 

Lunes 6 de abril:

El proceso de la inspiración

Debido a que Dios utiliza el medio del lenguaje para revelar su voluntad al hombre, la revelación divina se puede escribir. Sin embargo, como ya hemos visto, la Biblia es el resultado de la verdad divina revelada mediante la obra del Espíritu Santo, quien transmite y protege su mensaje a través de instrumentos humanos. Esta es la razón por la que podemos contar con la unidad fundamental que se manifiesta en todas las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis (p. ej., comparar Gén. 3:14, 15 con Apoc. 12:17).

Lee 2 Pedro 1:21; 2 Timoteo 3:16; y Deuteronomio 18:18. ¿Qué dicen estos versículos sobre la inspiración bíblica?

Toda la Escritura es divinamente inspirada, aunque no todas las partes sean igualmente inspiradoras para leer ni necesariamente aplicables a nosotros hoy (p. ej., las partes sobre las fiestas hebreas fueron inspiradas, aunque no es necesario que las observemos en la actualidad). Sin embargo, debemos aprender de toda la Biblia, incluso de aquellas partes que no son tan fáciles de leer ni entender o que no son específicamente aplicables a nosotros hoy.

Además, no todo lo que está en la Biblia fue revelado en forma directa o sobrenatural. A veces, Dios utilizó a escritores bíblicos que investigaron cuidadosamente las cosas o usaron otros documentos existentes (ver Jos. 10:13; Luc. 1:1-3) para comunicar su mensaje.

Aun así, toda la Escritura es inspirada (2 Tim. 3:16). Esta es la razón por la que Pablo declara que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron”, para que a través de “la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom. 15:4).

“La Biblia señala a Dios como autor de ella; sin embargo, fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros nos muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas por Dios (2 Tim. 3:16); aun así, están expresadas en palabras de los hombres” (CS 9).

En la actualidad existen eruditos bíblicos que niegan la autoría divina de muchas partes de la Biblia, incluso hasta el punto de negar muchas enseñanzas cruciales: la creación, el Éxodo, la resurrección. ¿Por qué es primordial que no le abramos la puerta a esas enseñanzas, ni siquiera un poco? Al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros para juzgar la Palabra de Dios?

 

Martes 7 de abril:

La palabra escrita de Dios

“Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel” (Éxo. 34:27). ¿Por qué querría el Señor que Moisés escribiera estas palabras en vez de pedirle que se las recitara al pueblo solamente? ¿Cuál es la ventaja obvia de la Palabra escrita?

El Dios que habla y que creó el lenguaje humano permite que los elegidos comuniquen las verdades divinamente reveladas y los pensamientos divinamente inspirados de una manera confiable. Por lo tanto, no es de extrañar que Dios les haya ordenado a los escritores bíblicos desde el principio que pongan sus enseñanzas y su revelación por escrito.

¿Qué enseñan los siguientes versículos sobre la revelación escrita? Éxodo 17:14; 24:4; Josué 24:26; Jeremías 30:2; Apocalipsis 1:11, 19; 21:5; 22:18, 19.

¿Por qué Dios ordenó escribir sus revelaciones y sus mensajes inspirados? La respuesta obvia es para que no los olvidemos tan fácilmente. Las palabras escritas de la Biblia son un punto de referencia constante que nos señalan a Dios y su voluntad. Por lo general, un documento escrito puede conservarse mejor y ser mucho más confiable que los mensajes orales, que deben repetirse vez tras vez. La Palabra escrita, que se puede copiar muchas veces, también puede ser accesible a mucha más gente que si solo se transmitiera oralmente. Por último, podemos hablarle a un número reducido de personas al mismo tiempo en un lugar, pero innumerables lectores pueden leer la Palabra escrita en muchos lugares y continentes diferentes, y esta incluso puede ser una bendición para muchas generaciones posteriores. De hecho, si hay gente que no puede leer, otros pueden leerle un documento escrito en voz alta.

 

Miércoles 8 de abril:

El paralelismo entre Cristo y la Escritura

Lee Juan 1:14; 2:22; 8:31 y 32; y 17:17. ¿Qué paralelismos encuentras entre Jesús, el Verbo de Dios hecho carne; y la Escritura, la Palabra escrita de Dios?

Existe un paralelismo entre el Verbo de Dios hecho carne (es decir, Jesucristo), y la Palabra escrita de Dios (es decir, la Escritura). Así como Jesús fue concebido sobrenaturalmente por el Espíritu Santo, pero nació de una mujer, la santa Escritura también tiene un origen sobrenatural, pero se difunde a través de los seres humanos.

Jesucristo se hizo hombre en el tiempo y en el espacio. Vivió durante un tiempo específico y en un lugar específico. Sin embargo, este hecho no anuló su divinidad, ni tampoco hizo que Jesús fuese relativo históricamente. Él es el único Redentor para todas las personas de todo el mundo y de todas las épocas (ver Hech. 4:12). Igualmente, la Palabra escrita de Dios, la Biblia, también se dio en un momento específico y en una cultura determinada. Al igual que Jesucristo, el tiempo no condiciona la Biblia, es decir, no está limitada a un tiempo y un lugar específicos; sigue vinculada a todas las personas de todo el mundo.

Cuando Dios se reveló, descendió al nivel humano. La naturaleza humana de Jesús mostraba todos los indicios de las enfermedades humanas y los efectos de unos cuatro mil años de degeneración. Sin embargo, él era sin pecado. De igual modo, la terminología de la Escritura es humana, no un lenguaje “perfecto y superhumano” que nadie habla ni es capaz de entender. Si bien todo idioma tiene sus limitaciones, el Creador de la humanidad, que es el Creador del lenguaje humano, es perfectamente capaz de comunicar su voluntad a los seres humanos de una manera confiable e inconfundible.

Por supuesto, toda comparación tiene sus límites. Jesucristo y la santa Escritura no son idénticos. La Biblia no es una encarnación de Dios. Dios no es un libro. Dios se hizo humano en Jesucristo. Nosotros amamos la Biblia porque adoramos al Salvador proclamado en sus páginas.

La Biblia es una unión divina-humana única e inseparable. Elena de White vio esto claramente cuando escribió: “La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el lenguaje de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano. Tal unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del hombre. Así se puede decir de la Biblia lo que se dijo de Cristo: ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ (Juan 1:14)” (CS 10).

¿Por qué la Biblia debe ser fundamental para nuestra fe? Sin ella, ¿dónde estaríamos?

 

Jueves 9 de abril:

Cómo interpretar la Biblia con fe

Lee Hebreos 11:3 y 6. ¿Por qué la fe es tan esencial para entender a Dios y su Palabra? ¿Por qué es imposible agradar a Dios sin fe?

Todo verdadero aprendizaje se da en el contexto de la fe. Es la fe implícita del niño hacia sus padres la que le permite aprender cosas nuevas. Es una relación de confianza la que guía al niño a aprender los aspectos básicos y fundamentales de la vida y el amor. Por lo tanto, el conocimiento y el entendimiento surgen de una relación de amor y confianza.

Del mismo modo, un buen músico toca bien una pieza musical no solo cuando domina las habilidades técnicas que lo ayudan a tocar un instrumento, sino también muestra amor por la música, el compositor y el instrumento. En este mismo sentido, no entendemos la Biblia correctamente cuando la abordamos con una actitud de escepticismo o duda metodológica, sino con un espíritu de amor y fe. El apóstol Pablo escribió: “Sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb. 11:6). Por lo tanto, es indispensable acercarse a la Biblia con fe, reconociendo su origen sobrenatural, en lugar de ver la Biblia simplemente como un libro humano.

Los adventistas del séptimo día han expresado claramente esta percepción del origen sobrenatural de las Escrituras en la primera creencia fundamental de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que dice: “Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina. Los autores inspirados hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e infalible de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación definitiva de las doctrinas, un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia (Sal. 119:105; Prov. 30:5, 6; Isa. 8:20; Juan 17:17; 1 Tes. 2:13; 2 Tim. 3:16, 17; Heb. 4:12; 2 Ped. 1:20, 21)” (Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 13).

¿Qué no alcanzan a entender de la Biblia quienes no se acercan a ella con una actitud de fe? ¿Por qué esta fe no es ciega? Es decir, ¿qué buenas razones tenemos para esta fe y por qué la fe sigue siendo una necesidad al abordar las verdades de la Biblia?

 

Viernes 10 de abril

Para Estudiar y Meditar:

Lee las siguientes partes del documento: “Métodos de estudio de la Biblia”: 2. Presuposiciones que surgen de las afirmaciones de la Biblia, parte a) Origen, y parte b) Autoridad. (Los “Métodos de estudio de la Biblia” se pueden encontrar en http://cort.as/-MdHR).

Aunque la Biblia es fundamental para nuestra fe, por sí sola no tendría ningún valor espiritual real para nosotros si no fuera por la influencia del Espíritu Santo en nuestro corazón y mente al leerla y estudiarla.

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como una revelación autorizada e infalible de su voluntad. Son la norma del carácter, las reveladoras de doctrinas y las examinadoras de la experiencia. […] Sin embargo, el hecho de haber revelado Dios su voluntad a los hombres por medio de su Palabra no anuló la necesidad que ellos tienen de la continua presencia y dirección del Espíritu Santo. Por el contrario, el Salvador prometió el Espíritu para abrir la Palabra a sus siervos, para iluminar y aplicar sus enseñanzas. Y como el Espíritu de Dios fue el que inspiró la Biblia, es imposible que alguna vez las enseñanzas del Espíritu sean contrarias a las de la Palabra” (CS 7).

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿Por qué Dios se revela a sí mismo y nos revela su voluntad? ¿Por qué necesitamos la revelación?
  2. ¿Cómo se revela Dios? Él utiliza diferentes medios para revelar algo acerca de sí mismo. Lo hace de una manera más general a través de la naturaleza, pero más específicamente a través de los sueños (Dan. 7:1); las visiones (Gén. 15:1); las señales (1 Rey. 18:24, 38); y a través de su hijo, Jesucristo (Heb. 1:1, 2). ¿Se te ha revelado Dios personalmente? Comparte tu experiencia.
  3. Algunos eruditos de la Biblia rechazan muchas de las enseñanzas de la Biblia, al considerarlas meros mitos. La historia de la creación, un Adán y una Eva literales, el Éxodo y las historias de Daniel son solo algunos ejemplos (del Antiguo Testamento) de enseñanzas que se descartan por considerarlas historias inventadas para enseñar verdades espirituales. Esto es lo que sucede cuando los seres humanos emiten juicios sobre la Palabra de Dios. ¿Qué debería decirnos esto sobre lo peligrosa que es esa actitud?
  4. Dios ha revelado su voluntad de una manera poderosa en la Biblia. No obstante, Dios desea contar con tu ayuda para difundir su voluntad y las buenas nuevas de su salvación solo en Jesucristo. Cuando la gente te observa, ¿qué tipo de Dios ve en ti y a través de tu comportamiento?
Radio Adventista
5 comments… add one
  • El contenido es muy bueno pero sugiero que puedan subir también el resumen de la lección que sigue por favor, Bendiciones

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  • Excelente me sirve para leer por qué la lección en libro lo pierdo genial

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  • Muy buena presentacion, facil de estudiar y aprender. Gracias

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  • Gracias por el esfuerzo y empeno que se hace para traernos el estudio de la escuela sabatica, especialmente en estos momentos dificiles.
    Bendicones!!

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  • EXCELENTÍSIMA PRESENTACIÓN DE LA LECCIÓN DE LA ESCUELA SABÁTICA

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