Comenzando con una mención de las lenguas, un don espiritual muy valorado en su iglesia en ese momento, Pablo recordó a los corintios que su comunicación, incluso enviada del cielo, es inútil si no está motivada por el amor.
Pablo dijo lo mismo de todos los dones espirituales. No importa cuánto profetizaron, cuánta fe, comprensión o generosidad tuvieron, si no había amor detrás, no tenía valor para la iglesia ni para ellos mismos.
Conocido como amor ágape, el tipo de gracia y misericordia divinas que provienen únicamente de Dios, demostró ser esencial para su unidad cristiana y su testimonio al mundo.
En el corazón del capítulo del amor, versículos 4-7, encontramos las características del amor que nos ayudan a formar una imagen en nuestra mente de cómo se ve en la vida de un verdadero creyente de Dios. Los atributos positivos del amor se ven claramente como:
- teniendo paciencia y soportándonos unos a otros,
- mostrando bondad, compasión y misericordia hacia todos,
- regocijarse en la verdad (ser conocido como una persona alegre y feliz),
- es resistente, a pesar de las pruebas y dificultades de la vida,
- Se sabe que busca el bien en los demás.
- se centra en esperar y creer en un buen resultado para cada situación.




