RESEÑA
Texto clave: Efesios 2:8-10 Enfoque del estudio: Efesios 1-6.
Introducción:
Si bien la Epístola a los Efesios es la llave maestra para el resto de las epístolas paulinas, el estudio de esta semana es la llave maestra que abre todo el estudio de la Epístola a los Efesios, en este análisis:
La sección del domingo de la Guía de Estudio de la Biblia, en la edición para adultos, resume la impresionante visión de Pablo del plan eterno e histórico de Dios para la creación y la redención.
La sección del lunes resume Efesios 2, que describe gráficamente el sombrío estado de pecado y muerte de la humanidad; un estado sin promesas, sin esperanza, sin Cristo y sin Dios en el mundo. Pero Pablo, y la Biblia en general, no termina con esta descripción sombría, sino que especifica los elementos fundamentales del evangelio, el misterio de Dios, que ofrece esperanza a la humanidad: en y con Cristo, Dios nos resucita y nos exalta a su Santuario en los Cielos. Además, en y con Cristo, nos convertimos en el nuevo templo de Dios en la Tierra. Esta transformación se hace por gracia, y la gracia es el fundamento de la fe, la vida y la misión cristianas.
El capítulo 3, que repasamos el día martes, destaca el misterio divino de la creación de la iglesia.
La sección del miércoles (que recoge Efesios 4) explica cómo se logra el doble propósito de Dios cuando los hijos de Dios en todo el mundo están unidos en la verdadera piedad, en el uso de sus dones espirituales y en la misión. Por ese motivo, la unidad de la iglesia no es opcional para la existencia de la iglesia.
Como enfatiza la sección del jueves (un repaso de Efe. 5), la unidad no puede lograrse sin abandonar nuestra exaltación pasada del “yo”. La unidad se logra solo cuando abrazamos nuestra nueva identidad y andamos en Cristo. Esta profunda transformación en Cristo también afectará todos los aspectos de nuestra vida humana, incluidas nuestras familias (esposos, esposas e hijos), la sociedad (grupos de personas y clases sociales) y nuestra vida individual y personal.
El viernes (Efe. 6) nos llama a considerar a la iglesia como un ejército dinámico y unido, bien pertrechado para su enérgica misión de proclamar el evangelio de paz del Señor. Solo esta paz de y en Cristo es lo que nos garantizará el éxito y la vida. La victoria está asegurada en Cristo. Nuestro éxito depende únicamente de si nos mantendremos firmes en creer realmente en la victoria de Cristo y actuar en consecuencia.
Temática de la lección:
El estudio de esta semana es una síntesis de toda la Epístola a los Efesios, un intento de resaltar y entretejer todos sus temas principales.
COMENTARIO
El misterio del evangelio
En el corazón mismo de la epístola de Pablo a los Efesios late su fascinación por el evangelio como un misterio sin descifrar. Comienza su epístola celebrando que Dios “nos dio a conocer el misterio de su voluntad” (Efe. 1:9), y este misterio se trata de “una herencia” (Efe. 1:11). Este misterio no tiene que ver con nuestro estado de desesperación y oscuridad (Efe. 2:1-4) ni con la alienación, las divisiones y la enemistad que el pecado nos causó a nivel individual, familiar y como sociedad humana (Efe. 2:11, 12). La razón de estas divisiones y enemistades no es ningún misterio para nosotros en nuestra condición pecaminosa. Tampoco es un misterio nuestra incapacidad para resolver el problema del pecado y la muerte (Efe. 2:9; Juan 1:13). Como la historia demuestra una y otra vez, lastimosamente todos somos conscientes de que ninguna invención humana puede sacarnos del campo gravitatorio del agujero negro del pecado. Más bien, ¡el misterio del que habla Pablo es el milagro insondable del amor de Dios por nosotros! Pensábamos que Dios no nos amaba. Pensábamos que se había olvidado de nosotros. Pensábamos que prefería a los judíos y que los gentiles estaban proscritos. Pensábamos que el caso de los judíos estaba perdido para siempre cuando rechazaron a Jesús como el Mesías.
Resulta que estábamos equivocados acerca de Dios en todos estos aspectos.
Cuando Dios reveló sus misterios a Pablo, Pablo se sorprendió. Por eso, aunque toda la epístola va describiendo este misterio desde diferentes perspectivas, en el centro de la epístola, el apóstol vuelve a llamarlo “el misterio” (Efe. 3:3, 9), “el misterio de Cristo” (Efe. 3:4) y, al final de su carta, “el misterio del evangelio” (Efe. 6:19). Este misterio es tanto más valioso, explica Pablo, cuando nos damos cuenta de que estuvo oculto a la gente en los siglos y milenios pasados, y Dios escogió a la generación de Pablo para vivir en ese tiempo histórico único cuando ese misterio de misterios se reveló completamente para que todos pudieran verlo (Efe. 3:9; Rom. 16:25; 1 Cor. 2:7; Col. 1:26, 27; 2:2). ¡Qué privilegio, qué gloria!
Literalmente podemos ver a Pablo exultante por este gran descubrimiento. Su vida entera se vio afectada; es más, se vio transformada por la verdad del evangelio. Como en la parábola de Jesús del tesoro escondido (Mat. 13:44), Pablo “vendió” todo lo que tenía para obtener y poseer este tesoro secreto (Fil. 3:4-8). Su rostro transmitía a los demás que sabía algo que los demás no sabían. Sin embargo, a diferencia del cazador de tesoros (Mat. 13:44) o del siervo infiel (Mat. 25:18), Pablo no escondió su tesoro misterioso en la tierra.
En cambio, cuando Dios le reveló su misterio, Pablo se embarcó en un viaje por todo el mundo para contar este misterio a todos. Este misterio tiene que ver con el hecho de que Dios es amor. Él nos creó por amor, murió en nuestro lugar porque es amor. Nos resucitó para que vivamos con él en el Espíritu en su santa morada porque él es amor. Luchó por nosotros porque es amor. Y volverá por nosotros porque es amor. Ese misterio, en palabras de Pablo, “es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria” (Col. 1:27). El fin del Conflicto de los Siglos Un día, la historia del pecado terminará. Pero el misterio de Dios no se ago- tará. Al describir el final del Gran Conflicto, el lenguaje y el ethos de Elena de White armonizan y resuenan plenamente con el espíritu elevado de Pablo en su Epístola a los Efesios: “Todos los tesoros del universo estarán a disposición para el estudio de los redimidos de Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los mundos lejanos; mundos a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimientos de dolor y donde entonaban cantos de alegría al tener noticia de un alma redimida. Con indescriptible dicha los hijos de la Tierra participan del gozo y la sabiduría de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros del conocimiento y el entendimiento adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios. Con visión nítida consideran la gloria de la creación: soles y estrellas y sistemas que, en el orden a ellos asignado, circuyen el Trono de la Divinidad. En todas las cosas, desde las más pequeñas hasta las más grandes, está escrito el nombre del Creador, y en todas ellas se despliegan las riquezas de su poder. “Y a medida que transcurran los años de la eternidad, traerán consigo reve- laciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más aprendan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y las proe- zas asombrosas en el gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con devoción siempre más ferviente, y con arrebatador gozo tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza. “ ‘Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos’ (Apoc. 5:13). “El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está limpio. Una misma pulsación de armonía y júbilo late a través de la vasta creación. Del Ser que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más grande, todas las cosas, animadas e inanimadas, declaran, en su belleza sin mácula y en gozo perfecto, que Dios es amor” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 736, 737).
APLICACIÓN A LA VIDA
Este es un estudio resumido. Anima a los alumnos a hacer su propio resumen de Efesios y a compartirlo con la clase de Escuela Sabática.
¿Cuáles son los tres temas principales que engarzan la carta de Pablo a los Efesios? ¿Cómo se relacionan estos temas entre sí? Pide a los alumnos que identifiquen cuál es el tema principal y cuáles son los temas secundarios.
Invita a los alumnos a imaginar que están invitados a instalar una nueva iglesia en una zona no evangelizada. ¿Cómo podría la epístola de Pablo a los Efesios ayudarlos a prepararse para un proyecto tan atrevido? Pide a los alumnos que identifiquen en Efesios temas que constituirían un mensaje de evangelización para este nuevo lugar. ¿En qué orden presentarían los temas tus alumnos?
Además, pídeles que identifiquen los principios sobre los que podrían ayudar a establecer una iglesia vibrante, lo más parecida posible al modelo que el apóstol Pablo imaginó y compartió en su epístola.
Los principios que sugieran los alumnos deberían servir para instituir una iglesia llena del gozo de la salvación. ¿Qué principios adicionales pueden identificar tus alumnos que ayudarían a unir a los nuevos miembros en Cristo y a unirlos en la vida y la misión de la iglesia? ¿Qué principios inspirarían a la iglesia a fin de dejarse impulsar por el poder del Espíritu Santo mediante los dones espirituales?
Pide a los miembros de la clase que identifiquen los principios de Efesios que estudiamos este trimestre que ayudarían a los miembros de la iglesia a lograr un estilo de vida de acuerdo con el evangelio; principios que establecerían familias felices y construirían relaciones saludables entre varios grupos.




