Sábado, Diciembre 14
La hora de la gloria: La Cruz y la Resurrección
Lee para el estudio de esta semana
Juan 18:33-19:5; 19:17-22; 19:25-27; Lucas 2:34, 35; Juan 20:1-18; 1 Corintios 15:12-20.
Para memorizar
“Entonces Pilato le dijo: ‘¿Luego, tú eres rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú lo has dicho. Yo soy rey. Yo para esto he nacido, para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad oye mi voz’ ” (Juan 18:37).
La crucifixión y la resurrección de Jesús son el punto culminante del libro de Juan. Los diez primeros capítulos abarcan aproximadamente tres años y medio; los capítulos 11 al 20, en cambio, abarcan entre una y dos semanas.
Los cuatro evangelios presentan la muerte de Jesús de maneras diferentes. Aunque sus relatos son compatibles, cada autor hace hincapié en puntos clave que resuenan especialmente con los temas de su Evangelio. Mateo hace hincapié en el cumplimiento de las Escrituras; Marcos, en el paralelismo entre el bautismo de Jesús y la Cruz; y Lucas, en la Cruz como sanación y salvación (la historia del ladrón en la cruz).
Pero Juan presenta la Cruz como la entronización de Jesús, especialmente vinculada a la idea de la hora, a la que se hace referencia en numerosas ocasiones a lo largo del libro (Juan 7:30; 8:20; 12:27). Esta idea de entronización es una imagen paradójica, ya que la crucifixión era la forma más ignominiosa y vergonzosa de morir que utilizaban los romanos. Este contraste apunta a la descripción profundamente irónica que presenta Juan: Jesús muere de una manera vergonzosa, pero esa muerte es al mismo tiempo su gloriosa entronización como Salvador.
Domingo, Diciembre 15
¿Qué es la verdad?
En Juan 18:28 al 32, el juicio de Jesús no es descrito en detalle. La atención se centra en Jesús llevado ante Poncio Pilato.
Lee Juan 18:33 al 38. ¿De qué hablaron Pilato y Jesús?
El gobernador pregunta a Jesús si es el Rey de los judíos (Juan 18:33).
Es la primera referencia a este título, pero no será la última. Jesús pregunta a Pilato si su interrogante surge de él o refleja lo que otros dijeron. Su pregunta invierte los roles, pues ahora es Jesús quien interroga al gobernador acerca de si entiende a quién se dirige. El lector ya sabe que Jesús es el Rey. ¿Lo sabe el gobernador? Pilato responde implícitamente con su propia pregunta: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los principales sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” (Juan 18:35). Se trataba de una evasiva, motivada por la irritación que le producía la pregunta de Jesús. Fue el primer paso del gobernador en alejarse de la verdad al dejar que los prejuicios nublaran su percepción.
Jesús responde que su Reino no es de este mundo (Juan 18:36). Pilato deduce entonces, perspicazmente, que Jesús sí afirma que es rey (Juan 18:37). Esto conduce a la importante explicación de Jesús de que nació para dar testimonio de la verdad y que toda persona que es “de la verdad” oye su voz (Juan 18:37).
Pilato pregunta entonces: “¿Qué cosa es la verdad?” (Juan 18:38). Pero no espera la respuesta. En lugar de eso, sale para intentar salvar a Jesús de la multitud.
La verdad es un tema distintivo del Evangelio de Juan. Como Verbo eterno (logos, Juan 1:1-5), Jesús es la Luz y la Verdad. Todo esto contrasta con la oscuridad y el error. Él está lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14). La gracia y la verdad vinieron a través de él (Juan 1:17). Juan el Bautista dio testimonio de la verdad (Juan 5:33). Jesús afirmó que su Padre es “veraz” (Juan 7:28). Jesús mismo escuchó la verdad de su Padre (Juan 8:40). Jesús es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). La Palabra de Dios es “verdad” (Juan 17:17). A pesar de su pregunta, Pilato perdió la oportunidad de conocer la verdad a causa de sus prejuicios, sus decisiones previas y las presiones que se ejercían sobre él.
¿Cómo entiendes la idea de Jesús como la Verdad?
Lunes, Diciembre 16
¡He aquí al hombre!
Lee Juan 18:38 al 19:5. ¿Cómo intentó Pilato persuadir al pueblo para que pidiera la liberación de Jesús?
Pilato no esperó una respuesta de Jesús acerca de la verdad. En lugar de eso, volvió a salir para tratar de persuadir a la gente. Al dialogar con ellos en lugar de simplemente dejar libre a Jesús, Pilato se colocó en desventaja. Los líderes religiosos reconocieron que podían manipular al gobernador a través de la multitud.
Pilato hace referencia a la costumbre de dejar libre a un preso en la época de la Pascua y pregunta si el pueblo quiere que libere “al rey de los judíos”. Sorprendentemente, y de forma bastante irónica, el pueblo pide la liberación de un delincuente llamado Barrabás en lugar del inocente Jesús.
Ahora comienza la burla y la vergüenza de Jesús. Los soldados romanos le colocan una corona de espinas, le ponen un manto púrpura, y se acercan y lo aclaman burlonamente como rey de los judíos. Este tipo de saludo por parte de los soldados era similar a la forma en que saludaban al emperador, pero aquí se hizo en tono de burla.
Apelando a la compasión del gentío, Pilato parece buscar alguna forma de liberar a Jesús. Lo saca con la corona de espinas y el manto púrpura. La escena, no comentada por Juan, muestra a Jesús cubierto en son de burla con un traje real, y al gobernador dirigiéndose a la gente con las palabras: “¡He aquí el hombre!” (Juan 19:5). Esto recuerda al lector las palabras de Juan el Bautista en Juan 1:29: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”
Resulta irónico que el gobernador pagano presente al Mesías con este atuendo real ante Israel. Sin embargo, como muestra Juan 19:6 al 16, la turba pide la crucifixión de Jesús, basándose en su afirmación de que es el Hijo de Dios. Esto asusta a Pilato, que se esfuerza aún más por conseguir la liberación de Jesús. Pero los líderes sellan su destino afirmando que liberarlo es oponerse al César. Saben que la lealtad de Pilato al César significaría que no podría liberar a alguien que reclamara el mismo papel del emperador. Los dirigentes dicen que no tienen más rey que el César. Su profundo odio hacia Jesús era mayor que sus aspiraciones nacionales. Para librarse de Jesús, estaban dispuestos a sacrificar sus pretensiones de autonomía nacional.
Qué espanto. Un gobernante pagano quiere liberar a Jesús, mientras que los líderes espirituales de la nación, que deberían haberlo reconocido como el Mesías, ¡querían crucificarlo! ¿Qué lecciones podemos aprender de esto?
Martes, Diciembre 17
“Consumado está”
Como muestra Juan 19:17 al 22, Pilato dispuso una inscripción en latín, griego y hebreo que decía: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos” (Juan 19:19). Los líderes religiosos querían que fuera modificada. Pilato se negó, y la inscripción permaneció, como testigo mudo de la verdad acerca de Jesús y como uno de los indicadores de que Jesús está entronizado en la Cruz como Rey. Aquí estaba Jesús, verdaderamente su Rey, el Rey de los judíos, pendiendo de una cruz como un vulgar criminal.
“Un poder superior a Pilato y a los judíos había dirigido la colocación de esa inscripción sobre la cabeza de Jesús. Era la providencia de Dios, tenía que incitar a reflexionar e investigar las Escrituras” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 708).
Lee Juan 19:25 al 27. ¿Qué escena conmovedora relacionada con la madre de Jesús ocurrió en la cruz?
Entre los que estaban al pie de la cruz aquel día se encontraban Juan, el discípulo amado, junto con María, la madre de Jesús, y otros. Muchos años antes, Simeón había predicho esta misma experiencia cuando José y María llevaron a Jesús al Templo para consagrarlo (comparar con Luc. 2:34, 35). Ahora, en sus últimos momentos, Jesús habla a su madre. “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y a Juan le dice: “Ahí tienes a tu madre” (Juan 19:26, 27).
Lee Juan 19:28 al 30. ¿Qué significado tienen las últimas palabras de Jesús: “Consumado es”?
El verbo griego teleō (terminar, completar, llevar a cabo) en el versículo 28 (“todo quedaba terminado”) es el mismo que se utiliza en el versículo 30 (“¡Consumado está!”). Además, una palabra relacionada con ese verbo, teleioō (terminar, hacer perfecto) también aparece en el versículo 28 con referencia al cumplimiento de la Escritura (“en cumplimiento de la Escritura”). Por horrible que fuera la escena, todo se estaba cumpliendo, realizando, completando.
Cuando Jesús dice: ¡Consumado está!”, se ecuentra completando, cumpliendo, la obra que el Padre le encomendó.
“Consumado está”. ¿Qué significa eso para cada uno de nosotros? ¿Qué fue lo que concluyó y cómo se aplica eso a nuestra vida?
Miércoles, Diciembre 18
La tumba vacía
Lee Juan 20:1 al 7. ¿Qué importancia tiene para nosotros lo que se describe en estos versículos?
Jesús murió un viernes por la tarde y resucitó el domingo temprano. Como el sábado estaba cerca cuando fue sepultado (Juan 19:42), el proceso de sepultura se hizo apresuradamente y no fue completado. Por mucho que amaran a Jesús, sus seguidores guardaron el día de reposo y no fueron al sepulcro durante las horas sagradas (comparar con Mar. 16:1; Luc. 23:56). Después del sábado, algunas mujeres compraron especias para llevarlas al sepulcro el domingo de mañana. Para su sorpresa, la piedra había sido movida y el sepulcro estaba vacío.
María Magdalena fue una de las primeras en llegar al sepulcro. Corrió a contar a Pedro y a Juan lo que había visto. Los dos hombres corrieron hacia allí. Juan se adelantó a Pedro y llegó primero. Se inclinó, miró adentro y vio los lienzos con los que habían envuelto a Jesús. Pero no entró.
Pedro, en cambio, entró y vio los lienzos. Vio también el lienzo que había estado sobre la cabeza y el rostro de Jesús, pero no estaba con el resto de los paños. Estaba doblado y puesto aparte.
Lee Juan 20:8 al 10. ¿Qué implicaba el paño puesto aparte y doblado?
Después de que Pedro entrara en el sepulcro, entró también Juan. Juan 20:8 dice que entró, vio y creyó. ¿Por qué el hecho de ver los lienzos de la tumba y el paño del rostro puesto a un lado y doblado hizo que Juan creyera que Jesús había resucitado?
Para responder esta pregunta, es necesario reflexionar en primer lugar acerca de por qué la tumba estaría vacía. La respuesta más común sería atribuir aquello a los ladrones de tumbas. Pero esta explicación no es satisfactoria al menos por tres razones. En primer lugar, Mateo dice que la tumba estaba custodiada (Mat. 27:62-66), lo que hace improbable la opción del robo. Segundo, los ladrones de tumbas suelen robar objetos de valor, no cuerpos en estado de descomposición. Tercero, los ladrones de tumbas tienen prisa, y no doblan los lienzos de las tumbas. No es de extrañar, pues, que cuando Juan vio el paño doblado, creyera que Jesús había resucitado.
Jueves, Diciembre 19
Jesús y María
Lee Juan 20:11 al 13. ¿Qué sucedió aquí que muestra por qué María Magdalena aún no comprendía el significado de la tumba vacía?
La última referencia anterior hecha a María en el texto se refiere a su diálogo con Pedro y Juan acerca de la tumba vacía (Juan 20:2). Ellos corrieron al sepulcro, y ella volvió allí poco después. Luego de que Pedro y Juan inspeccionaran el sepulcro, abandonaron el lugar. Pero María volvió y se quedó allí llorando. Sin duda, había llorado mucho durante los últimos días. ¿Y ahora también esto? Se inclinó y miró adentro.
Para su sorpresa, dos ángeles vestidos de blanco estaban en la tumba, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús. Le preguntaron: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Juan 20:13). Su dolorosa respuesta fue que se habían llevado a su Señor y que no sabía dónde lo habían puesto.
Lee Juan 20:14 al 18. ¿Qué cambió todo para María?
Con los ojos cargados de lágrimas, María se volvió y vio a alguien de pie detrás de ella. Con palabras parecidas a las de los ángeles, el forastero le pregunta: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” (Juan 20:15). Ella cree que está hablando con el encargado del huerto y le pide ayuda para encontrar el cuerpo de Jesús.
El Forastero dice una palabra: “María”. Fue una revelación de una sola palabra que cambió el mundo. De repente, la sorprendida María se da cuenta de que Jesús resucitado le está hablando y lo reconoce. Jesús insiste en que no lo detenga, pues debe ascender a su Padre. Pero le encomienda la tarea de ir a decir a los discípulos que él asciende a su Padre y al de ellos, a su Dios y al de ellos (Juan 20:17). María cumplió su misión. Dijo a los discípulos que había visto al Señor y también les contó el resto de los detalles que él había compartido con ella (Juan 20:18).
Lee 1 Corintios 15:12 al 20. Según Pablo, ¿de qué serviría nuestra fe cristiana si Cristo no hubiera resucitado?
Viernes, Diciembre 20
Para estudiar y meditar
Lee en El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, los capítulos “Consumado es” (pp. 719-726); “El Señor ha resucitado” (pp. 739-746) y “¿Por qué lloras?” (pp. 747-752). Ver también Clifford Goldstein, ¡Ha resucitado! Encontrando esperanza en la tumba vacía (Florida: ACES, 2022).
“Pilato anhelaba librar a Jesús. Pero vio que no podría hacerlo y conservar su puesto y sus honores. Antes que perder su poder mundanal, prefirió sacrificar una vida inocente. ¡Cuántos, para escapar a la pérdida o al sufrimiento, sacrifican igualmente los buenos principios! La conciencia y el deber señalan un camino, y el interés propio señala otro. La corriente arrastra fuertemente en la mala dirección, y el que transige con el mal es precipitado a las densas tinieblas de la culpabilidad” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 700).
“Cristo no entregó su vida hasta que hubo cumplido la obra que vino a hacer, y con su último aliento exclamó: ‘Consumado es’ (Juan 19:30). La batalla había sido ganada. Su mano derecha y su brazo santo le habían conquistado la victoria. Como Conquistador, plantó su estandarte en las alturas eternas. ¡Qué gozo hubo entre los ángeles! Todo el Cielo se asoció al triunfo del Salvador. Satanás fue derrotado, y sabía que había perdido su reino.
“El clamor ‘Consumado es’ tuvo un profundo significado para los ángeles y los mundos que no habían caído. La gran obra de la Redención se realizó tanto para ellos como para nosotros. Ellos comparten con nosotros los frutos de la victoria de Cristo” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 719).
Preguntas para dialogar:
¿Qué procesos en la toma de decisiones pueden ayudarte a no caer en el tipo de error que cometió Pilato?
¿Por qué tuvo que morir Jesús en nuestro lugar? ¿Por qué tuvo que ser nuestro Sustituto? ¿Por qué era necesaria su muerte para que tuviéramos salvación? ¿Qué pasajes de las Escrituras apoyan tu respuesta?
¿Cuál es la relación entre la evidencia de las Escrituras y la evidencia histórica cuando se trata de creer en la resurrección de Jesús? Es decir, ¿cuál es la evidencia histórica que confirma poderosamente la resurrección de Jesús?
Medita en 1 Corintios 15:12 al 20. ¿Cómo se puede entender la idea de que, sin la resurrección de Cristo, “los que durmieron en Cristo perecieron” (1 Cor. 15:18), si los que “durmieron en Cristo” van inmediatamente al Cielo? ¿Cómo confirman las palabras de Pablo la verdad de que los muertos duermen hasta la resurrección, cuando Cristo regrese?




