RESEÑA Texto clave: Efesios 6:9 Enfoque del estudio: Efesios 6:1-9; Marcos 10:13-16; Colosenses 3:21; 1 Pedro 2:18-25; 2 Corintios 5:10; Colosenses 3:24, 25.
Introducción:
Luego de abordar el tema de la unidad familiar, Pablo ahonda en una de las categorías de unidad más controvertidas y difíciles: la unidad entre generaciones y entre grupos o clases sociales. Para estas situaciones, Pablo tiene la misma solución evangélica: unidad “en el Señor”. Pablo aconseja a los hijos que respeten a sus padres en el Señor. Esta frase ya sitúa a los hijos en el ámbito de una familia y de una sociedad cristiana, en la que ellos mismos son tratados como miembros de la familia del Señor. El consejo del apóstol para los padres va exactamente en el mismo sentido: traten a sus hijos como si fueran del Señor. No obstante, este principio no significa que los hijos no puedan ser educados, corregidos y disciplinados. Pero los padres deben abordar la disciplina de sus hijos de la misma manera que lo haría Dios.
Contrariamente a lo que dicen algunos críticos de la Biblia, Pablo no defendió la malvada institución de la esclavitud, sino que optó por abordarla de una manera pastoral y estratégica. Al igual que Jesús, quien rechazó una solución revolucionaria militarizada al problema de la persecución o la opresión (Jesús amonestó a Pedro para que envainara su espada), Pablo abogó por resolver, en Cristo, este y otros problemas sociales. Los esclavos deben considerarse esclavos de Cristo, tal como Pablo se percibía, y deben trabajar diligentemente para el Señor Jesús.
Por otro lado, los esclavos deben ver a sus amos como seres humanos (solo como amos terrenales) que necesitan salvación, como cualquier otro ser humano pecador. Los amos deben ver a sus esclavos como conciudadanos del Reino de Dios y a sí mismos como esclavos del Amo celestial. La tensión social amo-esclavo se “resuelve” en el hecho de que, en la iglesia, Cristo llama y adopta a amos y a esclavos por igual, y los exalta en los lugares celestiales. Estos adoran al mismo Dios y Salvador y se los llama a llevar una vida completamente transformada por la presencia del Espíritu Santo en ellos, según la imagen de Dios en Cristo.
Temática de la lección: Este estudio destaca dos temas principales:
• Unidad entre generaciones: los hijos y los padres pueden estar verdaderamente unidos cuando su trato se sustenta en el Señor.
• Unidad entre las clases sociales: los dueños de esclavos y los esclavos están unidos solo en el Señor cuando se ven como lo que son en el Señor: conciudadanos del nuevo Reino y de la nueva vida en Cristo.
COMENTARIO
Unidad para hijos y padres, esclavos y amos
En Efesios 6:1 al 9, Pablo continúa con su temática de la unidad que Dios ofrece a la humanidad y a la iglesia por medio de Cristo Jesús. Para ello, Pablo aborda dos temas familiares y sociales sensibles: la relación entre generaciones y la relación entre esclavos y amos. El apóstol les dice a los hijos que deben obedecer a sus padres “en el Señor”, porque “esto es justo” (Efe. 6:1). Es justo porque es un Mandamiento de Dios; un Mandamiento con una promesa (Efe. 6:2) de bendiciones y prosperidad (Efe. 6:3). Por otro lado, Pablo llama a los padres cristianos a no “irritar” a sus hijos (Efe. 6:4) mandándolos a su antojo. Más bien, la meta de los padres es criarlos “en disciplina y amonestación del Señor” (Efe. 6:4), no según su propia sabiduría. Hay que educar a los hijos para que forjen una relación madura con el Señor.
Pablo llama a los esclavos cristianos a “obedecer” a sus “amos terrenales con respeto y temblor, con sincero corazón, como a Cristo” (Efe. 6:5). Con esto, Pablo no quiere decir que está colocando la aprobación divina sobre algo tan obviamente equivocado y perverso como la esclavitud. Pablo tampoco está trazando un paralelismo entre los “amos terrenales” y Cristo. Pablo enfatiza la autenticidad de la conversión de los esclavos y de los amos.
Asimismo, Pablo les dice a los esclavos de Éfeso: si son esclavos, como José en Egipto, y si no pueden cambiar esta terrible situación (1 Cor. 7:21-23), acuérdense del misterio del evangelio, de las bendiciones de Cristo en los lugares celestiales, el honor que nos dio al exaltarnos junto con él al Trono de Dios. Recuerden, también, el hecho de que todos somos piedras en el templo de Dios y miembros de su cuerpo, que hemos experimentado una profunda transformación en nuestro corazón y en nuestro estilo de vida, en nuestras actitudes y perspectivas, y en el poder del Espíritu Santo que obra en nosotros para producir estos cambios asombrosos.
Por ende, al igual que José en Egipto, trabajen para el amo, prosperen su casa de la misma manera que trabajarían para Jesús (Efe. 6:6). Esa conducta no es adulación. Este comportamiento tampoco es un autoengaño ni equivale a desarrollar una mentalidad de esclavo. Este comportamiento representa la esencia de la actitud cristiana en sus relaciones. En cualquier circunstancia o estructura social, lo más importante para el cristiano es su conversión, que redundará en una actitud sincera, diligente y perfecta hacia el trabajo y la vida (Efe. 6:6-8).
Por otro lado, Pablo les dice a los amos cristianos que “hagan […] lo mismo” (Efe. 6:9) con sus esclavos: que sean amos semejantes a Jesús. Los amos terrenales o los ricos y poderosos saben que Jesús es su Amo. Entonces, contrariamente a la opinión de que Pablo confirma la esclavitud, él destruye el fundamento de la esclavitud al establecer el principio cristiano de que todos (tanto los esclavos como los amos terrenales) tienen el mismo Amo en los Cielos, Jesucristo. Todas las relaciones sociales y económicas en la Tierra deben basarse en Jesucristo. Los esclavos viven y trabajan primero en relación con Jesús como su Amo. Los amos tratan a sus trabajadores como Jesús, su Maestro, los trata a ellos. Pablo enfatiza que él “no hace acepción de personas” (Efe. 6:9). Al igual que su Maestro, Jesús (Mat. 26:51-53), Pablo creía que al predicar el evangelio de la unidad y el amor en Cristo, la malvada institución de la esclavitud se desplomaría por sí sola.
Teología adventista sobre los hijos
Los adventistas del séptimo día valoran tanto el matrimonio como los hijos. Este valor se refleja en la creencia fundamental No 23: “Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden mutuamente hasta alcanzar la plena madurez. Una creciente intimidad familiar es uno de los rasgos característicos del último mensaje evangélico. Los padres deben criar a sus hijos para que amen y obedezcan al Señor. Deben enseñarles, mediante el precepto y el ejemplo, que Cristo es un guía amante, tierno, y que se preocupa por sus criaturas, y que quiere que lleguen a ser miembros de su cuerpo, la familia de Dios, que engloba tanto a personas solteras como casadas” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, p. 408).
La valoración de los hijos está incluida en otras declaraciones oficiales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En referencia a Efesios 6:4, entre otros textos, la declaración sobre “Nutrición y protección de los niños” describe a los hijos como “preciosos regalos de Dios confiados al cuidado de los padres, la familia, la comunidad de fe y la sociedad en su totalidad. Los niños poseen un enorme potencial para hacer contribuciones positivas a la iglesia y a la sociedad”; y ordena proteger a los hijos de cualquier forma de abuso, violencia y explotación.
Esta declaración invita a las iglesias a convertirse en un “lugar seguro” para los hijos, al fomentar “la curación emocional y espiritual” de los niños afectados (Congreso de la Asociación General de Atlanta, 24 de junio al 3 de julio de 2010, disponible en https://www.libertadreligiosa.org.ar/web/DeclaracionesOficiales. htm#NutricionProteccionNinos). Cabe destacar que la Iglesia Adventista tiene varios departamentos que atienden las necesidades de la familia: el Ministerio de la Familia, el Ministerio Infantil, el Ministerio de la Mujer y el Ministerio Juvenil.
Teología adventista del séptimo día sobre la esclavitud
Como adventistas del séptimo día, hemos incorporado a nuestras doctrinas clave perspectivas bíblicas sobre temas sociales como el racismo, la esclavitud y otras disparidades socioeconómicas. Así como lo hizo Pablo en su Epístola a los Efesios, relacionamos estos temas con la doctrina de la iglesia. La creencia fundamental No 14 de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, “La unidad en el cuerpo de Cristo”, proclama que “en Cristo, somos una nueva creación; las diferencias de raza, cultura, educación y nacionalidad, y las diferencias entre encumbrados y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben causar divisiones entre nosotros. Todos somos iguales en Cristo, quien por un mismo Espíritu nos unióen comunión con él y los unos con los otros; debemos servir y ser servidos sin parcialidad ni reservas” (Asociación Ministerial de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 4a ed.
[Florida: Asoc. Casa Editora Sudamericana, 2017], p. 246). Aun si la iglesia no hubiera votado sobre una declaración que abordara específicamente la esclavitud, se han adoptado declaraciones relacionadas sobre las relaciones humanas, como la Declaración de relaciones humanas que aborda el racismo, el sistema de castas, el tribalismo y el etnocentrismo” (Junta Administrativa de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día en Silver Spring, Maryland, 15 de septiembre de 2020; disponible en https://www.adventistas.org/es/institucional/organizacion/ declaraciones-y-documentos-oficiales/una-humanidad/).
APLICACIÓN A LA VIDA
Lean y analicen las siguientes preguntas en clase: Quizá hayas sido maltratado por tus padres en el pasado. Aun así, ¿cuáles son los tres principios en Efesios 5 y 6 que podrían servir como principios rectores para criar a tus hijos? ¿Cómo pueden estos mismos principios ayudarte a sanar las cicatrices de tus relaciones familiares pasadas?
Quizás, en cambio, la Palabra de Dios, en Efesios 6, y el Espíritu Santo te convenzan de que has ido por el camino de maltratar a tu cónyuge y a tus hijos. Sobre la base de un estudio renovado de Efesios 5 y 6, haz un plan de tres pasos para librarte de esta situación. Supón que no tienes este problema, pero conoces a alguien que está luchando con esa situación. ¿Cómo puedes ayudarlo?
Si, a la luz de este estudio, te das cuenta de que has llevado una vida de desobediencia y desprecio en relación con tus padres, ¿de qué tres maneras podrías remediar esta situación?
Parece haber una estrecha conexión entre las relaciones abusivas en la familia y la iglesia y el hecho de que los jóvenes abandonen la iglesia. ¿Qué pueden hacer como familia o como iglesia sobre este fenómeno? ¿Cómo podemos encontrar un equilibrio entre corregir el comportamiento de los jóvenes y hacerles saber de nuestro amor constante e inquebrantable por ellos?
El profeta Malaquías, en Malaquías 4:5 y 6, profetizó sobre el regreso de Elías al pueblo de Dios con un mensaje de reconciliación intergeneracional. Nuestra propia salvación es, de hecho, la reconciliación que Dios obra entre nosotros, sus hijos pecadores, y él mismo, como nuestro Padre (2 Cor. 5:18-21). A lo largo de su Epístola a los Efesios, Pablo habla de esta misma reconciliación: en Cristo, entre nosotros y Dios. Esta reconciliación vertical se verá reflejada en nuestras relaciones familiares, sociales y laborales. ¿Cuáles son las tres formas en que tu iglesia podría convertirse en un centro para la promoción de la reconciliación intergeneracional y social en la comunidad en general?




