Lección 11 Edicion Maestros: “Las deudas: una decisión diaria” Para el 17 de marzo de 2018

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2018

“Las deudas: una decisión diaria”

Lección 11: – Para el 17 de marzo de 2018

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Romanos 13:7, 8.

 

Enseña a tu clase a:

Saber: Identificar los factores que contribuyen a endeudarse en forma innecesaria, en el contexto de ser mayordomos fieles de Dios, encargados de los recursos financieros.

Sentir: Experimentar la libertad emocional de emanciparse de deudas y de tener independencia, para invertir los excedentes para el progreso del Reino de Dios.

Hacer: Estructurar ingresos y egresos para que las deudas no se conviertan en una carga financiera y emocional.

 

Bosquejo de la Lección

  1. El legado de las deudas
    1. ¿Cuáles son las causas principales del endeudamiento y cómo pueden evitarse?
    2. ¿Cuáles son algunas de las salvaguardas prácticas que nos ayudan a vivir dentro de nuestras posibilidades?
    3. ¿De qué modo el ahorro y la inversión construyen una barrera contra el endeudamiento?
  2. Sentir: La libertad de no tener deudas
    1. ¿Cuáles son los beneficios psicológicos y emocionales que se obtienen al estar libre de deudas?
    2. ¿Cómo pueden los creyentes sentirse satisfechos y contentos con lo que tienen, cuando el mundo los anima a acumular y a consumir cada vez más?
  3. Hacer: gestión de la deuda
    1. ¿Cómo deben manejar sus deudas los cristianos, y cómo deben manejarse con elementos financieros como las tarjetas de crédito?
    2. ¿Cómo pueden presupuestar sabiamente los cristianos y establecer prioridades adecuadas, dadas por Dios para controlar sus gastos?
    3. ¿Cuál es la relación entre la gratificación instantánea y el hecho de confiar en Dios para el futuro?
    4. ¿Cómo pueden complementarse realmente las inversiones celestiales y las sabias inversiones terrenales?

 

Resumen

El creyente que vive libre de deudas disfruta de libertad financiera y emocional. La piedad con contentamiento es un beneficio maravilloso, y la gestión sabia de los recursos financieros y materiales de la vida incluye la inversión y el ahorro.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Romanos 13:7, 8.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Dios está acostumbrado a rescatar a los pecadores de su deuda de pecado; y es perfectamente capaz de librarlos de las deudas financieras también.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El endeudamiento imprudente ha obstaculizado el crecimiento espiritual de muchos creyentes, al acelerar una multitud de divorcios, e incluso contribuir a la depresión y hasta causar suicidios. Las fuerzas de Satanás saben que la plenitud espiritual es muy difícil de alcanzar cuando las obligaciones financieras consumen vidas.

Los compromisos financieros tienen fuertes ramificaciones espirituales. Los que han evitado endeudarse, disfrutan generalmente de una mejor salud emocional y de mayor estima en la comunidad. Las deudas, quizá, parezcan una arena movediza emocional: cuanto más nos esforzamos por librarnos, más rápido comenzamos a hundirnos. Al igual que con el tabaquismo, la forma más fácil de romper con el hábito de endeudarnos es no iniciarnos nunca en eso. Para quienes reciben este consejo demasiado tarde, Dios les ofrece la esperanza de la libertad.

Actividad inicial: Analicen los peligros de la acumulación gradual de las deudas. Una ilustración apropiada es la deuda de la tarjeta de crédito, en la que al pagar el monto mínimo adeudado y sumar gastos nuevos cada mes, se forma una bola de nieve con el endeudamiento. ¿En qué medida esta ilustración demuestra la importancia de nunca dar el primer paso en el camino del endeudamiento?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El endeudamiento se ha convertido en un componente cada vez más común en la vida moderna. Las familias se declaran en quiebra, las ciudades se declaran en quiebra, e incluso las naciones se declaran en quiebra. Estados Unidos, que alguna vez se jactó de ser la economía más robusta del mundo, ha asumido montos alarmantes de deuda pública. Para muchos, los pagos múltiples con tarjeta de crédito son una fuente de constante ansiedad. La Biblia, ¿tiene algo que decir sobre esta epidemia mundial? Claro que sí.

Comentario de la Biblia

I. El riesgo del capital prestado

(Repasa, con tu clase, Sal. 37:21; Ecl. 5:5; Deut. 28:43-45; Prov. 22:7).

El libro de 2 Reyes registra la historia de un estudiante que pidió prestada un hacha para un proyecto de construcción (6:1-6). Durante el transcurso del trabajo, la cabeza del hacha salió volando del mango y se hundió en el lecho del río aledaño. El estudiante estaba perturbado por dos cosas: no solo había perdido el hacha, sino también ¡el hacha era prestada!

Salomón advirtió que los prestatarios son esclavos de los prestamistas (Prov. 22:7). Vemos que la verdad de esta advertencia se manifiesta con el uso de las tarjetas de crédito. Las condiciones crediticias son sumamente desfavorables para el prestatario. Es común que las tasas de interés exorbitantes asciendan rápidamente al veinte por ciento anual o más, sin mencionar los recargos por pagos atrasados ​​y otras multas, que únicamente agravan el problema. La ansiedad por cancelar la deuda, a veces, alcanza niveles intolerables. El camino más sabio es gastar solamente lo que tenemos y ahorrar para compras futuras.

Considera: ¿Vale la pena tener lo que queremos ahora mismo, dada la ansiedad que genera tener que cancelar esa deuda después? ¿Qué quiso decir Salomón, con su advertencia de que los prestatarios son esclavos de los prestamistas?

II. Gratificación instantánea

(Repasa, con tu clase, Gén. 3:6; 25:34; Mat. 4:3-10; 2 Sam. 11:2-4; 1 Juan 2:16; Rom. 8:8).
¿Cuántos, siguiendo el espíritu de Esaú, satisfacen sus antojos inmediatos sacrificando su “primogenitura” espiritual? Vivimos en la era de la gratificación instantánea. En muchos países, hay comidas instantáneas, hornos de microondas, préstamos a un día, crédito fácil y restaurantes de comidas rápidas. Hay comunicación instantánea. Mientras que las generaciones pasadas esperaban ansiosas durante meses para recibir cartas de todo el mundo, los comunicadores de hoy usan teléfonos celulares inteligentes, Skype, FaceTime® y otros logros tecnológicos, para conectarse instantáneamente con gente de todo el mundo.

Estos milagros modernos no son, necesariamente, malos en sí mismos, pero contribuyen a una atmósfera de gratificación instantánea que fomenta una actitud de: “Lo quiero ahora, y encontraré una manera de conseguirlo ya”. Con prestamistas inescrupulosos, demasiado dispuestos a capitalizar los deseos de los consumidores de tenerlo todo ahora mismo, la cultura de la gratificación instantánea se ha generalizado. Espiritualmente, esta hambre voraz demuestra una falta de confianza en que Dios se encargará de las cosas a largo plazo. De esta forma, en la Biblia leemos, trágicamente, que Acab quiere la viña de Nabot, y la obtiene ahora. Saúl se impacienta con el retraso de Samuel y actúa ahora. ¿Dónde está la confianza en que Dios suplirá nuestras necesidades cuando tengamos mayor necesidad?

Considera: ¿Cómo pueden diferenciar los creyentes entre necesidades y deseos, entre lo que puede esperar y lo que es indispensable?

III. Cómo vivir satisfecho

(Repasa, con tu clase, 1 Tim. 6:6-10; Mat. 6:33; Luc. 14:27-33).

Al escribir a Timoteo, su joven discípulo, Pablo exaltó el valor de la piedad acompañada de contentamiento. Su razonamiento va en contra de las tendencias contemporáneas que defienden enérgicamente el derecho a beneficios. Esta atmósfera de privilegios se combina con la codicia humana. Asaf confesó: “Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (Sal. 73:3). “Merecemos algo mejor” y “Todo el mundo lo tiene”, son las peligrosas consignas de esta generación derrochadora.

Frente a esta tendencia egoísta, Jesús recordó a sus oyentes judíos que incluso los paganos calculan los gastos antes de edificar; hoy lo llamamos presupuesto. El presupuesto puede proporcionar una barrera práctica contra el exceso de gastos, el endeudamiento, el abuso del crédito y otras prácticas peligrosas. El presupuesto permite a los creyentes vivir dentro de sus posibilidades y planificar sabiamente para gastos futuros. Desear cosas más bonitas no está mal, pero codiciarlas es pecaminoso. El dinero no es el problema, sino el amor al dinero. El vivir satisfecho 1) demuestra aprecio por la generosa provisión de Dios; 2) demuestra confianza en su cuidado constante; y 3) provee tranquilidad personal. Por más que nos preocupemos por nuestro futuro, eso no cambia nada, de todos modos.

Considera: Pablo hace una distinción entre el dinero y el amor al dinero, cuando dice que el amor al dinero (no el dinero en sí) es la raíz de todos los males. ¿Por qué es importante esta distinción, y qué quiere decir Pablo?

Considera: ¿Cómo podría mejorar nuestra salud en general, si viviésemos satisfechos?

IV. Ahorro e inversión

(Repasa, con tu clase, Prov. 6:6-8; 13:11, 18; 15:22; 21:5; 24:27; Deut. 8:18).

Con demasiada frecuencia, perdemos tanto tiempo con las consecuencias negativas del endeudamiento, que descuidamos el valor positivo de la inversión. Salomón promovió el ejemplo de la hormiga de prepararse para las necesidades futuras. Un presupuesto adecuado aparta primero la porción de Dios (el diezmo y las ofrendas), luego se ocupa de las demandas actuales y, finalmente, reserva ahorros para invertir y prepararse para las necesidades futuras. Los inversores entendidos no se dejan engañar por las estrategias de hacerse ricos rápidamente. Invierten no solo para beneficio personal, sino también para beneficio de aquellos con quienes invierten.

Dios concede inteligencia para generar riquezas. Quiere multiplicar nuestros recursos financieros. Encuentra mayordomos dignos de confianza como Robert Le Tourneau, y les confía riquezas. Con su riqueza, Le Tourneau fundó una universidad cristiana, y al final de su vida, se dice que vivía con el diez por ciento y devolvía el noventa por ciento a Dios.

Considera: ¿Cuáles son las claves del éxito para un presupuesto cristiano?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La administración exitosa de la vida requiere moderación y sabiduría. Mediante el Espíritu de Dios, obtenemos ambas cosas. El contentamiento demuestra que tenemos ambas cosas.

Preguntas de aplicación:

  1. Los creyentes, ¿dónde pueden encontrar herramientas para construir un presupuesto realista que honre a Dios?
  2. ¿Cómo pueden cultivar el contentamiento los cristianos, en un mundo que grita “Tengo derecho”?
  3. Los mayordomos modernos, ¿cómo pueden presentar estos principios a sus hijos, cuando en su propia vida no los han demostrado hasta este momento?
  4. ¿Qué medidas debieran adoptar los discípulos de Cristo para evitar las deudas agobiantes?
  5. ¿Cómo pueden convertirse en inversores exitosos los seguidores de Jesús?
  6. ¿Cómo quiere Cristo que se relacionen sus seguidores con aquellos a quienes les prestaron algo?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Las medidas que asuman los miembros de ahora en adelante dependerán mayormente de las condiciones de vida de cada uno. Algunos han tomado buenas decisiones e hicieron buenas inversiones, mientras que otros han sucumbido a la mundanalidad y la gratificación instantánea. También debemos recordar que algunos quizá no tengan la culpa de haber empobrecido; algunos son pobres debido a accidentes o enfermedades que les tocó vivir. Otros tienen familiares que han sufrido, y las finanzas familiares se consumieron. Algunos crecieron en hogares en los que no les enseñaron estos principios y, por lo tanto, nunca desarrollaron habilidades de mayordomía. Sin embargo, Dios nos toma dondequiera que estemos, y nos lleva donde él quiere que estemos, siempre que confiemos en él y lo obedezcamos completamente.

Actividades:

  1. Elabora un presupuesto. Si nunca has hecho esto antes, pide ayuda a tus amigos o consulta los excelentes materiales cristianos sobre presupuestos, disponibles en tu biblioteca o en la librería cristiana.
  2. Sondea varias oportunidades de inversión, en cuanto a 1) su potencial de ingresos; 2) consideraciones éticas (por ejemplo, los cristianos, ¿deberían financiar armas nucleares?); y 3) su potencial para ayudar a los demás.
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