Lección 11 Edición Adultos: “Anhelo de más” Para el 11 de Septiembre de 2021

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2021

“Anhelo de más”

Lección 11 :- Para el 11 de Septiembre de 2021

Sábado 4 de septiembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Corintios 10:1–11; Levítico 4:32–35; Juan 1:29; Hebreos 4:1–11; Salmo 95:8–11.

Para Memorizar: “Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron” (1 Cor. 10:6).

El Museo de Arte de Queens en Nueva York, Estados Unidos, alberga el modelo arquitectónico de la ciudad más grande del mundo, que muestra todos los edificios de Nueva York. En una escala de 1:1200 (donde 2,5 cm, o 1 pulgada, corresponden a 33 metros, o 100 pies) cubre casi 870 metros cuadrados (9.335 pies cuadrados). Originalmente, cien artesanos que trabajaron por más de tres años para completar el proyecto lo terminaron en 1964. Este se actualizó a la década de 1990, por lo que no refleja el paisaje urbano de 2021. Es una copia asombrosamente intrincada y detallada del original.

Sin embargo, finalmente continúa siendo solo eso: una copia, un modelo, una representación de algo más imponente, más grande, más profundo y mucho más complejo que el modelo en sí.

En realidad, así son todos los modelos. No son los originales, sino que solo funcionan como símbolos de los originales. Un modelo nos ayuda a captar la esencia del original, pero nunca podrá reemplazarlo. Está allí para ayudar a las personas a comprender mejor de qué se trata el original.

Las Escrituras están llenas de modelos en miniatura de actividades e instituciones que apuntan a realidades celestiales más grandes. Hebreos 4 nos ayuda a descubrir una de estas realidades en lo que respecta a la cuestión bíblica del descanso.

 

Domingo 5 de septiembre: Bautizados en Moisés

Lee 1 Corintios 10:1 al 11. ¿Qué quería comunicar Pablo a sus lectores en Corinto al referirse a los “ejemplos”?

El término griego que se utiliza en 1 Corintios 10:6 (y que también se adapta de forma similar en 10:11), traducido como “ejemplo” en la mayoría de las traducciones españolas, es typos. En español, la palabra tipo se basa en este sustantivo griego. Un tipo (o ejemplo) nunca es el original, sino una especie de símbolo o representación de este. Es un modelo de otra cosa.
Hebreos 8:5 ofrece un buen ejemplo de esta clase de relación: “Los cuales [los sacerdotes del servicio del Templo del Antiguo Testamento] sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el Tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”.

Este pasaje de Hebreos destaca el vínculo directo entre las realidades celestiales y las terrenales, y luego cita Éxodo 25:9, donde Dios dijo a Moisés que construyera el Santuario en el desierto “conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”. La cuestión es que el Santuario terrenal, y todos sus rituales y procedimientos, eran “ejemplos”, símbolos, modelos de lo que está sucediendo en el cielo, con Jesús como nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial.

Con esto en mente, podemos entender mejor de qué estaba hablando Pablo en 1 Corintios 10. En estos versículos, Pablo revisa algunas de las experiencias clave del pueblo de Dios en el desierto camino a la Tierra Prometida. “Nuestros padres” se refiere a sus antepasados judíos que salieron de Egipto, que estuvieron bajo la nube, que atravesaron el mar y, por lo tanto, todos fueron bautizados a una nueva vida libre de esclavitud.

Pablo considera que estas importantes estaciones del viaje por el desierto son un tipo, o un ejemplo, de bautismo individual. Si seguimos los pasos de la lógica de Pablo, la referencia al “alimento espiritual” debe referirse al maná (comparar con Éxo. 16:31-35). Israel bebió de la Roca, que Pablo identifica como Cristo (1 Cor. 10:4). Piensa en Jesús, por ejemplo, como el “pan de vida” (Juan 6:48) y como el “agua viva” (Juan 4:10), y todo esto cobra mucho sentido. Por lo tanto, lo que vemos aquí es el uso que hace Pablo de la historia del Antiguo Testamento como un ejemplo de revelación de verdades espirituales que se pueden aplicar a los cristianos individuales de hoy.

Medita en la experiencia de los israelitas durante el Éxodo. ¿Qué lecciones espirituales podemos aprender de sus “ejemplos”, tanto buenos como malos, que nos dejaron?

 

Lunes 6 de septiembre: Ritual y sacrificios

El sistema de ritos y sacrificios del Antiguo Testamento, como el que se encuentra en Levítico, ofrece más ejemplos de lo que vimos ayer: símbolos del Antiguo Testamento que apuntan a las verdades del Nuevo Testamento. Aunque los lectores modernos de la Biblia a menudo pasan por alto estos ritos, estos contienen muchas verdades espirituales importantes que pueden ser de gran valor para quienes los estudian.

Lee las instrucciones para la ofrenda por el pecado de un típico israelita en Levítico 4:32 al 35. ¿Qué podemos aprender de este rito, aunque no tengamos un Santuario ni un Templo con un altar donde podamos ofrecer sacrificios por nuestros pecados? Relaciona este rito con Juan 1:29 y 1 Pedro 1:18 al 21.

Un rito es un excelente comunicador de valores e información, y debe entenderse en su contexto. Por lo general, requiere un tiempo específico, una ubicación particular y una secuencia predeterminada de acciones para que sea eficaz. De hecho, cuando leemos los preceptos bíblicos en el Antiguo Testamento con respecto al sacrificio, queda en claro que Dios dio detalles muy específicos sobre lo que se podía sacrificar y cuándo, dónde y qué ritual y procedimiento seguir.

La sangre y el derramamiento y la aspersión de sangre eran fundamentales para muchos de los ritos, por supuesto. Esto no es algo atractivo; ni se suponía que lo fuera, porque se trata de la cosa más fea del universo, y eso es el pecado.

¿Qué papel exactamente desempeñaba la sangre y por qué tenía que colocarse en los cuernos del altar? Si bien la mayoría de los ritos relacionados con el Santuario aparecen en forma prescriptiva (es decir, dan instrucciones sobre cómo hacerlo), no siempre incluyen todas las explicaciones. Quizá sea porque el pueblo ya sabía lo que significaba todo. A fin de cuentas, el pueblo de Israel captaba el significado de la sangre (Lev. 17:11).

No obstante, el ejemplo tomado de Levítico 4:32 al 35 contiene una importante explicación en Levítico 4:35: “Le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado”. Por lo tanto, la sangre era clave en todo el proceso de expiación, el medio por el que los pecadores podemos ser justificados ante un Dios Santo. Por lo tanto, lo que vemos con estos sacrificios es un tipo, un modelo, de la muerte y el ministerio de Cristo en nuestro favor.

Piensa cuán grave debe ser el pecado que hizo falta el sacrificio, el sacrificio propio, de un miembro de la Deidad, Jesús, para expiarlo. ¿Qué debería enseñarnos esto? ¿Por qué debemos confiar solo en la gracia, y nunca en las obras? Al fin y al cabo, ¿qué podríamos agregar a lo que Cristo ya ha hecho por nosotros?

 

Martes 7 de septiembre: El “ejemplo” del descanso

Además de los ejemplos que ya hemos visto, esta idea de tipos y símbolos también se puede aplicar al concepto bíblico del descanso. Para ver esto, vayamos al libro de Hebreos, en el Nuevo Testamento.

Lee Hebreos 4:1 al 11. ¿A qué se refiere la promesa vigente de entrar en su reposo? La experiencia de Israel durante el Éxodo y las peregrinaciones por el desierto, ¿por qué ofrecen una perspectiva adicional a la idea de entrar en el reposo de Dios?

El tema de la perseverancia y la fidelidad es muy importante aquí. Aunque aquí se habla del sábado, el principal objetivo de estos versículos (y los anteriores; ver Heb. 3:7-19) es realmente un llamado para que el pueblo de Dios persevere en la fe; es decir, a permanecer fiel al Señor y al evangelio.

Estos pasajes recuerdan al lector que debe tomarse en serio las lecciones aprendidas de la conducción de Dios en el pasado, “para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (4:11). ¡Presta atención, esta es una oportunidad! El pasaje sigue diciendo que Israel oyó el evangelio, pero la palabra no les sirvió de provecho. En lugar de que su fe se fortaleciera con la confianza y la obediencia, eligieron la rebelión (comparar con 3:7-15) y, por lo tanto, nunca experimentaron el descanso que Dios quería para ellos.

Hebreos 4:3 apunta a la estrecha relación entre la fe y el descanso. Podemos entrar en el reposo de Dios solo cuando creemos y confiamos en Aquel que prometió reposo y que puede cumplir esta promesa, y ese es, por supuesto, Jesucristo.

Vuelve a leer Hebreos 4:3. ¿Cuál fue el principal problema con las personas mencionadas? ¿Qué lección podemos aprender de esto nosotros, a quienes “se nos ha anunciado [la buena nueva] lo mismo que a ellos” (Heb. 4:2)?

La comunidad cristiana primitiva aceptó la revelación previa de Dios (lo que llamamos el “Antiguo Testamento”) y creyó que Jesucristo era el Cordero de Dios, el sacrificio por sus pecados. Y por la fe en el sacrificio, pudieron experimentar la salvación en Jesús y el descanso que se nos ofrece en él.

Comprender lo que significa ser salvos por la sangre de Jesús, ¿cómo puede ayudarnos a entrar en la clase de descanso que podemos tener en Jesús, sabiendo que somos salvos por gracia, y no por obras?

 

Miércoles 8 de septiembre: No endurezcáis vuestros corazones

Lee Hebreos 4:4 al 7 y Salmo 95:8 al 11. ¿Qué advertencia se da allí, tanto en los Salmos como en Hebreos, y qué debería decirnos hoy?

Hebreos 4:4 al 7, al igual que Salmo 95:11, cita el relato de la creación en el contexto donde se habla de la infidelidad de los israelitas, y por lo tanto, de su incapacidad para entrar en el reposo que Dios quería para ellos.

De hecho, Salmo 95:8 al 11 conecta la experiencia de Israel en el desierto con el reposo de Dios e incluye el juramento divino de que el Israel infiel no entraría en su reposo, originalmente asociado con la Tierra Prometida.

Por supuesto, Israel entró en la Tierra Prometida. Una nueva generación cruzó la frontera y, con la ayuda de Dios, tomó las fortalezas de la tierra y se estableció allí.

Sin embargo, no entraron en el reposo de Dios. Es decir, muchos no experimentaron la realidad de la salvación en Jesús porque su falta de fe se manifestó mediante una desobediencia flagrante. Aunque el descanso se relacionaba con la tierra, incluía más que solo el lugar donde vivía la gente.

Hebreos 4:6 sugiere que quienes habían oído la promesa divina del verdadero descanso no entraron debido a su desobediencia. ¿Cuál es la conexión entre la desobediencia y el no entrar en el reposo de Dios?

“Hoy” expresa urgencia. “Hoy” significa que no hay más tiempo que perder. “Hoy” requiere una respuesta y una decisión ahora.

Pablo se aferra a la palabra sēmeron, “hoy”, y realmente enfatiza su importancia en el contexto del descanso. Salmo 95:7 y 8, por su parte, es una advertencia y una súplica al pueblo de Dios para que no repita los errores de sus antepasados y no renuncie a entrar en el verdadero reposo que se halla solo en la salvación que Dios nos ofrece.

¿Qué debería significar para nosotros, ahora, cuando escuchemos las palabras: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”? ¿Qué tiene de importante la palabra hoy? A fin de cuentas, en Salmos se la usó hace miles de años. Sin embargo, ¿por qué debería continuar siendo tan importante para nuestro “hoy” como lo fue para quienes lo escucharon hace miles de años?

 

Jueves 9 de septiembre: La conquista de una ciudad celestial

El desarrollo lógico de las ideas clave en Hebreos 4 se vuelve especialmente evidente al leer Hebreos 4:8 al 11. Josué no le dio descanso a Israel. Por consiguiente, dado que Dios no miente, debe haber otro “descanso” pendiente para el pueblo de Dios. Este grupo no está conformado exclusivamente por creyentes judíos. Incluye a todos aquellos que han aceptado a Jesús como su Salvador personal.

Lee Gálatas 3:26 al 29 y observa las características del pueblo del pacto de Dios después de la Cruz. ¿Qué significa que no haya ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni varón ni mujer en el contexto en el que escribe Pablo?

A veces, Hebreos 4 se ha utilizado para enfatizar la observancia del sábado, mientras que en otras ocasiones se lo ha utilizado para cuestionar la validez de este reposo sabático, a la luz del hecho de que hay otro reposo (del tiempo del fin). Ninguna de las dos posturas refleja bien el texto bíblico. El texto sugiere que el énfasis del tiempo del fin en el reposo especial de Dios ha estado presente desde la creación y que la celebración del descanso sabático ofrece una pequeña muestra semanal de ese descanso del tiempo del fin. Por cierto, los judíos consideran que el sábado es un pequeño precursor del ‘olam haba’ (“el mundo por venir”).

El reposo que se asemeja al sábado y que está pendiente para el pueblo de Dios, que refleja el descanso de Dios en el primer sábado de la historia de la Tierra, significa que podemos cesar en nuestras obras y confiar en que él cumplirá su promesa de salvación en nuestro favor.

No obstante los argumentos de algunos intérpretes, el contexto no respalda la sugerencia de que el Mandamiento del sábado se había cumplido en el reposo de la salvación que Cristo logró, por lo que no es necesario que los cristianos lo obedezcan. El descanso definitivo que se nos promete mediante lo que Cristo hizo por nosotros no reemplaza el sábado bíblico; al contrario, lo enaltece.

En un mundo que valora mucho a los autosuficientes, el trabajo arduo y a los emprendedores, descansar en Jesús y confiar en que su gracia es suficiente para salvarnos y transformarnos es verdaderamente contracultural.

¿Cómo puedes ayudar a los demás a hallar descanso en Jesús cuando piensan que sus pecados han sido demasiado graves, que su corazón no puede cambiar y que sus casos son verdaderamente desesperados? ¿Qué referencia bíblica compartirías con ellos.

 

Viernes 10 de septiembre

Para Estudiar y Meditar:

“No siempre estamos listos para venir a Jesús con nuestras pruebas y dificultades. A veces relatamos libremente nuestros problemas, confiándolos a oídos humanos, y compartimos nuestras aflicciones con los que no pueden ayudarnos, mientras que descuidamos el confiarle todo a Jesús, quien puede cambiar la tristeza en gozo y paz. La abnegación, el altruismo le da gloria y victoria a la Cruz. Las promesas de Dios son muy preciosas. Debemos estudiar su Palabra si queremos conocer su voluntad. Las palabras inspiradas, si se las estudia con cuidado y se las obedece en la práctica, guiarán nuestros pies por una senda allanada, por donde podamos caminar sin tropezar. Oh, si todos, pastores y el pueblo, llevaran sus cargas y perplejidades a Jesús, el cual espera para recibirlos, y darles paz y descanso. Nunca abandonará a los que depositan su confianza en él” (EJ 271; The Signs of the Times, 17/3/1887, p. 161).

“Queridos jóvenes: ¿podéis mirar hacia adelante con gozosa esperanza y expectación hacia el tiempo cuando el Señor, vuestro Juez justo, confiese vuestro nombre ante el Padre y los santos ángeles? La mejor preparación que podéis tener para la segunda venida de Cristo es descansar con fe firme en la gran salvación que nos trajo en su primera venida. Debéis creer en Cristo como en un Salvador personal” (NEV 370).

 

Preguntas para Dialogar:

¿Qué tiene de especial el día de reposo sabático que prefigura el descanso celestial de Dios para su pueblo? Es decir, ¿cómo el descanso sabático nos da un anticipo de la eternidad?

Expiación significa reconciliación e indica el camino de regreso a Dios. Piensa en esta importante declaración que se encuentra en Romanos 5:11: “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”. Si alguien te pregunta: “¿Qué significa estar reconciliado con Dios y qué diferencia marcó esta reconciliación en tu vida?”, ¿qué responderías?

¿Cómo podemos evitar especializarnos en cosas secundarias en nuestra vida cristiana? ¿Qué nos mantiene enfocados en el cuadro completo que se ofrece en la Palabra de Dios?

Vuelve a reflexionar en todos los errores y la falta de fe que los hijos de Israel manifestaron en el desierto. Aunque los detalles de sus desafíos son diferentes de los nuestros (no estamos vagando por un vasto desierto), ¿qué principios comunes existen? Es decir, en nuestra experiencia cristiana, ¿cómo podríamos enfrentarnos a los mismos desafíos que ellos y cómo podemos aprender de sus errores?

Radio Adventista
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