Lección 10 Edición Maestros – El espiritismo desenmascarado – Sábado 8 Junio

EL SÁBADO ENSEÑARÉ

Introducción:

El espiritismo es parte de la estrategia del diablo para promover la teoría de que somos, al igual que Dios, inmortales y, por lo tanto, que podemos vivir sin él. Para promover el espiritismo, el diablo cambió la definición bíblica de la muerte y la enseñanza bíblica acerca de la naturaleza de la humanidad. Estas falsas doctrinas sientan las bases para la enseñanza espuria de que seguimos existiendo incluso más allá de la muerte y podemos seguir comunicándonos con personas fallecidas.

Según la profecía bíblica, el espiritismo golpeará a la humanidad con toda su fuerza en los últimos tiempos, y preparará a la humanidad para el último gran engaño en el Gran Conflicto. Por eso, el pueblo de Dios está llamado a proclamar a la humanidad la verdadera naturaleza e intenciones del espiritismo, así como las enseñanzas bíblicas respecto de la naturaleza humana, la naturaleza de la muerte y la verdadera esperanza de la humanidad. Nuestra esperanza no se basa en la noción errónea de un alma inmortal, sino en la seguridad de la resurrección de Jesucristo y en una relación eterna con él.

 

Temática de la lección:

Este estudio se centra en tres temas principales:

1. La verdadera intención de Satanás a través del espiritismo, en el contexto del Gran Conflicto, es engañar a la gente para que entre en una relación directa con las fuerzas demoníacas.

2. La Biblia enseña que los seres humanos son seres integrales; que la primera muerte es un sueño temporal; y que la segunda muerte es la aniquilación total, que es también la descripción bíblica del infierno.

3. La verdadera esperanza que nos da la Palabra de Dios es la resurrección del ser humano en su totalidad y una relación eterna con Dios.

 

COMENTARIO

Designaciones y antecedentes históricos

El espiritismo moderno se refiere a la creencia religiosa o filosófica de que la muerte no es el final de la existencia humana, sino que la persona sobrevive como un alma inmaterial e inmortal. Tras la muerte, estos espíritus continuarían desarrollándose, evolucionando y avanzando hacia otras dimensiones y niveles de existencia y conocimiento. Los seres humanos que aún están en su cuerpo podrían contactarse con estos espíritus difuntos para pedirles ayuda y guía. Estos contactos podrían establecerse con la ayuda de médiums o personalmente mediante el estudio y la práctica.

En general, se cree que el espiritismo moderno se originó en Hydesville, Nueva York, el 31 de marzo de 1848, con las hermanas Fox, que afirmaban que un espíritu se comunicaba con ellas por medio de un código de golpes. En 1888, una de las hermanas reveló que todos esos golpeteos habían sido un engaño, pero en 1889 se retractó de su confesión. A pesar de los grandes escándalos de fraude, el espiritismo se extendió por Estados Unidos y obtuvo varios millones de adeptos. Aunque dentro del espiritualismo el espiritismo es una de las variantes, todas están unidas por una creencia: la inmortalidad del alma y la posibilidad de comunicarse con los espíritus después de la muerte.

 

La inmortalidad del alma

Los espiritistas occidentales modernos no afirman que su creencia en la inmortalidad del alma sea nueva. Más bien, admiten de buena gana que este “conocimiento” proviene de los “ancestros”. De hecho, el concepto de la inmortalidad del alma se remonta a la tentación de la serpiente a Eva en el Jardín del Edén. Después, esta falsa idea se extendió por todo el mundo e impregnó culturas y creó religiones enteras.

La inmortalidad del alma fue el fundamento de la filosofía griega. El maniqueísmo y el gnosticismo también se basaron en el mismo concepto. Trágicamente, mediante un sincretismo con la filosofía griega, el cristianismo también se impregnó con el concepto de la inmortalidad del alma. Por esta razón, aunque muchas confesiones cristianas en la actualidad han condenado el espiritismo, cualquier iglesia cristiana que continúe aferrándose al concepto de la inmortalidad del alma es especialmente vulnerable al espiritismo y al ocultismo. Como resultado, algunas iglesias, como la católica romana y la ortodoxa, han desarrollado todo un culto a los santos, que supuestamente pueden escuchar las plegarias y responder protegiendo y guiando a quienes recurren a ellos. Los reformadores protestantes rechazaron el culto a los santos; sin embargo, el concepto de la inmortalidad del alma está arraigado en la mayoría de las confesiones protestantes, lo que las hace vulnerables a influencias espiritistas.

Dos observaciones adicionales son importantes aquí. En primer lugar, es digno de mención que el espiritismo moderno surgió exactamente durante el mismo pe- ríodo, y en la misma zona, en la que se originó el adventismo millerita: en el noreste de Estados Unidos durante la década de 1840. Este surgimiento fue el intento del diablo de desacreditar la obra de Dios de proclamar la segunda venida de Jesús y el mensaje de los tres ángeles. Dios proclamó este mensaje por medio de la iglesia remanente, que fue confirmada mediante el don del espíritu de profecía. Una de las enseñanzas fundamentales de la Iglesia Adventista fue llamar a la gente a rechazar la creencia pagana de la inmortalidad del alma. La Iglesia Adventista también llamó al mundo a volver a la enseñanza bíblica del ser humano integral. Los adventistas también instaron a la humanidad a depositar su esperanza en el más allá, no en sobrevivir a la muerte como un alma inmortal, sino en la resurrección que Jesús traería en su segunda venida.

En segundo lugar, el modernismo, con su énfasis en la ciencia y la tecnología, prometió a la humanidad acabar con lo sobrenatural. Aunque logró socavar la creencia en Dios, nunca consiguió desarraigar lo sobrenatural de la sociedad.

Como resultado, el modernismo se convirtió en secular y ateo, pero no se libró del espiritualismo.

También hoy, lo que se conoce como Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) son otra manifestación de este mismo principio. Y, por desgracia, incluso muchos cristianos las ven como una prueba de que los muertos siguen viviendo inmediatamente en otra esfera de existencia.

 

El espiritismo y el Gran Conflicto

¿Cuál es el papel del espiritismo en la estrategia del diablo en medio del Gran Conflicto? Al promover el espiritismo, el diablo quiere explicar, y confirmar, su engaño fundacional que originó el Gran Conflicto, a saber:

• Que Dios no es el único Dios, sino que todos somos divinos.

• Que tenemos vida en y por nosotros mismos.

• Que tenemos un componente (el alma) de nuestro ser que es espiritual (inmaterial, etéreo), indestructible, inmortal y eterno.

• Que somos moralmente autónomos.

La caída de la humanidad en el pecado trajo consigo sufrimiento, destrucción y muerte inconmensurables, lo que demostró empíricamente que el diablo estaba equivocado. En esta situación, los seres humanos dudarían con razón de la tesis de Satanás, en la que afirmaba que rebelarse contra Dios no conduciría a la muerte, sino a otro nivel divino de existencia y conciencia. El espiritismo en sus diversas formas, entonces, es el intento del diablo de redefinir la muerte y afirmar que solamente el cuerpo muere y que el alma transita a una forma superior de vida.

El diablo también utiliza el espiritismo para atraer o conducir a la gente a un encuentro directo y personal con él mismo y sus demonios. La Biblia enseña claramente que los demonios mismos están detrás de los fenómenos espiritistas (1 Cor. 10:20). Estos encuentros son peligrosos no solo porque son engañosos (Juan 8:44) y generan impureza (Marcos 5:2), sino también porque muchas veces conducen a la posesión demoníaca, una situación en la que los demonios controlan y esclavizan a los seres humanos. Por diversas razones y como parte de su estrategia, los demonios no pueden poseer o controlar a todos de la misma manera. No obstante, las fuerzas demoníacas están constantemente abocadas a idear una gran variedad de trampas para captar a tantas personas como sea posible a fin de que se sumen a su bando en el Gran Conflicto. El apóstol Pedro nos advierte que nuestro “adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar” (1 Ped. 5:8).

 

El poder de Cristo

A pesar de los esfuerzos del diablo, Cristo liberó a personas poseídas por demonios, mostrando su poder sobre Satanás (por ejemplo, Luc. 8:26-33; Mat. 12:45). Los adventistas del séptimo día proclamamos la victoria de Cristo no solamente al final del Gran Conflicto, sino además aquí y ahora. Por esta razón, el Congreso de la Asociación General de 2005, en St. Louis, Missouri, votó una creencia fundamental adicional, la número 11, que destaca precisamente este punto:

Por su muerte en la Cruz, Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal. Él, que durante su ministerio terrenal subyugó a los espíritus demoníacos, ha quebrantado su poder y asegurado su condenación final. La victoria de Jesús nos da la victoria sobre las fuerzas del mal que aún tratan de dominarnos, mientras caminamos con él en paz, gozo, y en la seguridad de su amor. Ahora, el Espíritu Santo mora en nosotros y nos capacita con poder. Entregados continuamente a Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos libres de la carga de nuestras acciones pasadas. Ya no vivimos en las tinieblas, ni en el temor de los poderes malignos ni en la ignorancia y falta de sentido de nuestro antiguo estilo de vida. En esta nueva libertad en Jesús, somos llamados a crecer a la semejanza de su carácter, manteniendo diariamente comunión con él en oración, alimentándonos de su Palabra, meditando en ella y en su providencia, cantando sus alabanzas, reuniéndonos juntos para adorar y participando en la misión de la iglesia. También somos llamados a seguir el ejemplo de Cristo al ministrar compasivamente las necesidades físicas, mentales, sociales, emocionales y espirituales de la humanidad (Creencia fundamental Nº 11, “Crecer en Cristo”, en Creencias de los adventistas del séptimo día, p. 182.

Inicialmente, esta creencia fundamental fue necesaria por la situación en algunas partes del mundo, como Asia y África, en la que era necesario dejar en claro que las Escrituras rechazan todo tipo de prácticas ocultistas. Además, aunque los adventistas de esas zonas sí entendían que la Biblia se opone a todas las prácticas espiritualistas, dudaban en romper con esas prácticas porque temían las represalias de los espíritus. Además, el espiritismo y el ocultismo son realidades presentes en todo el mundo. En consecuencia, la Creencia Fundamental número 11 es para todas las personas. Independientemente de nuestros antecedentes culturales y sociales, todos necesitamos el mismo mensaje del evangelio: “Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y jamás perecerán. […] Mi Padre que me las dio es mayor que todos. Nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre” (Juan 10:27-29).

 

APLICACIÓN A LA VIDA

1. ¿Qué piensa la gente de tu cultura respecto de la naturaleza humana, la muerte y el infierno? ¿Cómo puedes compartir la verdad enseñada por la Biblia acerca de la muerte y el infierno en tu sociedad?

RESEÑA

Texto clave: Juan 17:17.
Enfoque del estudio: Juan 17:17; Apocalipsis 14:6, 7, 12; 4:11; 12:3, 4, 17; 13:1-17.

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