Lección 10 Edición Maestros. 1er Trimestre – Completos en Cristo – Sábado 07 de Marzo 2026

EL SÁBADO ENSEÑARÉ…

RESEÑA 

Texto clave: Colosenses 2:16, 17.

Enfoque del estudio: Col. 2.

En la conclusión de Colosenses 1, Pablo expresa su deseo de que su audiencia crezca en madurez en Cristo (Col. 1:28) y desarrolla esta idea en Colosenses 2. Los versículos 1 al 5 sientan las bases de lo que viene a continuación. Pablo quiere que sus lectores estén “unidos en amor” (Col. 2:2, énfasis añadido), que alcancen “la riqueza de la plena seguridad de comprensión” (énfasis añadido), que conozcan “el misterio de Dios” (Col. 2:2) y fortalezcan su fe en Cristo (Col. 2:5). En resumen, Pablo desea que sus lectores crezcan en la fe, en el conocimiento del misterio de Dios, y en el amor hacia Cristo y los demás. En esencia, Pablo está exhortando a su audiencia a estar “completa” en Cristo o, para utilizar un término diferente, a demostrar “madurez” en el ejercicio de su fe. En Colosenses 2:6 al 23, Pablo ofrece más detalles acerca de cómo alcanzar este objetivo.

La lección de esta semana subraya dos temas principales:

1. La plenitud en Cristo implica conocerlo y crecer en él. Esto nos protege de ser descaminados por falsos maestros.

2. La plenitud en Cristo también implica confiar únicamente en él para la salvación, no en reglamentos u ordenanzas. Es importante notar, sin embargo, que la Cruz hace innecesaria la ley ceremonial, no la Ley Moral. Los eventos ceremoniales del Antiguo Testamento no eran más que sombras de la futura obra de Cristo y de su sacrificio. Estos tipos o prefiguraciones llegaron a su fin con su muerte. Por otro lado, los Diez Mandamientos, incluyendo el cuarto —referido al séptimo día, el sábado semanal—, siguen siendo válidos para los cristianos.

 

COMENTARIO 

Ilustración

Cuando James Garfield, quien más tarde sería presidente de los Estados Unidos, era director del Hiram College de Ohio, un padre le preguntó si no se podrían acortar los estudios de su hijo para que este pudiera completarlos en menos tiempo. “Desde luego”, respondió Garfield. “Pero todo depende de lo que usted quiera hacer de su hijo. Cuando Dios quiere hacer un roble, tarda cien años. Cuando quiere hacer una calabaza, solo necesita dos meses” (Green, 1500 Illustrations for Biblical Preaching, p. 356).

Pablo dijo: “Estoy seguro: el que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6). Comentando el itinerario espiritual de David, Alan Redpath expresa la misma idea: “La conversión de un alma es el milagro de un momento, la fabricación de un santo es la tarea de toda una vida” (Alan Redpath, The Making of a Man of God: Lessons from the Life of David [Fleming H. Revell, 2013], p. 5).

Conocer a Cristo y crecer en él

De la lectura de Colosenses podemos concluir que Pablo estaba muy preocupado por los falsos maestros infiltrados en la iglesia. Esta preocupación se expresa probablemente en la frase “cuán grande conflicto tengo por ustedes” (Col. 2:1, RVA-2015). En este contexto, el término “conflicto” puede significar “ansiedad” o “preocupación” (William Arndt et al., A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature [University of Chicago Press, 2000], p. 17). La palabra griega traducida como “conflicto” es utilizada en otros lugares para referirse a una lucha contra una oposición humana o espiritual (por ejemplo, 1 Tes. 2:2). En este contexto, se emplea para describir la “incansable labor del apóstol, una intensa lucha por la difusión, el crecimiento y el fortalecimiento de la fe como objetivo de su misión” (David J. Williams, Paul’s Metaphors: Their Context and Character [Baker Academic, 1999], p. 290).

El término “conflicto” procede del ámbito deportivo, más concretamente de las competiciones atléticas. Por tanto, sugiere la idea de un esfuerzo extenuante. Estos datos indican que Pablo consideraba que enfrentarse a las falsas enseñanzas no era un asunto menor. ¿Debería serlo para nosotros? Como parte de su lucha en favor de los colosenses, Pablo oraba por ellos. El apóstol oró para que sus corazones fueran fortalecidos a fin de que no fuesen engañados por falsas enseñanzas. Pablo quería que estuvieran “unidos en amor” y que sus corazones fueran “reanimados hasta lograr toda la riqueza de la plena certidumbre de entendimiento, para conocer el misterio de Dios, es decir, Cristo mismo” (Col. 2:2, RVA-2015).

El concepto de conocimiento es muy importante en Colosenses. A lo largo de la carta, Pablo quiere que su audiencia conozca: “la gracia de Dios en verdad” (Col. 1:6); la voluntad de Dios “en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9); “la gloriosa riqueza de este misterio, que es Cristo en ustedes” (Col. 1:27); y “el misterio de Dios el Padre y de Cristo” (Col. 2:2). En resumen, Pablo muestra que el antídoto contra las falsas enseñanzas es el conocimiento de Dios y de Cristo (Col. 2:1-4, 8). Este conocimiento procede de la Palabra de Dios, como Pablo sugiere en Colosenses 3:16: “La palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes, enseñando y exhortándose unos a otros con toda sabiduría. Canten a Dios salmos, e himnos y canciones espirituales, con gratitud en el corazón”.

Cristo, nuestra única esperanza de salvación En Colosenses 2:11 al 15, Pablo ensalza la obra salvadora de Cristo en nuestro favor. En él fuimos circuncidados “con una circuncisión hecha sin mano” (Col. 2:11); es decir, la obra hecha por Cristo en nuestro corazón. Fuimos “sepultados con él en el bautismo” y “resucitados con él” (Col. 2:12). En otras palabras, Dios nos dio vida con Cristo “al perdonarnos todos los pecados” (Col. 2:13, NVI). En resumen, Pablo está diciendo que Cristo es nuestra única esperanza de salvación. Sin embargo, algunas de las afirmaciones de Pablo en Colosenses 2, especialmente en los versículos 11 al 23, son utilizadas por muchos actualmente para sugerir que el apóstol se estaba refiriendo a la anulación de los Diez Mandamientos. Más concretamente, argumentan que la observancia del sábado, el séptimo día de la semana, ya no es un requerimiento divino para los cristianos. Contrariamente a esta afirmación, Colosenses 2 no se refiere a la anulación de los Diez Mandamientos. Pablo indica varias veces en Colosenses y en otras de sus cartas que los Diez Mandamientos están aún vigentes para los cristianos, como se puede ver en los siguientes pasajes.

Pablo cita el quinto Mandamiento en Efesios 6:2 y 3; el sexto, el séptimo y el octavo en Romanos 13:9, y el décimo en Romanos 7:7 (y también en Rom. 13:9). En Colosenses 3:20, repite una exhortación que se encuentra en Efesios 6:1: “Hijos, obedezcan a sus padres”. Basándonos en Efesios 6:1 al 3, podemos concluir que la exhortación “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres” (al igual que en Col. 3:20) se basa en la validez del quinto Mandamiento (Efe. 6:2, 3; comparar con Éxo. 20:12). Todos estos pasajes implican que la obediencia a los Diez Mandamientos sigue siendo un requerimiento divino para los creyentes bajo el Nuevo Pacto. Además, las listas de faltas y virtudes que aparecen en las epístolas paulinas, especialmente en Colosenses 3:5 al 9, tienen como trasfondo los Diez Mandamientos (ver David W. Pao, Colossians & Philemon [Zondervan, 2012], p. 220).

Un erudito no adventista reconoce: “Hay buenas razones para creer […] que los Diez Mandamientos […] siguen siendo obligatorios para nosotros. Cuando Jesús, por ejemplo, habla de ‘los mandamientos’, está claro que se refiere al Decálogo (Luc. 18:20). Del mismo modo, cuando Pablo habla de la Ley en Romanos 7:7, se refiere a los Diez Mandamientos” (Iain D. Campbell, Opening up Exodus [Day One Publications, 2006], p. 83).

En cuanto al séptimo día, el sábado semanal, la evidencia del Nuevo Testamento señala que su observancia es requerida por Dios a los creyentes bajo el Nuevo Pacto. Al igual que Jesús, Pablo guardaba el sábado (ver Luc. 4:16; Hech. 17:2). En Apocalipsis 14:6 y 7, una alusión al cuarto Mandamiento subraya la validez del séptimo día, sábado, para los cristianos. Del mismo modo, cuando Pablo y Bernabé condenaron la idolatría, llamaron la atención sobre la adoración al “Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que hay en ellos” (Hech. 14:15; ver Éxo. 20:11). También es posible que Pablo tuviera en mente tanto Génesis 1 y 2 como Éxodo 20:8 al 11 en su descripción de la preeminencia de Cristo en Colosenses 1:15 al 20. Estos dos pasajes aseveran que Cristo es el Dios que hizo el cielo, la tierra, el mar y todas las cosas que hay en ellos. Ambos textos tienen en común el tema del sábado (ver John K. McVay, “Colossians”, en Andrews Bible Commentary: New Testament, ed. Ángel Manuel Rodríguez [Andrews University Press, 2022], pp. 1.745, 1751–1753).

Dado que Pablo guardaba el sábado, es evidente que no estaba argumentando en favor de la anulación de los Diez Mandamientos en Colosenses 2:11 al 23. Por lo tanto, “la nota de nuestra deuda” (Col. 2:14) clavada en la Cruz no se refiere a la Ley Moral, sino a la ceremonial o a la deuda que pesa sobre todo ser humano a causa del pecado. Del mismo modo, Colosenses 2:16 no se refiere al séptimo día de reposo semanal. En cambio, el texto puede designar: (1) los sábados ceremoniales, (2) los sacrificios ofrecidos durante las fiestas judías o (3) la observancia del séptimo día por razones equivocadas. (Para más detalles, ver McVay, “Colossians”, pp. 1.752, 1.753).

 

APLICACIÓN A LA VIDA

Medita acerca de los siguientes temas y pide luego a tus alumnos que respondan las preguntas que aparecen al final de la sección.

Filipenses 1:6 es, sin duda, uno de los pasajes más conocidos de la Biblia. Nos encanta esta promesa: “El que empezó en ustedes la buena obra, la irá perfeccionando hasta el día de Jesucristo”. Es esencial recordar que la consumación en Cristo implica el proceso de llegar a conocerlo a través de su Palabra. De hecho, no hay forma de permanecer en él a menos que sus palabras permanezcan en nosotros (Juan 15:7). De la Palabra de Dios recibimos alimento para el desarrollo espiritual (1 Ped. 2:2), que incluye el crecimiento en la fe (Rom. 10:17). Como dice el salmista: “En ti confían los que conocen tu nombre” (Sal. 9:10). El conocimiento de Dios y de su Palabra evita que seamos engañados por falsas enseñanzas.

El verdadero conocimiento de Dios conduce naturalmente a la sumisión y la fidelidad a él. En este sentido, la Ley Moral, o Decálogo, desempeña un papel fundamental, ya que nos revela el carácter de Dios y su voluntad. Sin embargo, algunos opinan que la Ley es un obstáculo para el evangelio. Nada podría estar más alejado de la realidad. Por el contrario, y en palabras de Joe M. Sprinkle, un erudito no adventista, la Ley Moral “es un preludio del evangelio” en el sentido de que “señala a Cristo, quien es el cumplimiento de la Ley” (Joe Sprinkle, Biblical Law and Its Relevance: A Christian Understanding and Ethical Application for Today of the Mosaic Regulations [University Press of America, 2006], p. 26).

Preguntas: 

1. Comparte con la clase uno de tus textos bíblicos favoritos. ¿De qué manera ese texto te ha nutrido, ha fortalecido tu relación con Dios o te ha protegido de falsas enseñanzas?

2. ¿Cómo señala la Ley Moral a Jesús? ¿De qué manera es Jesús el cumplimiento de la Ley? ¿Por qué es erróneo decir que la Ley Moral es un obstáculo para el evangelio?

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