Leccion 1 Jonathan Gallagher. “La Creación y la Caída” (4T 2018—Unidad en Cristo)

Leccion 1. La creación y la caída (4T 2018—Unidad en Cristo)

Textos bíblicos: Gén. 1:26, 27; 1 Juan 4:7, 8, 16; Gén. 3:16–19; Gén. 11:1–9; Gál. 3:29; Deut. 7:6–11; Gén. 15:5, 6.

Citas
• Si el relato del Génesis es verídico, ¿no deberíamos, después de todo, estar agradecidos con la serpiente? Al fin de cuentas fue la primera maestra, la primera defensora del aprendizaje, la primera enemiga de la ignorancia, y la primera en susurrar a los oídos humanos la palabra sagrada “libertad”. Robert Ingersoll
• Creo que he descubierto la manera exacta como ocurrió la caída del ser humano en el Jardín del Edén: Adán y Eva se encontraban allí, y un día Adán le dijo a Eva: “¿No te parece asombroso que estemos aquí, en armonía con la naturaleza, en armonía con Dios, que nunca envejeceremos y que nuestros sueños se harán realidad con solo pensarlo?” Y Eva dijo: “Es cierto… Aun así, se siente como si no fuera suficiente” Bill Hicks
• Los hombres yacen sobre su espalda, hablando de la caída del hombre, sin hacer el menor esfuerzo por levantarse. Henry David Thoreau
• El pecado original es la única solución racional del hecho innegable de la profunda, universal y temprana pecaminosidad manifiesta de los hombres en todas las eras, de toda clase, y en todas partes del mundo. Charles Hodge

Para debatir
¿Qué tienen que ver la creación y la caída con la unidad? ¿De qué manera la gran variedad de estrellas, planetas, plantas, vida salvaje, etc., muestran una diferencia entre la unidad y la uniformidad? ¿Cuáles podríamos decir que son los principios fundamentales de la creación de Dios? ¿De qué manera la rebelión de Lucifer lo cambió todo? ¿Cuál fue el problema real?

Resumen bíblico de la lección
• Génesis 1:26, 27 relata que Dios nos hizo a su imagen.
• 1 Juan 4:7, 8 nos dice que el amor viene de Dios, porque Dios es amor.
• En Génesis 3:16–19 Dios nos explica las consecuencias inmediatas del pecado, mientras que en Génesis 11:1–9 vemos los resultados reflejados en el caso de la Torre de Babel.
• Se nos dice: “¡Si son de Cristo, son hijos de Abraham, y herederos de la promesa!” Gál. 3:29 VBL.
• Deut. 7:6–11 nos narra la elección de los hijos de Israel.
• Hoy nosotros somos el Israel espiritual. Abraham creyó en la promesa de Dios (Gén. 15:5, 6).

Comentario
¿Por qué fue declarada la creación como “buena” y “buena en gran manera”? Porque había armonía en todo el universo, donde cada parte que lo compone encaja perfectamente con las demás. El principio fundamental del universo de Dios es el principio de reconocer al “otro”, y fue demostrado por Dios mismo. Así es como se elimina el egoísmo o interés propio, y todos buscan el bien de un todo más grande, no pensando en sí mismos sino en el aspecto más amplio de todas las demás partes de la creación divina. Ese egoísmo que se encuentra en el corazón del pecado quebranta todo el sistema.

La caída no consistió simplemente en comer “la fruta incorrecta” como alguien lo expresó alguna vez. Más bien fue una elección de las mentiras del Diablo por encima de la verdad de Dios. Fue negarnos a creer en lo que Dios dijo y demostró: la integridad de toda su creación. En gran parte consistió en creer que Dios era la clase de persona que el Diablo dijo que él era, y que quería alejar a Adán y Eva de las cosas buenas, e impedirles el “saber.” La unidad que existía antes de la rebelión de Lucifer era una unidad que ya estaba dada por sentado: todo ser dotado de conciencia viviría en cooperación con el resto de la creación. Así como la ley era algo casi “impensable” para los ángeles, también la unidad en la creación de Dios era un hecho obvio. Se basaba en un amor recíproco. Ese amor fue pervertido por Lucifer y su amor propio.

La caída de Adán y Eva trajo separación al planeta Tierra. Las consecuencias fueron explicadas por Dios en Génesis 3, no como un castigo impuesto divinamente sino como una consecuencia natural de la rebelión contra las leyes fundamentales del bien y la rectitud. En Génesis 11 vemos el alcance de tal rebelión: un deseo de reclamar, como Lucifer, el dominio sobre el mundo. La manera en que Dios decidió preservar la verdad y proporcionar una solución fue a través de Abraham y los hijos de Israel.
Sin embargo, como hijos espirituales de Israel, tenemos un largo camino por recorrer. Dios nos está llamando de nuevo para que regresemos a él, para que confiemos en él y obtengamos la salvación gratuita y completa; también para que seamos curados completamente del daño infligido. Sin embargo, como niños rebeldes y renuentes, nos resulta difícil aceptar tal gracia. La tragedia de la caída ha generado muchas hipótesis sobre lo que salió mal desde un principio.

Para algunos la caía refleja a Dios siendo “quisquilloso” o incluso malévolo, pues creó a Adán y a Eva con la expectativa de que fallarían. Algunos teólogos medievales consideraron la caída como un hecho positivo, y a esto se le conoce también como la “felix culpa”, o el “pecado feliz”, porque entonces esto le permitió a Dios demostrar cuánto nos ama y mostrar su gracia, lo cual no hubiera sido posible si no hubiésemos pecado. Otros han cuestionado la justicia de Dios por crear seres propensos al pecado y luego castigarlos por sus errores. Algunos creen que la caída enseña la doctrina del pecado original, que hace a cada ser humano responsable de los pecados de nuestros primeros padres, y que Dios impone un castigo que se transmite a través de todas las generaciones, lo que difícilmente lo convierte en un Dios de justicia. Otros también desestiman el concepto de la caída como un “cuento de hadas,” elaborado solo para explicar el mundo, y carente de relevancia hoy día. Es interesante que el Diablo quiera confundir a la humanidad sobre la caída y sus consecuencias. Cada imagen de Dios observada en las descripciones anteriores retrata a Dios bajo una luz desagradable. O bien no existe, no le importa, no actúa con justicia, no demuestra gracia, o no nos ama de verdad. Todos esos conceptos son falsos. Solo entendiendo la pena del pecado como una consecuencia lógica de la relación rota con Dios, podemos ver la manera como Dios restaura y repara el daño causado. Solo reconociendo que Dios no es como el Diablo lo ha mostrado, desearemos acudir a él en busca de perdón y sanación. Y solo a medida que aceptemos su presencia transformadora, seremos renovados y estaremos preparados para la vida venidera.

Comentarios de Elena de White
Desde los días de Adán hasta nuestros días, ha habido una sucesión de caídas, cada una mayor que la anterior, en todas las especies de crimen. Dios no creó una raza de seres tan desprovistos de salud, belleza y poder moral como ahora existe en el mundo.
Las enfermedades de todo tipo han aumentado terriblemente sobre la raza humana. Esto no ha sido por la providencia especial de Dios, sino directamente en contra de su voluntad. Ha venido por el desprecio del hombre hacia los medios que Dios ha ordenado para protegerlo de los males que existen. {SDA Commentary, Vol. 1 1082-3}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2018
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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