Lección 1 Edicion Maestros: “El evangelio de Patmos” Para el 5 de enero de 2019

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2019

“El evangelio de Patmos”

Lección 1: ‘ Para el 5 de enero de 2019

 

RESEÑA

Texto Clave: Apocalipsis 1:1.

Enfoque del estudio:

En esta lección, nuestra atención se centrará en el prólogo (Apoc. 1:1-8) y en el libro de Apocalipsis en su conjunto.

Introducción:

El prólogo del Apocalipsis (Apoc. 1:1-8) presenta los temas principales del libro en un lenguaje relativamente sencillo. Estos versículos no contienen bestias terroríficas, ni viajes celestiales, ni secuencias de siete. Sí describen la manera en que nos llegó el libro (Apoc. 1:1-3), quién lo envió (vers. 4-6), y de qué forma culminarán los acontecimientos descriptos en el libro (vers. 7, 8). El prólogo expresa la centralidad de Jesucristo en todo el libro y, en un lenguaje sencillo, prepara al lector para lo que vendrá a continuación.

Temática de la lección:

El prólogo del libro de Apocalipsis presenta los siguientes temas:

  1. Jesús es la figura central del Apocalipsis

    La centralidad de Jesús es evidente por el título del libro (Apoc. 1:1), sus cualidades y acciones (vers. 5, 6) y su papel clave en la segunda venida (vers. 7).

  2. El libro se refiere a acontecimientos futuros

    Estos acontecimientos no son solamente sucesos del tiempo del fin. De hecho, la mayoría de lo descripto aquí, concerniente a la época de Juan, todavía estaba en el futuro (Apoc. 1:1).

  3. La visión del libro se da en lenguaje simbólico

    Este hecho es claro a partir de una de las palabras clave de Apocalipsis 1:1 y su alusión a Daniel 2.

  4. La trilogía de Dios

    En Apocalipsis 1:4 al 6, hay una “trinidad triple” de personas, cualidades y acciones.

  5. El regreso de Jesús

    Apocalipsis 1:7 y 8 aborda el momento más culminante de todos los acontecimientos del libro.

Aplicación a la vida: Las preguntas finales que se presentan luego de la sección Comentario invitan a los alumnos a equilibrar las poderosas revelaciones de una lectura adventista del Apocalipsis con la centralidad de Jesucristo en la narración del tiempo del fin.

 

COMENTARIO

La introducción de esta Guía de estudio de la Biblia nos dice que el conjunto de lecciones se basa en el concepto adventista de inspiración, en el método historicista de interpretación profética, en la estructura organizativa única del Apocalipsis y en un enfoque cristocéntrico de interpretación

La misma estructura general del Apocalipsis respalda el método historicista. El libro comienza con las siete iglesias (Apoc. 1:9-3:22), que hacen referencia, principalmente, a la situación de la época de Juan. Por otro lado, los sellos y las trompetas abarcan desde los días de Juan hasta el tiempo del fin (Apoc. 4:1-11:18). La segunda mitad del libro (Apoc. 11:19-22:5), se centra, en cambio, casi exclusivamente en los últimos días de la historia de la Tierra y más allá. La alusión a Daniel 2 en el primer versículo del libro también respalda este método (este punto se desarrolla a continuación, en el tema III).

 

Desarrollo de los temas principales de la Lección 1:

I. Jesús es la figura central del Apocalipsis (Apoc. 1:1, 5-7)

El libro comienza con una cadena de revelación cuyo centro es Jesús. Él es la primera persona que se menciona en el libro y quien le comunica la revelación a Juan (Apoc. 1:1). Lo que Dios le dio a Jesús se llama “la revelación de Jesucristo” (1:1). Lo que Jesús le transmitió a Juan se llama “el testimonio de Jesucristo” (vers. 2) o las “cosas que ha visto” (hosa eiden, en griego). Lo que Juan transmitió a sus lectores fueron “las palabras de esta profecía” (vers. 3), es decir, lo que escribió Juan.

Esta cadena de revelación es importante para los adventistas del séptimo día. Indica claramente que este “testimonio de Jesucristo” no es el libro de Apocalipsis en sí, que es lo que escribió Juan, sino el don profético que Juan recibió (1:2). El remanente de Apocalipsis 12:17 también tendrá, más adelante, el “testimonio de Jesucristo”: un don profético similar al que tenía Juan.

Por lo tanto, el prólogo señala que Jesús es la figura central del Apocalipsis. El libro es una revelación de Jesús y acerca de Jesús (Apoc. 1:1). Jesús está calificado para su papel especial por su muerte, su resurrección y su reinado celestial (vers. 5). Finalmente, también vendrá en las nubes (vers. 7).

II. El libro se refiere a acontecimientos futuros

Apocalipsis 1:1 nos dice que uno de los propósitos principales del libro es “manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”. Desde la perspectiva de Juan, estos acontecimientos están en el futuro. Pero ¿qué quiere decir el texto con “pronto”? ¡Los dos mil años que han pasado desde que se escribió el Apocalipsis no parecen ser pronto! Por ende, la palabra “pronto” debe ser, evidentemente, desde la perspectiva de Dios, en la que un día es como mil años (2 Ped. 3:8).

Sin embargo, desde nuestra perspectiva, el regreso de Jesús también siempre ha sido pronto. No sabemos cuándo vendrá Jesús realmente, pero sí sabemos que, en términos de nuestra experiencia consciente personal (Ecl. 9:5), nos parecerá que viene un instante después de morir. Para cada uno de nosotros, en forma individual, la segunda venida no es más que unos pocos momentos después de la muerte. Entonces, la oportunidad de prepararnos para su venida es ahora, no en alguna ocasión futura. Si no se especificara que la venida de Jesús será pronto, muchos demorarían en prepararse para su regreso.

III. La visión se da en lenguaje simbólico

En general, la mejor manera de abordar las Escrituras es tomar todo literalmente, a menos que, de una manera intencional, el texto muestre simbolismos. En el Apocalipsis, el primer versículo indica que debemos abordar el libro con el enfoque contrario. Apocalipsis 1:1 nos dice que toda la visión que Juan recibió fue “manifestada” (del griego esêmanen) por Dios o por Jesús. La definición principal de la palabra “manifestar” es “dar a conocer algo mediante señales, palabras o acciones”. Por consiguiente, en el Apocalipsis, la mejor manera de abordar el texto es tratar todo como un símbolo, a menos que sea evidente que se pretenda un significado literal (por ejemplo: “Jesucristo”, en Apoc. 1:1, debiera tomarse literalmente).

Esta idea adquiere una forma aún más clara cuando el lector descubre una alusión a Daniel 2 en el primer versículo del libro. El otro lugar de la Biblia que combina la palabra “manifestar” con la inusual expresión “que deben suceder pronto” (Apoc. 1:1; a dei genesthai, en griego) es Daniel 2. El sueño de Nabucodonosor sobre una gran imagen origina el incidente en el que Dios le “manifest[ó]” (Apoc. 1:1) lo que debe suceder en los últimos días. Lo que iba a “acontecer en lo por venir” en Daniel es, ahora, “pronto” en el Apocalipsis.

Por consiguiente, en el mismo comienzo del libro de Apocalipsis, nos encontramos con una poderosa alusión a Daniel 2. Esta referencia enlaza los dos libros como obras complementarias. Si bien el Apocalipsis hace alusión a muchos de los profetas, hay un vínculo especial entre el Apocalipsis y el libro de Daniel. Por lo tanto, cabría esperar que, al menos, parte del simbolismo del Apocalipsis marque las secuencias de la historia que van desde la época del profeta hasta el tiempo del fin. No todo Daniel es apocalíptico histórico, pero sí una gran parte, al igual que el Apocalipsis.

IV. La trilogía de Dios

Apocalipsis 1:4 al 6 abre el libro con lo que podría llamarse una “trinidad triple”. En primera instancia, hay una “trinidad” de personas: el Padre (el que es y que era y que ha de venir), el Espíritu Santo (representado por los siete espíritus) y Jesucristo. A Jesucristo se lo menciona en último lugar porque es el sujeto de las siguientes dos “trinidades”.

A esta primera trinidad le sigue una de cualidades que fundamentan el papel que desempeña Jesús en el Apocalipsis. Él es quien murió (el testigo fiel/mártir; martus, en griego), quien resucitó (el “primogénito de los muertos”) y quien se reunió con el Padre en su trono (“el soberano de los reyes de la tierra”). La muerte y la resurrección de Jesús proporcionan el fundamento de su reinado celestial.

La última es una trinidad de acciones. Jesús nos ama (en el griego, en tiempo presente), nos libró o “lavó” (dos palabras griegas distintas que suenan igual, pero tienen una letra diferente) de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios. El resultado final del amor de Jesús, expresado en su muerte y su resurrección, es enaltecer a su pueblo al estado más elevado posible: el de reyes y sacerdotes.

V. El regreso de Jesús

La imagen del regreso de Jesús en Apocalipsis 1:7 se basa en alusiones a Daniel 7 y a Zacarías 12. Evidentemente, el “él” de Apocalipsis 1:7 se refiere a Jesús, ya que ha sido el sujeto de los dos versículos anteriores. “Viene con las nubes” nos recuerda al Hijo del Hombre que viene con las nubes hasta el Anciano de Días y recibe dominio sobre los reinos de la Tierra (Dan. 7:13, 14). En el Apocalipsis, el derecho de Jesús a gobernar sobre la Tierra se reconoce, en el cielo, en el momento de su ascensión (Apoc. 5) y, en la Tierra, en la segunda venida (Apoc. 1:7).

La alusión a Zacarías es especialmente interesante. Observa los paralelismos entre Zacarías 12 y el libro de Apocalipsis. En Zacarías 12:7 y 8, Jehová es el que viene. En Apocalipsis, es Jesús. En Zacarías 12:10, Jehová es quien es traspasado; en Apocalipsis, Jesús. En Zacarías, son los habitantes de Jerusalén quienes ven venir a Dios (Zac. 12:8-10); en Apocalipsis, es toda la Tierra la que ve venir a Jesús. En Zacarías 12:11 y 12, los clanes de Jerusalén son los que lloran; en Apocalipsis, son las tribus de toda la Tierra las que se lamentan.Por lo tanto, en el uso que hace el Apocalipsis del Antiguo Testamento, hay un giro en el énfasis: de Jehová a Jesús. También hay un giro similar de las cosas literales y locales de Israel al impacto espiritual mundial del evangelio y la iglesia.

 

 APLICACIÓN A LA VIDA

  1. Esta lección se enfoca en el comienzo del libro del Apocalipsis, o en el prólogo (Apoc. 1:1-8). Una forma de comenzar sería preguntar: ¿Cuál es tu historia bíblica preferida? Los alumnos pueden dar ejemplos como: El bebe Moisés entre los juncos”; “La prueba de la comida para Daniel y sus tres amigos de Daniel 1”; “La unción de David, el pastorcillo”; o “Los ángeles que visitan a los pastores cuando Jesús nació”. ¿De qué modo el comienzo de una historia bíblica o de un libro afecta la forma en que entiendes el resto de la historia?
  2. La lección resalta dos cosas que los alumnos quizá perciban que están en tensión entre sí: (a) la centralidad de Jesucristo; y (b) el valor agregado de una lectura adventista del séptimo día e historicista del libro de Apocalipsis. El maestro puede invitar a sus alumnos a resolver esta tensión con preguntas como: ¿Qué valor ofrece el peculiar enfoque adventista en el mundo actual? ¿De qué modo se puede mantener el equilibrio entre la articulación de los detalles históricos de la lectura adventista del Apocalipsis y la exaltación de Jesucristo como el centro de toda esperanza?

    Algunas respuestas a la primera de estas preguntas podrían ser: La perspectiva adventista del séptimo día: (a) responde a las tres grandes preguntas filosóficas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy?; (b) nos ayuda a ver la mano de Dios en la historia; (c) en medio del caos, nos da confianza en que Dios todavía tiene el control de la historia; y (d) nos da confianza de que, debido a que Dios ha estado activo a lo largo de la historia, la esperanza que tenemos para el fin también es real.

Radio Adventista
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