Lección 8. Instruyendo a los discípulos: Parte2(3T 2024 El Libro de Marcos)
Textos bíblicos:Marcos 10; Gén. 1:27; Gen. 2:24; Gál. 4:1, 2; Rom. 6:1–11; Isa. 11:1–16.
Citas
• Jesús echó por tierra dos de las suposiciones del joven rico: El cristianismo es algo que se puede AÑADIR y algo que se puede HACER. Timothy Keller
• Como el joven rico, nos damos cuenta de que no podemos renunciar a nuestros tesoros, sean los que sean, aunque Dios mismo esté delante de nosotros con una oferta mejor. Si crees que su triste historia no es también la tuya, es que no estás en contacto contigo mismo. John Eldredge
• El joven rico parece celoso, humilde y sinceramente interesado en los asuntos espirituales. Pero estaba dispuesto a alejarse de Jesús porque la riqueza terrenal significaba más para él que la riqueza celestial. Scott LaPierre
• Cuando la gente se divorcia, siempre es una tragedia. Al mismo tiempo, si las personas permanecen juntas, puede ser aún peor.Monica Bellucci
• Cuando un hombre decide ser maltratador, rompe el pacto. Un hombre maltratador pierde el derecho a seguir casado…Justin and Lindsey A. Holcomb
Para debatir
¿Cómo nos ayuda la respuesta de Jesús a la pregunta sobre el divorcio a comprender lo que Dios planeó en un principio? Es interesante la reacción de Jesús cuando los discípulos impidieron que vinieran los niños: ¿por qué estaba “muy disgustado”? “¡Sólo con dificultad entran los ricos en el reino de Dios!”-¿Por qué? ¿Por qué Santiago y Juan querrían tener posiciones más altas que los otros discípulos?
Resumen bíblico
Marcos 10 comienza con la pregunta de los fariseos sobre el divorcio. Le siguen los padres que traen a sus hijos a Jesús para que los bendiga. Luego está el hombre que pregunta qué debe hacer para obtener la vida eterna. Los discípulos se sorprenden ante la afirmación de Jesús de que es difícil que los ricos entren en el reino de Dios. Santiago y Juan vienen a pedir a Jesús la preeminencia en su reino.El capítulo concluye con la curación del ciego Bartimeo. Dios nos creó a su imagen (Gen. 1:27). Gn. 2:24 es citado por Jesús para rechazar el divorcio conveniente. En Gál. 4:1, 2 Pablo habla de ser herederos. Rom. 6:1-11 habla de estar muertos al pecado y vivos para Dios. Isaías 11:1-16 habla de un futuro idílico.
Comentario
Los fariseos sólo quieren pillar a Jesús, y por eso le plantean la cuestión del divorcio, que siempre es un buen tema para provocar disensiones… El divorcio es el triste final de muchos matrimonios hoy en día. Las tasas de divorcio varían de un país a otro, pero es un problema en todas partes. En algunos lugares, las estadísticas muestran que más de la mitad acaban en divorcio. A pesar de todos los diferentes programas para ayudar a las parejas a permanecer juntas, la tasa de divorcios sigue subiendo.
Cuando Jesús habló del divorcio era fácil para un hombre arreglarlo. Todo lo que un hombre necesitaba hacer era escribir una carta de divorcio y dársela a su esposa, ¡y estaban divorciados! Jesús dijo a la gente que en el principio el hombre y la mujer habían sido hechos el uno para el otro y que los dos debían ser uno. Entonces los fariseos le preguntaron por qué Moisés – el dador de su ley – había permitido el divorcio. Jesús les contestó que porque sus corazones eran duros. No debía ser así, dijo, pero debido a la mala actitud de la gente se permitió. La idea de que uno podía divorciarse de su mujer por cualquier motivo era totalmente errónea, dijo Jesús. Dijo que el divorcio sólo debía tener lugar si el matrimonio se había roto totalmente por la infidelidad de uno de los cónyuges. Sus discípulos se sorprendieron y dijeron que en ese caso era mejor no casarse.
Jesús explicó que no todo el mundo aceptaría lo que él decía, y que la gente necesita la ayuda del Dios del cielo. Aquí vemos a Jesús intentando explicar el propósito original de Dios y la belleza de la relación matrimonial. Convertirla en un contrato que se puede romper a voluntad (¡por parte del hombre!) distaba mucho del ideal de Dios.
Marcos identifica al joven rico como “un hombre”. Estaba entusiasmado, pero se marcha decepcionado, pues tampoco él comprende los valores del Reino. Ya había mostrado su incomprensión a través de su pregunta. Pensaba que primero había que ser bueno. Supuso que el mensaje de Jesús era el mismo que el de las creencias comunes: que Dios sólo puede trabajar con gente buena. Él quería quedar bien con Dios primero siendo bueno.
Así que Jesús le hace reflexionar. El hombre había llamado a Jesús “Buen Maestro”. Obviamente, veía a Jesús de una manera especial. Vio la bondad evidente de Jesús. Pero Jesús no quiere cumplidos. Sólo si este hombre admite que Jesús es divino puede llamarle bueno, porque, dice Jesús, sólo Dios es bueno.
Vaya punto: o dices que soy Dios, o te equivocas. O dices que nadie es bueno, o te equivocas. Jesús echa por tierra el pensamiento de todo hombre “bueno”. Su mensaje en las palabras que siguen indica la premisa básica de Jesús: nadie es bueno, no se puede llegar a Dios siendo bueno primero.
Al final, cuando Jesús le pidió que renunciara a todas sus posesiones, él todavía lo entendió mal. Pensó que Jesús quería que lo vendiera todo para ser considerado bueno. Nada de eso. Jesús quería que lo vendiera todo para que no hubiera nada que impidiera que Dios lo hiciera bueno. Pero él sólo iría como un hombre bueno haciendo un trato con Dios. Soy bueno, doy a los pobres, cumplo todos los mandamientos, ¡por eso tienes que recompensarme! Muchos de nosotros hacemos lo mismo. Decimos: “Dios, mírame. Mira todo lo que hago por ti.
Soy bueno. Soy rico y me sobran bienes, y no tengo necesidad de nada” Y Dios dice: “¿No sabes que eres pobre, ciego y desnudo?”. Pues así es como estamos todos ante Dios, tanto si nos creemos buenos como si no. Porque a pesar de todas nuestras buenas obras, todas nuestras justicias son como trapos de inmundicia.
Por eso Jesús te dice, como a aquel joven: “Tú no eres bueno. Sólo uno es bueno. Sólo Dios es bueno”. No podemos hacernos buenos a nosotros mismos. Así que sólo podemos ir a Dios tal como somos. Dios no se fija en nuestra supuesta bondad. Simplemente nos acepta como somos, y quiere cambiarnos.
El comentario de Jesús sobre lo difícil que es entrar para los ricos asombra a los discípulos, que siguen la filosofía habitual de que los ricos deben ser especialmente bendecidos por Dios. No es así, dice Jesús, sino todo lo contrario. Invierte todo el sistema de valores y concluye afirmando que los primeros serán los últimos y los últimos, los primeros. En todos estos incidentes, vemos cómo lo que Jesús dice y hace reivindica los valores del Reino de Dios y la verdadera
naturaleza y carácter de su Rey.
Jesús se dirige a Jerusalén (10:17), con los discípulos asombrados y los demás seguidores temerosos. Ya estaba claro que Jesús se enfrentaba a un gran peligro. Así que se toma su tiempo para explicar la crucifixión y la resurrección. ¿La respuesta? Santiago y Juan piden puestos de poder y prestigio. Qué duro debió de ser para Jesús ver esta mezquina disputa en vísperas de su gran juicio. Les explica una vez más los verdaderos valores de su Reino, y que éste no se parece en nada al sistema de valores del mundo. Sobre todo, les recuerda que ha venido a servir, no a ser servido. Este es el Dios que viene a un gran precio, a dar su vida en rescate por muchos. La curación del ciego Bartimeo también señala al Dios que no es hostil, sino totalmente amistoso, que quiere salvar y curar. Jesús simplemente le pregunta a Bartimeo qué quiere.
Comentarios de Elena de White
No era suficiente que los discípulos de Jesús fuesen instruidos en cuanto a la naturaleza de su reino. Lo que necesitaban era un cambio de corazón que los pusiese en armonía con sus principios. Llamando a un niñito a sí, Jesús lo puso en medio de ellos; y luego rodeándole tiernamente con sus brazos dijo: “De cierto os digo, que, si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” La sencillez, el olvido de sí mismo y el amor confiado del niñito son los atributos que el Cielo aprecia. Son las características de la verdadera grandeza. {DTG 404.2}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Avila




