Lección 8. En los Salmos: Parte 1(2T 2025 Alusiones, imágenes y símbolos)
Textos bíblicos:Hebreos 9:11-15, Salmo 122, Salmo 15, Salmo 24, Éxodo 33:18-23, Salmo 5, Salmo 51:7-15, Apocalipsis 14:1.
Citas
- • Los profetas y los escritores de los Salmos fueron claros al afirmar que Dios continuaba obrando en el universo y en toda la historia. Kenneth Scott Latourette
- • Puede resultar difícil, al centrarse únicamente en la poesía de los Salmos, ver
dónde habla de la vida y la muerte de Jesús y cómo Él cumplió las promesas que Dios hizo a Adán y a Abraham… No todos los Salmos son proféticos. Los Salmos mesiánicos están dispersos a lo largo del libro.Bethany Verrett - • Lo esencial, para mí… es la exactitud de los acontecimientos judíos que han ocurrido desde 1900, por capítulo. Así, 1901 se relaciona con el primer capítulo de los Salmos; 1902 se relaciona con el segundo capítulo; y así sucesivamente.Mike Wigton
- • Los Salmos pueden ser muchas cosas: oraciones, catárticos, poéticos, emocionales… También es muy probable que algunos formaran parte de la adoración y de ceremonias reales. Pero hay algo que definitivamente NO son: ¡profecías!Based Pagan
- • ¿Por qué los judíos no aceptan a Jesús como el Mesías? El judaísmo no cree que Jesús haya sido el Mesías porque no cumplió ninguna profecía mesiánica. Dennis Prager
- • Los Salmos son profecías de Jesús, y te permiten profundizar en el evangelio. Jesús te está hablando a través de los Salmos. Búscalo en ellos. Ryan Ross
Comentario de la Lección.
Normalmente los Salmos no se consideran libros proféticos. Sin embargo, contienen algunos elementos que encuentran su cumplimiento más adelante, como la cita de Jesús del Salmo 22 (y también otras dos declaraciones del mismo salmo), y un comentario del Salmo 110 que Jesús aplica a sí mismo. Las últimas palabras de Jesús desde la cruz provienen del Salmo 31. Pedro y Pablo citaron el Salmo 16 para señalar que Jesús no vería corrupción. Juan citó el Salmo 69
diciendo que Jesús sería odiado sin causa. Pero si queremos conexiones más directas, otros libros bíblicos ofrecen más ejemplos, como Mateo.
Sin embargo, el mismo Jesús les dice a los discípulos en el camino a Emaús: “Todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos tenía que cumplirse” (Lucas 24:44). Jesús mismo incluye a los Salmos como cumplidos en Él. Así que necesitamos ver algo más profundo que meras equivalencias exactas entre una declaración profética y su cumplimiento directo. Hay un tema subyacente. Por ejemplo:
El Mesías sería alabado por los niños (Salmo 8).
Se deleitaría en hacer la voluntad de Dios (Salmo 40).
Heredaría un trono eterno (Salmo 45).
Oraría por sus enemigos (Salmo 109), etcétera.
Si bien hay referencias específicas, hay más que podrían considerarse “genéricas”, pero igualmente aplicables a Jesús—aunque muchos en la época de Jesús no las vieran. El aspecto más importante es la visión más amplia. Muchas declaraciones en los Salmos que no se refieren específicamente al futuro o al Mesías pueden leerse en el contexto de la vida de Jesús. Incluso cuando los salmistas hablan de sus propias experiencias, Jesús en su humanidad se identificaría con ellas, como todos nosotros lo hacemos. Ciertamente, Jesús vio en los Salmos alusiones a sí mismo. Por ejemplo, cuando preguntó a los fariseos de quién era hijo el Mesías y ellos respondieron “Hijo de David”, Jesús señaló el Salmo 110 para referirse a su existencia antes de David.
Pero la finalidad de los Salmos no es proporcionar capítulo y versículo para la promesa profética y su cumplimiento. Están allí para dar a todos los creyentes confianza en el plan de salvación de Dios en el contexto del gran conflicto. Sobre todo, ilustran el carácter de Dios, aunque lo veamos a través de la lente de la humanidad defectuosa. David es un buen ejemplo de alguien que, aunque estaba lejos de ser perfecto, al menos sabía adónde ir para encontrar perdón y sanidad. Sus numerosos salmos revelan su profunda conciencia de Dios en su vida, y muestran que sus fracasos provinieron de apartarse de su Amigo divino. Sus cantos de gozo surgen de su experiencia muy personal con Dios, e ilustran nuestras propias reacciones cuando nos damos cuenta de todo lo que Dios ha hecho por nosotros.
Sus confesiones también son significativas (por ejemplo, Salmos 32 y 51), pues no podemos obtener sanidad sin reconocer nuestra necesidad, nuestra condición desesperada que conduce a la muerte. En la adoración, el reconocimiento honesto de nuestro pecado—expresado concretamente—es esencial al acercarnos a Dios para encontrar gracia y ayuda en el momento oportuno. ¡Aceptar el don de la sanidad espiritual de Dios es una maravillosa sensación de liberación! Sin embargo, todo esto va mucho más allá de nosotros mismos. Todo el universo alaba a Dios. ¿Por qué? No solo por Su poder y majestad, sino por la forma en que los utiliza. Dios no necesita ser alabado por ser Dios. Lo alabamos porque ha elegido pensar siempre en el otro, entregándose sin restricción a todos Sus seres creados. En nuestro caso, Él vino entre nosotros, sufrió a nuestras manos y fue matado—y luego resucitó, demostrando en Su vida y muerte el tipo de persona que realmente es
Comentarios de Elena de White
Después de su resurrección [la de Jesús], les dijo: «Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos… »La Biblia les parecía ahora a los discípulos un libro nuevo, que contenía una instrucción definitiva. Vieron que los acontecimientos que habían tenido lugar en el sufrimiento y la muerte de su amado Maestro eran un cumplimiento de la
profecía. {RH 18 de septiembre de 1900} La historia de un Salvador crucificado y resucitado es el gran tema central de la Palabra de Dios.
En los Salmos, en las profecías, en los evangelios y en las epístolas, Dios ha hecho prominentes por revelación las verdades vitales concernientes al acuerdo entre el Padre y el Hijo en proveer para la salvación de una raza perdida. {RH 24 de septiembre de 1908, par. 1} Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre. Cristo no vino ala tierra únicamente por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acataran la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo. {PP 49.1} Cristo exaltó el carácter de Dios, atribuyéndole la alabanza y dándole el crédito de todo el propósito de su propia misión en la tierra: enderezar a los hombres mediante la revelación de Dios… Cuando se alcanzó el objeto de su misión: la revelación de Dios al mundo, el Hijo de Dios anunció que su obra estaba cumplida y que el carácter del Padre se había manifestado a los hombres. {ST, 20 de enero de 1890} Pero aquel cuyos ojos han sido abiertos para ver el amor de Cristo, contemplará el carácter de Dios lleno de amor y compasión. Dios no aparecerá como un ser tiránico e implacable, sino como un padre que anhela abrazar a su hijo arrepentido… Toda desesperación es barrida del alma cuando Cristo es visto en su verdadero carácter.» {RH 3 de febrero de 1891.
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




