Jonathan Gallagher Leccion 7. Las enseñanzas de Jesús y el Gran Conflicto (1T 2016—Rebelión y Redención)

Leccion 7. Las enseñanzas de Jesús y el Gran Conflicto (1T 2016—Rebelión y Redención)

Textos bíblicos: Mateo 11:28, 29; Romanos 4:1–6; Mateo 13:3–8, 18–23; Mateo 7:21–
27; Santiago 2:17; Mateo 7:1–5.

Citas
• El carácter y el gobierno de Dios se manifiesta en que en lugar de usar la
violencia contra sus enemigos para destruirlos, Jesús ama a sus amigos para
redimirlos. Greg Boyd
• Para los cristianos, el mayor valor en la Biblia está en la revelación de Jesús, que
nos da la visión más elevada, profunda y Madura del carácter del Dios vivo. Brian
McLaren
• No es solamente a Dios a quien no conocemos excepto a través de Jesucristo; sino
que nosotros mismos no nos conocemos excepto a través de Jesucristo. Blaise
Pascal
• Aparte de la revelación especial y salvadora – la revelación que se enfoca en el
Señor Jesucristo— no conocemos ni podemos conocer a Dios. J.I. Packer
• La necesidad del mundo es escuchar a Dios. Albert Einstein
• El Señor no vino para hacer un espectáculo, sino para sanar y enseñar a hombres
sufrientes. Para el que quiere hacer un espectáculo basta con aparecerse y
asombrar a los espectadores. Pero para él, que vino a sanar y enseñar el camino, el
asunto no era solo de venir a habitar aquí, sino de ponerse a disposición de
quienes lo necesitaban, y manifestarse hasta donde ellos pudieran soportarlo, sin
viciar el valor de la presencia divina, ni excediendo su capacidad de recibirla.
Thanasius of Alexandria

Para debatir
¿Por qué Jesús no habló de manera más directa sobre el Gran Conflicto? ¿Qué
podemos inferior de su vida y sus enseñanzas en cuanto a los asuntos que están en juego
en el conflicto? ¿Cómo decidimos quién está diciendo la verdad, y cuáles son las
consecuencias de nuestra decisión? ¿Cómo vemos a Dios reflejado en Jesús, y cómo esto
encaja en la imagen que ya tenemos de Dios?

Resumen bíblico
Jesús nos invita a todos a venir a él, descansar y tomar un yugo ligero (Mateo
11:28, 29). Abraham se cuenta como justo porque confió en Dios (Romanos 4:1–6). Jesús
nos cuenta la parábola del sembrador y nos la explica en Mateo 13:3–8, 18–23. Los
discípulos sabios y necios aparecen ilustrados por los constructores que Jesús menciona
en Mateo 7:21–27: los que construyen sobre la roca, y los que construyen sobre la arena.
Sin acción, la confianza es vacía (James 2:17). No juzguen, dice Jesús, y no traten de
sacar la paja del ojo de su hermano siendo que tienen una viga en su propio ojo. (Mateo
7:1–5).

Comentario
En la vida y las enseñanzas de Jesús tenemos una explicación más profunda y
amplia sobre los problemas causados por Satanás y la manera en que Dios le responde:
mediante la demostración práctica que también involucra nuestra redención. En todas las
palabras de Jesús así como en sus acciones, vemos a Dios obrando.

Dios estaba en Cristo revelándose ante el mundo. Los evangelios nos explican la
manera como Jesús reveló el carácter de Dios al mundo: Dios en verdad es amor y se nos
ha revelado en la persona de Jesús. Él nos explica de qué trata el gran conflicto. Más
adelante nos explica que todo el universo está implicado en las respuestas de Dios ante
las acusaciones de Satanás, el Acusador. Y mediante la revelación de la Escritura vemos
claramente cómo Dios ha respondido estas preguntas sobre su carácter. Porque si no
conocemos a Dios entonces nunca podremos relacionarnos con él como es debido, nunca
lo amaremos como él es realmente, y nunca entenderemos su increíble don de sí mismo
para nosotros.

¿Por qué vino Jesús? Hay muchas respuestas, pero la que Jesús sigue
mencionando es la esencial: Para mostrarnos al Padre. Esta es la esencia de nuestra fe.
Hemos visto a Dios revelado en Jesús, y en respuesta a ello nosotros amamos y
confiamos en ese Dios eternamente. Dios es nuestro Padre amoroso. Jesús es la expresión
del mismo Dios. El universo también observa, porque el plan de salvación nos solo tiene
que ver con nosotros. Así que debemos hablar de esta luz del mundo que revela a Dios.
Hablemos sobre la bondad de Dios. No debemos quedarnos en la oscuridad de Satanás,
sino hablar de Jesús.

Dios no es un enemigo. No es hostil. Es nuestro amoroso Padre y amigo que
desea que todos regresemos. Él dice: Si fuera levantado… a todos atraeré hacia mí.”
Él es “paciente con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedamos al arrepentimiento.” ¿Qué le diremos a este Señor increíblemente amoroso?

Comentarios de Elena de White
Había comenzado una crisis en el gobierno de Dios. La tierra estaba llena de
transgresión y las voces de los que habían sido sacrificados a la envidia y el odio humano
clamaban bajo el altar, pidiendo retribución. Todo el cielo estaba preparado para la orden
de Dios e ir a ayudar a su elegido. Una palabra de él y los cerrojos de los cielos habrían
caído sobre la tierra, llenándola de fuego y llamas. Dios solo tenía que hablar, y habría
causado truenos, relámpagos, terremotos y destrucción.

Las inteligencias celestiales estaban listas para una terrible manifestación del
poder Todopoderoso. Cada movimiento era observado con ansiedad. Se esperaba el
ejercicio de la justicia. Los ángeles esperaban que Dios castigara a los habitantes de la
tierra. Pero “Dios amó tanto al mundo que entregó a su hijo unigénito para que todo aquél
que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna.” “Enviaré a mi hijo amado,” dijo.
“Puede ser que lo reverencien.” ¡Sublime gracia! Cristo no vino a condenar al mundo,
sino a salvarlo. “Y en esto vemos el amor, no en que nosotros amáramos a Dios, sino en
que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera la propiciación de nuestros pecados.”
El universo celestial estaba asombrado ante la paciencia y el amor de Dios. Para
salvar a la humanidad caída el Hijo de Dios tomó sobre sí la humanidad, dejando a un
lado su corona y su túnica real. Se volvió pobre, para que por su pobreza nosotros seamos
ricos. Siendo uno con Dios, solo él podía cumplir la obra de la redención, y consintió en
llegar a tener una unión real con el hombre. {Review and Herald, 17 de Julio de 1900}
Los mundos no caídos miraban con intenso interés, aguardando que Jehová se
levantara y exterminara a los habitantes de la tierra, y Satanás se jactaba de que si Dios
hacía esto, él completaría sus planes y aseguraría para sí la fidelidad de los mundos no
caídos. Tenía argumentos listos con los cuales culpar a Dios, y así esparcir su rebelión a
los mundos de arriba; pero ante esta crisis, en lugar de destruir al mundo, Dios envió a su
Hijo a salvarlo. {Signs of the Times, 5 de febrero de 1894}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher  2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

escuela sabatica jonathan gallagher

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