Lección 7. Instruyendo a los discípulos: Parte1(3T 2024 El Libro de Marcos)
Textos bíblicos:Marcos 8:22–38; Mateo 20:29–34; Juan 12:25; Marcos 9:1–50; Mal. 4:5, 6; Lucas 9:30, 31.
Citas
• El diablo se ha hecho su agosto con la suposición prejuiciosa de que hay que ser imbécil para tragarse el cristianismo… Lejos de entrar en conflicto, la fe cristiana va de la mano de la razón, el sentido común y los hechos históricos.Cliff Richard
• En las Escrituras hay un retrato de Dios, pero en Cristo está Dios mismo. Una moneda lleva la imagen del César, pero el hijo del César es su propio parecido vivo. Cristo es la Biblia viva. Author unknown
• Las declaraciones de Cristo son cósmicas o cómicas. John Blanchard
Para debatir
¿Por qué Jesús pregunta a sus discípulos quién es él? ¿Qué revela la Transfiguración? ¿Por qué dijo Jesús a los tres discípulos que no se lo contaran a nadie? ¿Cómo encaja aquí la profecía? ¿Por qué los discípulos no prestaron más atención a la predicción de Jesús sobre su muerte y resurrección?
Resumen bíblico
Marcos 8:22-38 comienza con la curación progresiva de un ciego. Luego Jesús pregunta a sus discípulos quién creen que es, y Pedro lo identifica como el Mesías. Llama a la gente a seguirle. Mateo 20:29-34 son los discípulos discutiendo sobre quién es el primero. Juan 12:25; Marcos 9:1-50 ofrece el relato de la Transfiguración, la curación del muchacho con un espíritu maligno, otra de las predicciones de Jesús sobre su muerte y resurrección, y concluye con su enseñanza sobre seguirle. Mal. 4:5, 6 profetiza la venida de Elías antes de la llegada del día del Señor. Lucas 9:30, 31 da más detalles sobre la Transfiguración.
Comentario
Jesús plantea a sus discípulos la pregunta esencial: ¿quién cree la gente que es él? A esta pregunta general sigue otra mucho más personal: ¿quién creéis que soy yo? La respuesta de Pedro es correcta al principio, pero cuando Jesús explica la naturaleza de este “Cristo”, Pedro se opone.
La transfiguración en la montaña, ¿para qué es? ¿Es para confirmarse a sí mismo la divinidad de Jesús, o es para los discípulos? Y si es así, ¿por qué no hacer un espectáculo para todos los discípulos? ¿Qué nos dice esto sobre Dios y sus actitudes, su naturaleza y su carácter? Justo después de esto, los líderes religiosos siguen discutiendo sobre si Jesús puede ser realmente el Cristo si Elías no ha venido antes. Por supuesto, Juan el Bautista ha cumplido ese papel, y tampoco saben que Elías mismo acaba de aparecerse para confirmar a Jesús ante los discípulos. Entonces, ¿por qué no obligar a los fariseos a creer mediante un espectáculo milagroso o un argumento convincente? Jesús sólo les remite a las Escrituras, para recordarles la verdadera naturaleza del Mesías prometido…
Sin embargo, la urgencia de los que tenían necesidades físicas de curación estaba desplazando el tiempo que Jesús tenía para enseñar a sus discípulos. Después del incidente con el niño endemoniado, los discípulos necesitaban claramente más tiempo con su Maestro, así que Jesús trata de evitar a las multitudes. Quiere preparar a sus discípulos para su próxima muerte, explicarles su significado y finalidad. Pero, aunque escuchan, es evidente que no entienden, y tienen miedo incluso de preguntar. En cambio, discuten sobre quién de ellos es el más grande. Tal concepto está tan lejos de la manera de Dios de dirigir su universo que Jesús tiene que intervenir y enfrentarse a tal actitud.
Adopta la posición divina tomando a un niño en sus brazos. Normalmente no se considera a los niños como miembros importantes de la sociedad, pero Jesús da la vuelta a tales ideas y deja claro que el estatus social, la riqueza y la posición no significan nada en el reino de Dios. Jesús señala de nuevo a los niños y condena a los que hacen tropezar a los niños. Una actitud tan positiva hacia los niños hace que corran hacia él, para consternación de los discípulos, que les reprenden. Al fin y al cabo, ¡hay cuestiones teológicas de peso que discutir! Pero Jesús no lo permite y da ejemplo de Dios en su trato con los niños. Jesús habla de la inclusividad de Dios y de que el hecho de que alguien no forme parte del grupo “autorizado” de discípulos no le impide ser para Dios. (¡Este comentario tiene muchas implicaciones!).
Los discípulos tenían un problema. Si se enfrentaban a Dios, caían como muertos, como Pedro, Santiago y Juan en la Transfiguración. Abrumados y aterrorizados, no estaban en condiciones de hacer preguntas. Oyeron la voz del cielo que confirmaba la realidad y la fiabilidad de Jesús, pero en ese momento no tenían nada que decir. Nada que preguntar.
Entonces hablaron con Jesús. Como que lo conocían. Creían que era especial; después de todo, ya habían visto bastantes milagros asombrosos. Se dieron cuenta de su divinidad. Pedro le había llamado el Cristo de Dios.
Le habían oído hablar del Padre y de su misión de revelar a Dios al mundo. Pero no era suficiente. Querían al verdadero Dios, no sólo a ese Jesús de aspecto humano que caminaba, hablaba, comía y dormía como ellos. Así que le hicieron preguntas. Piensa en todas las preguntas que le hicieron a Jesús. Jesús también invitó a que le preguntaran: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?”. Los fariseos y saduceos hicieron sus propias preguntas hostiles. (Note el comentario de EGW que “Sus ideas de Dios moldearon su propio carácter”. El Deseado de Todas las Gentes, p. 604).
Preguntaron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas?”. De nuevo cuestionando a Jesús como la Respuesta, sugiriendo que no era quien decía ser. Igual que el Diablo en el desierto: “Si tú eres el Hijo de Dios…”. Porque si Jesús no era quien decía ser, entonces estaba loco, era un tonto o un impostor, y no se podía confiar en él para representar a Dios y su carácter ante la humanidad.
El Diablo sabía muy bien que una vez que Dios se revelara como realmente es, entonces las mentiras del Diablo quedarían expuestas por lo que eran. La batalla sobre la naturaleza y las acciones de Dios sería perdida por el Diablo si Jesús lograba mostrar más allá de toda disputa la verdadera imagen de Dios. Esa es la cuestión central del cuestionamiento de Jesús. Tratando de atraparlo, tratando de exponerlo como un charlatán, tratando de convencer a los demás de que no era divino, y no digno de confianza. Y la mayor ironía es que la única “acusación” que pudieron hacer valer fue la de blasfemia: pretender ser Dios. Lo era, ¡y lo mataron por decirlo! ¿Por qué? Porque Jesús no encajaba en la imagen del tipo de persona que ellos creían que era Dios. Si se trataba de Dios en forma humana, no querían saberlo. Además, ellos sabían cómo era Dios en realidad, y ciertamente no actuaría como lo hizo Jesús. Por tal razonamiento circular entonces, ellos probaron que Jesús era un mentiroso. No era Dios y por lo tanto merecía morir. Aquí es donde las preguntas conducen inexorablemente a la respuesta final de Dios, la Cruz.
Comentarios de Elena de White
Después de la confesión de Pedro, Jesús encargó a los discípulos que a nadie dijeran que él era el Cristo. Este encargo fue hecho por causa de la resuelta oposición de los escribas y fariseos. Aún más, la gente y los discípulos mismos tenían un concepto tan falso del Mesías, que el anunciar públicamente su venida no les daría una verdadera idea de su carácter o de su obra. Pero día tras día, se estaba revelando a ellos como el Salvador, y así deseaba darles un verdadero concepto de sí como el Mesías. DTG 383.1 Los discípulos seguían esperando que Cristo reinase como príncipe temporal. Creían que, si bien les había ocultado durante tanto tiempo su designio, no permanecería siempre en la pobreza y obscuridad; que debía estar acercándose el tiempo en que establecería su reino. Nunca creyeron los discípulos que los sacerdotes y rabinos no iban a cejar en su odio, que Cristo sería rechazado por su propia nación, condenado como impostor y crucificado como malhechor. Pero la hora del poder de las tinieblas se acercaba y Jesús debía explicar a sus discípulos el conflicto que les esperaba. Él se entristecía al pensar en la prueba. {DTG 383.2}
Preparado y escrito por: 2024© Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




