Lección 7. El problema del mal (1T 2025 El amor de Dios y su justiicia)
Textos bíblicos:Job 30:26; Mat. 27:46; Job 38:1–12; Salmo 73; Gén. 2:16, 17; Apoc. 21:3, 4.
Citas
- • El problema del mal… ¿Por qué Dios lo permite? O, si Dios es omnipotente, en cuyo caso permitir y crear son lo mismo, ¿por qué Dios lo creó? Sir William Temple
- • El hecho del sufrimiento constituye, sin duda, el mayor desafío para la fe cristiana. JohnStott
- • Los dioses pueden o bien quitar el mal del mundo y no quieren, o, queriendo hacerlo, no pueden; o ni pueden ni quieren, o finalmente, son tanto capaces como dispuestos. Si tienen la voluntad de eliminar el mal y no pueden, entonces no son omnipotentes. Si pueden, pero no quieren, entonces no son benevolentes. Si no son ni capaces ni dispuestos, entonces no son ni omnipotentes ni benevolentes. Por último, si son tanto capaces como dispuestos a aniquilar el mal, ¿cómo es que este existe? Epicuro, filósofo griego (341-270 a.C.)
- • Si Dios existe, ¿de dónde vienen las cosas malas? Si no existe, ¿de dónde vienen las cosas buenas? Boecio (senador romano del siglo VI)
- • La mayor de todas las perplejidades en teología ha sido reconciliar la infinita bondad de Dios con su omnipotencia. Walter Lippmann
- • Si Dios es completamente bueno, entonces no es todopoderoso. Si Dios es todopoderoso, entonces no es completamente bueno. Norman Mailer
Para debatir
¿Cómo reconciliamos el concepto de un Dios bueno con la existencia del mal? ¿De dónde proviene el mal? ¿Cómo podemos asegurarnos de que esto sea más que un debate teológico abstracto? ¿Cuál es la mejor manera de abordar este problema? ¿Qué aprendemos en la Biblia sobre las consecuencias del mal? ¿Por qué es tan difícil comprender los orígenes del mal?
Resumen bíblico
Job se lamenta de que buscó el bien, pero solo le vino el mal (ver Job 30:26). Jesús siente abandono en Mateo 27:46. Dios comienza a cuestionar a Job acerca de cuánto sabe sobre la sabiduría divina (Job 38:1–12). El Salmo 73 habla de los malvados, pero no aborda el origen del mal. En Génesis 2:16-17, Dios advierte a Adán y Eva sobre comer del fruto. Dios establece su morada con su pueblo en Apocalipsis 21:3-4.
Comentario de la lección
El problema del mal ha sido una cuestión planteada a lo largo de los siglos. A menudo, los ateos lo citan como su razón principal para no creer en un Dios bondadoso. De hecho, el teólogo Hans Küng afirma que el problema del mal es “la roca del ateísmo”. Dios responde algo así: “No es porque no pueda evitarlo o no desee evitarlo. No es porque no me importe o porque no me conmueva tanta maldad. Lloro contigo, y cada segundo que este mundo malvado continúa es una agonía para mí. Pero espero antes de terminarlo por una razón supremamente importante. “Espero para que todos puedan ver lo que realmente significa el mal y hacia dónde conduce el egoísmo. Espero para que todos puedan ver al Diablo en su verdadero carácter. Espero para que todos los que lo deseen puedan venir a mí en busca de salvación, salvación en los brazos de un Dios Padre que los ama con un amor eterno. “Si quieres saber la respuesta a tu pregunta, ‘¿Por qué, Dios?’, ve a la Cruz. Allí me verás tal como realmente soy, con los brazos extendidos para salvar, sangrando y muriendo por todo el sufrimiento, la miseria y el dolor del mundo.”Dios llora.
No como un ser impotente, sino precisamente porque tiene el poder. Su corazón anhela sanar este mundo del mal, secar cada lágrima de cada ojo, estar con su pueblo y ser su Dios, cara a cara (véase Apocalipsis 21 y 22). Pero porque es Dios, y porque quiere que todos lo comprendan y lo amen sin coacción, espera. “Él es paciente con ustedes. No quiere que nadie se pierda, sino que todos se arrepientan” (2 Pedro 3:9). ¿Por qué hay maldad y sufrimiento? Porque el Diablo eligió este camino, que es lo opuesto a Dios. ¿Cómo podemos decir que Dios es indiferente, que permite el pecado y el sufrimiento voluntariamente? ¡Tan a menudo somos nosotros o el Diablo quienes causamos el mal, y luego todos culpamos a Dios!
Piensa por un momento. ¿Cuál es la alternativa? ¿Que Dios intervenga en cada situación? ¿Que detenga el choque del auto, que evite el terremoto, que desactive la bomba del terrorista? El resultado sería un mundo en el que el mal nunca se ve por lo que realmente es, porque nunca tendría sus consecuencias diabólicas; un mundo de maldad eterna que no podría tener fin.
Dios eligió tratar la rebelión de Lucifer como siempre lo hace: con amor y compasión, trabajando para ganar la guerra, no por la fuerza de las armas, sino por la “justicia” espiritual. Sin embargo, restaurar la confianza y demostrar la verdad y la justicia lleva tiempo. La batalla continua revela que las mentiras, los engaños, las insinuaciones, los chismes y las tergiversaciones requieren mucho tiempo para ser refutados. Y para refutar las acusaciones contra Su carácter, Dios no podía simplemente decir: “¡No son ciertas!”. Para demostrar que las acusaciones son falsas, Dios tiene que mostrar Su verdadera naturaleza en la práctica a lo largo del tiempo, para revelar a todos que el Diablo está equivocado en sus acusaciones.
Mientras que Dios busca amigos confiables, el Diablo esclaviza a quienes se ven obligados a someterse a sus demandas. “Dios busca compañeros y reclama amor; el Diablo busca esclavos y exige obediencia”, escribe Rabindranath Tagore.
Solo cuando el conflicto se resuelva a través del desenmascaramiento del verdadero rostro del mal, solo cuando se demuestre que Dios es el Ser amoroso y compasivo que dice ser, solo cuando toda su creación esté de acuerdo con Él en que tenía razón desde el principio, solo entonces podrá Dios poner fin a esta rebelión. Aquellos que hayan elegido el camino del Diablo tendrán la opción de su no existencia final en la destrucción del tiempo del fin. Y entonces, y solo entonces, Dios podrá crear un cielo nuevo y una tierra nueva, un lugar donde habite la justicia y donde reine la bondad de Dios de manera suprema (véase 2 Pedro 3:13).
Comentarios de Elena de White
Para desplegar las escenas del gran conflicto entre la verdad y el error; para revelar las artimañas de Satanás y los medios por los cuales puede ser resistido con éxito; para presentar una solución satisfactoria al gran problema del mal, arrojando luz sobre el origen y la disposición final del pecado, de manera que se manifieste plenamente la justicia y la benevolencia de Dios en todos Sus tratos con Sus criaturas; y para mostrar la naturaleza santa e inmutable de Su ley, es el propósito de este libro.
Que, a través de su influencia, las almas puedan ser liberadas del poder de las tinieblas y llegar a ser “participantes de la herencia de los santos en luz,” para la alabanza de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros, es la ferviente oración del escritor.{CS, p. 12} Para muchas mentes, el origen del pecado y la razón de su existencia son una fuente de gran perplejidad. Ven la obra del mal, con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan cómo puede existir todo esto bajo la soberanía de Aquel que es infinito en sabiduría, poder y amor.
Aquí hay un misterio para el cual no encuentran explicación… Otros, sin embargo, no logran una comprensión satisfactoria del gran problema del mal debido a que la tradición y la mala interpretación han oscurecido las enseñanzas de la Biblia acerca del carácter de Dios, la naturaleza de Su gobierno y los principios de Su trato con el pecado.
Es imposible explicar el origen del pecado de manera que se dé una razón para su existencia. Sin embargo, se puede entender lo suficiente sobre el origen y la disposición final del pecado para manifestar plenamente la justicia y la benevolencia de Dios en todos Sus tratos con el mal. Nada se enseña más claramente en las Escrituras que el hecho de que Dios no fue en absoluto responsable de la entrada del pecado; que no hubo un retiro arbitrario de la gracia divina ni una deficiencia en el gobierno divino que diera ocasión al levantamiento de la rebelión.{CS, p. 492- 493}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




