Jonathan Gallagher Lección 5. Más ayes para el profeta. (4T 20015-Jremias)

Leccion 5. Más ayes para el profeta (4T 2015—Jeremías)

Textos bíblicos: Jeremías 23:14, 15; Jeremías 20; Hechos 2:37; Job 3; Jeremías 18:1–10,
18–23.

Citas
• Al intentar contar sus penas, las palabras no le salían; porque las preocupaciones más pequeñas hablan cuando las penas profundas son mudas. Samuel Daniel
• ¡Mira, pues, cómo culpan los mortales a los dioses! Pues de nosotros, dicen, proceden los males. Pero también ellos por su estupidez soportan dolores más allá de lo que les corresponde. Homero
• ¿Cuál es el peor de los males que se esperan con la edad? ¿Acaso las profundas marcas de arrugas en la frente? Es ver a cada ser querido borrado de la página de la vida, y estar solo en la tierra, como lo estoy ahora. Lord Byron
• Hay un dicho en tibetano: “la tragedia debe ser usada como fuente de fortaleza.” No importa qué tipo de dificultades tengamos, o lo dolorosa que sea una experiencia, si perdemos nuestra esperanza, esa es nuestra verdadera tragedia.
Dalai Lama XIV
• “Si todavía estás aquí, entonces no ha terminado,” dijo el Cronista. “No es una tragedia si todavía estás vivo.” Patrick Rothfuss
• Sin reflexión, vamos a ciegas por nuestro camino, creando más consecuencias imprevistas, y sin lograr nada útil. Margaret J. Wheatley

Para debatir
Sin ánimos de minimizar el sufrimiento de Jeremías, ¿es este realmente el mensaje? ¿Qué está buscando Jeremías? ¿Debería un profeta invocar a Dios para que no perdone al pueblo? ¿Qué lecciones aprendemos cuando somos acusados o maltratados
injustamente, incluso dentro de la iglesia? ¿Qué decir de la reputación de Dios en todo esto?

Resumen bíblico
En Jeremías 20 leemos cómo el sacerdote que lideraba en el Templo, Pasur, manda a golpear a Jeremías y lo envía al cepo. A continuación, la advertencia profética de Jeremías a Pasur es una terrible denuncia. Jeremías indica que los profetas en Jerusalén están cometiendo adulterio y viviendo una mentira, y que cargan sobre sí una gran responsabilidad por la impiedad del país (Jeremías 23:14, 15). Jeremías 18 revela la respuesta al mensaje de Dios enviado por medio de Jeremías. El pueblo dice: “Vamos a seguir nuestros propios planes”, y cada uno cometerá la maldad que le dicte su obstinado corazón.” (Jeremías 18:12 NVI).

Así que Jeremías clama al Señor para que vea cómo lo están tratando, y le pide que haga morir de hambre a los hijos de ese pueblo, que sus esposas se queden estériles y viudas, y que los hombres sean asesinados en batalla. Luego termina con la súplica: “no perdones sus crímenes.” (Jeremías 18:23 NVI). Job 3 contiene las mismas emociones agonizantes cuando Job dice que desearía nunca haber nacido.

Comentario
Los “sacerdotes y profetas impíos” mencionados en la lección del domingo señalan una verdad constante: El solo hecho de que alguien sea parte de una organización religiosa no garantiza que esta persona pensará y actuará en formas que Dios aprueba. De hecho, si la historia sirve de algo, vemos que a menudo el “sistema” religioso va en contra de la voluntad de Dios. Siempre es una tragedia cuando los líderes de la iglesia actúan de manera no cristiana, y es doblemente duro cuando el maltrato dentro de la iglesia viene de parte de aquellos en quienes una vez confiamos.

La experiencia de Jeremías nos da algunos ejemplos sobre cómo tratar con tales ataques que vienen desde dentro de la iglesia. A pesar de la persecución—que involucraba golpes, ponerlo en el cepo, y planes de acabar con su vida—Jeremías sigue viviendo por la verdad y ejemplifica el mensaje de Dios. Eso no significa que él permitiera que estos líderes
religiosos corruptos se salieran con la suya, logrando lo que querían. Sin duda alguna él los denuncia con términos claros.
Sus palabras al sacerdote Pasur, quien lo envió al cepo, son amenazantes. Él le advierte que verá a sus amigos morir a filo de espada, y que serán llevado cautivo y morirá en Babilonia.

Sin embargo, las palabras más fuertes son las que usa Jeremías al rogarle a Dios que tome medidas contra sus enemigos, como se registra en Jeremías 18. Aunque esta puede ser una reacción muy humana, ¿podemos decir que refleja el carácter de un verdadero hombre de Dios? En su angustia, Jeremías desea que todos sepan lo que está ocurriendo y cómo está siendo tratado. El suyo no es un llamado al perdón, sino a la condena. ¿Cómo tomamos esto, recordando las palabras de Jesús en su crucifixión: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”? Estas son preguntas desconcertantes. Las aflicciones de Jeremías puede que no sean como las nuestras en algunas formas. Él se mantiene en pie por Dios contra todo el país, incluyendo profetas, sacerdotes y reyes.

Quizás él está en lo correcto al asegurarse de que todos conozcan la razón de su sufrimiento, y esto puede validar sus quejas. Pues a pesar de todo esto, y sus muchos mensajes de Dios para el pueblo, ellos se rehúsan a volverse de su maldad. ¿Podríamos decir que esto también es parte de la gran controversia cuando el mal es presentado tal como es, y aun así las personas persisten en seguir sus malos deseos? No queda duda de que la división es más grande, y que Dios está enunciando causa y efecto de una manera que no deja ningún lugar a la duda…

Comentarios de Elena de White
Cuando vemos que Dios es deshonrado, no debemos quedarnos en silencio, sino que debemos hacer y decir todo lo que podamos para llevar a otros a ver que el Dios de los cielos no debe ser considerado como un hombre común, sino como el Infinito, el
único que es digno de la más alta reverencia por parte del hombre. Presentemos la Palabra de Dios en toda su pureza, y levantemos la voz en señal de advertencia contra de todo lo que deshonre a nuestro Padre celestial. (MS 165, 1902). {4BC 1164}
Se me ha mostrado que el espíritu del mundo está rápidamente cundiendo como levadura dentro de la iglesia. Estáis siguiendo el mismo camino del antiguo Israel.

Se ve el mismo decaimiento de vuestra vocación sagrada que se vio entre el pueblo escogido de Dios. Tenéis compañerismo con las obras infructuosas de las tinieblas. Vuestra concordancia con los incrédulos ha provocado el desprecio de Dios. No conocéis lo que es para vuestra paz, y velozmente os está siendo vedado. Vuestro descuido en no seguir la luz os colocará en una posición más desfavorable que la de los judíos, sobre los cuales Cristo pronunció un ay. {5T 75-6} El hecho de que estos hombres debieran estar en un sitio sagrado, como si fueran la voz de Dios al pueblo, como creíamos que la Asociación General lo era, es un asunto del pasado. —The General Conference Bulletin, 3 de abril de 1901, p. 25. {Eventos de los Últimos Días, p. 47} Esos hombres decían constantemente: “Dios está con nosotros. Estamos en la luz. Tenemos la verdad.” Pregunté quiénes eran, y se me dijo que eran ministros y hombres dirigentes que habían rechazado la luz ellos mismos, y no estaban dispuestos a que otros
la recibiesen. {Primeros Escritos, p. 240}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2015
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila.

escuela sabatica jonathan gallagher

Radio Adventista
1 comment… add one
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