Jonathan Gallagher Leccion 5. La fe del Antiguo Testamento (3T 2017) Sabado 29 de Julio

Leccion 5. La fe del Antiguo Testamento (3T 2017—Gálatas)

Textos bíblicos: Gálatas 3:1–14, Romanos 1:2, 4:3, Génesis 15:6, 12:1–3, Levítico
17:11, 2 Corintios 5:21.

Citas
• Las leyes controlan a los hombres más débiles… la buena conducta controla a los
grandes. Mark Twain
• Las buenas personas no necesitan leyes que les digan que deben actuar con
responsabilidad, pero las malas personas siempre encontrarán una forma de
evitarlas. Platón
• Nadie tiene la obligación más sagrada de obedecer la ley que aquellos que hacen
la ley. Sófocles
• La ley nunca hará libre a los hombres, son los hombres quienes tienen que hacer
libre a la ley. Henry David Thoreau
• En asuntos de conciencia, la ley de la mayoría no tienen lugar. Mahatma Gandhi
• No existe ninguna ley u ordenanza más ponderosa que el entendimiento. Platón
• No es deseable cultivar el respeto por la ley, tanto como el respeto por lo correcto.
Henry David Thoreau

Para debatir
¿Cuál era el problema real en la iglesia de Galacia? ¿De qué manera este
problema guarda relación con nuestra experiencia Cristiana hoy? ¿Qué papel desempeña
la ley para los cristianos? ¿Cómo explicamos la verdad acerca de Dios a partir de este
ejemplo de Abraham en el antiguo testamento? La identificación que Dios hace de
Abraham como “justo,” ¿es suficiente para “justificarlo”? ¿Qué hay de nosotros?

Resumen bíblico
En Gálatas 3:1-14 Pablo expresa su asombro respecto a lo que había ocurrido con
los creyentes de Galacia. Él los llama insensatos. ¿Por qué? El problema principal es:
“Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretenden ahora perfeccionarse con
esfuerzos humanos?” (Gálatas 3:3 NVI). El problema es que están revirtiendo la Ley
como como método de salvación, ¡como si la ley tuviera poder para salvar! Tal como
Pablo lo señala también en el libro de Romanos, la Ley es Buena, pero no puede
salvarnos.
Pablo usa el ejemplo de Abraham que se encuentra en el Antiguo Testamento para
explicar su punto de vista. Dios acepta a Abraham como justo para consigo, no por la
observancia de la ley, sino porque Abraham confía en Dios. (Ver también Romanos 4:3,
Génesis 15:6). Esa era, y es aún, la base para la salvación, dice Pablo.
Luego Pablo considera dos “maldiciones.” La primera consiste en depender de la
ley para salvarnos (versículo 10). La segunda consiste en Cristo, convirtiéndose en una
“maldición” en lugar de nosotros (pregunta— ¿maldijo Dios a Cristo entonces?) El
resultado final es que “Así sucedió, para que, por medio de Cristo Jesús, la bendición
prometida a Abraham llegara a las naciones, y para que por la fe recibiéramos el Espíritu
según la promesa.” (Gálatas 3:14 NVI).

En el relato acerca de Abraham en Génesis 12:1-3 se nos explica el plan original
para Israel. Ellos estaban destinados a ser una bendición para todas las demás naciones.
Dios estaba siendo excluyente; él quería trabajar por medio de Israel para traer salvación
a todos por medio de Abraham y sus descendientes.
Se hace referencia a Levítico 17:11, donde se nos dice que la sangre (que es vida)
limpia los pecados. Sin embargo, esto puede llegar a confundirnos. ¡La salvación no se
encuentra en la hemoglobina! (Ver. Hebreos10:4). Incluso cuando lo aplicamos a la
“sangre de Cristo”, habla en términos del sacrificio que Dios hizo por nosotros, no en
términos de su sangre física. El ultimo versículo dice que “Al que no cometió pecado
alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia
de Dios.” (2 Corintios 5:21 NVI).

Comentario
La idea de afirmar simplemente que Abraham es “justo” puede sugerir ya sea que
Dios no ve realmente nuestra pecaminosidad (como algunos han afirmado), o que Dios no
es verdadero. Está claro que ambas ideas son problemáticas. Sin embargo, cuando se
comprende que toda “justicia” viene como resultado de la confianza de Abraham, entonces
se aclara mucho más el panorama. Esto no tiene que ver con ninguna justicia “imputada” o
“impartida,” términos que son tan amados por algunos teólogos. Simplemente significa que
Dios llama a Abraham justo porque él cree en Dios, no por su bien desempeño espiritual. Él
no está diciendo que Abraham no tiene pecado o que es perfecto, sino que ya que Abraham
confía en Dios, entonces la relación es buena y traerá eventualmente buenos resultados.
Este es el argumento que Pablo está destacando aquí en Gálatas y en Romanos. Fue
por su confianza en Dios que Abraham fue justificado: No tiene nada que ver con la
observancia de la Ley. Sin duda alguna, como resultado de una buena relación con Dios
nosotros nos identificamos con Dios en cuanto a lo que es verdadero y correcto, y según la
gracia de Dios, es así como vivimos (¡a pesar de nuestros tropiezos!) Pero esta no es una
transfusión “mágica” de “justicia” que de alguna forma misteriosa te “vuelve justo” cuando
no lo eres. Dios tampoco está diciendo algo que no sea cierto porque ¿qué diría eso al resto
del universo acerca del gran conflicto? Lo que los ángeles y los demás seres creados quieren
saber no es si los rebeldes pecaminosos han sido “declarados” justos, ¡sino si han sido
realmente transformados! Dios nunca haría una declaración engañosa- declarar que estamos
bien cuando en realidad no lo estamos. No, Dios está buscando la actitud de confianza de
Abraham, diciendo: “yo recompensaré tu actitud de confianza, y a medida que trabajo
contigo para restaurarte y sanarte, te convertirás en una persona que vive verdaderamente de
forma correcta”.
Este ejemplo del Antiguo Testamento nos muestra que Dios no ha cambiado y que la
salvación todavía depende de nuestra confianza en él. No es suficiente, y nunca lo será,
decir: “Pero hice lo que me habías dicho” Dios no está mirando el desempeño, sino la
amistad, no el cumplimiento, sino el amor. Haremos lo correcto porque es lo correcto,
confiando en el Dios que es la verdad y la justicia encarnada.

Comentarios de Elena de White
Con semejante cabecilla—un ángel expulsado del cielo—estos supuestos sabios
de la tierra pueden inventar teorías fascinadoras con las cuales entontecer la mente de los
hombres. Pablo dijo a los Gálatas: “¿Quién os fascinó, para no obedecer a la verdad?”
Satanás tiene una mente maestra y agentes escogidos por medio de quienes obra para
exaltar a los hombres y honrarlos por encima de Dios. Pero Dios está revestido de poder;
puede tomar a los que están muertos en delitos y pecados y, por la operación del Espíritu
que levantó a Jesús de entre los muertos, transformar el carácter humano, devolviendo al
alma la perdida imagen de Dios. {La educación cristiana, p. 45.1}
Abraham creía en Dios. ¿Cómo sabemos que él creía? Sus obras daban testimonio
de la naturaleza de su fe, y su fe le fue contada por justicia. Necesitamos la fe de Abrahán
para iluminar las tinieblas que nos rodean y que impiden que resplandezca la luz del amor
de Dios y el crecimiento espiritual. Nuestra fe debe ser prolífica en buenas obras, porque
la fe sin obras es muerta. {La fe por la cual vivo, p. 115}

Preparado y escrito por:  © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila.

Radio Adventista
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