5. Cómo cantar la canción del Señor en tierra extraña (1T 2024— El libro de los
Salmos)
Textos bíblicos:
Salmos 79:5–13, Salmos 88:3–12, Salmos 69:1–3, Salmos 22:1, Salmos 77, Salmos 73:1–20, 1 Ped. 1:17; Salmos 137:4.
Citas
• ¿Cómo podemos cantar en un momento así, en un lugar así, para gente así?
¿Cómo podemos reducir nuestros cantos de alabanza a un mero entretenimiento para las mismas personas que han destruido nuestros hogares y nuestro futuro?
¿Cómo podemos cantar como si estuviéramos en casa y en paz, cuando estamos
en este lugar extraño, cuando ya ni siquiera podemos volver a nuestro hogar? Malcolm Gordon
• El sentimiento expresado en esta pregunta [Salmo 137:4] es demasiado natural para necesitar una explicación tal como que era contrario a la Ley cantar una canción sagrada en una tierra extraña. Charles John Ellicott
• Cada línea [del Salmo 137] está llena de dolor. Derek Kidner
• Salmo 137: Exilio – no es el momento para cantar la canción del Señor. Leonard
Mare
• Babilonia está en todas partes. Hay lo malo y lo bueno. Mal es lo que llamamos Babilonia, cosas equivocadas. Eso es Babilonia para mí. Podría haber nacido en Inglaterra, podría haber nacido en América, no importa donde haya nacido, porque Babilonia está en todas partes. Bob Marley
• Abandona Babilonia por amor a los babilonios. Y no busques la facilidad o la
seguridad que puedes obtener con Babilonia. ¿De qué te servirá dejar de vivir en
Babilonia si no dejas también de vivir en Babilonia? Vincent McNabb
Para debatir
¿Cómo entendemos el significado del título de este estudio? ¿Cómo hablan los Salmos de las circunstancias trágicas de la vida? ¿Cómo habría sido ser esclavo en el cautiverio de Babilonia? ¿Qué significó para Dios y la religión la derrota de Judá a manos de los babilonios? ¿Qué lecciones hay en estos salmos para nosotros hoy?
Resumen bíblico
Sal. 79:5-13 pide a Dios que reivindique a su pueblo a causa de su reputación. La frase clave es: “¿Por qué podrán decir las naciones paganas: ‘Dónde está su Dios’?”. El Salmo 88:3-12 muestra las profundidades de la desesperación experimentada por el salmista, sintiéndose como si ya estuviera muerto, y preguntándose si hay alguna alabanza para Dios desde la tumba. En Sal. 69:1-3 el salmista dice que se está ahogando, y afirma que “Mis ojos se desgastan buscando a mi Dios para que me ayude”. El Salmo 22:1 expresa la sensación de abandono: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos cuando gimo, pidiendo ayuda?”. La primera pregunta es utilizada por Jesús
en la cruz. En el Salmo 77, el salmista Asaf pide a Dios que le ayude, preguntando: “¿Me ha abandonado el Señor para siempre?”. El Salmo 73:1-20 habla del concepto de que los malvados prosperan y no se preocupan por Dios. 1 Pe. 1:17 nos dice que tomemos a Dios en serio y lo respetemos. “¿Cómo podríamos cantar una canción dedicada al Señor en una tierra pagana?”. Sal. 137:4.
Comentario
No se trata sólo de cantar a Dios en un lugar diferente. El título de este estudio del Salmo 137 se refiere al cautiverio de los judíos en Babilonia, y cantar canciones allí sería casi avalar la supremacía de los dioses babilónicos. La tierra es “extraña” porque es pagana, e incluso cantar las viejas canciones de Israel sería admitir cómo Dios había permitido que fueran conquistados y llevados como esclavos. No sólo es una tragedia nacional, sino también religiosa, porque parece que su Dios no pudo salvarlos.
La última línea del salmo es muy inquietante. Este grito de venganza, incluso contra los bebés inocentes, refleja la profundidad de la emoción de los cautivos. Que Dios permita semejante sentimiento en su Palabra es un indicio de cómo nos comprende y de la rabia que podemos sentir a veces contra quienes nos han hecho daño. Pero no pretende ser un grito a favor de la violencia y el genocidio.
Muchos de estos salmos se centran en el dolor y la pena, en la sensación de que Dios les ha abandonado. Esto nos ayuda a comprender que, incluso en nuestra desesperación, ¡aún podemos acercarnos y discutir con Dios! Aunque algunas de las afirmaciones son extremas (como decir que uno ya está muerto), se trata de una expresión de auténtica tragedia y agonía, sobre todo en el contexto del exilio y el cautiverio. Piensa en todas las promesas de que Dios los protegería de sus enemigos y cuidaría de ellos. Qué devastador debió de ser darse cuenta de que Dios ya no lo haría y de que iban a ser entregados a sus despiadados enemigos. Fue una crisis no sólo en términos de una derrota nacional, sino de un sentimiento de que Dios les había fallado. Esto habría sido aún más marcado cuando los babilonios señalaron que sus dioses debían ser necesariamente superiores.
Así que ahora tenemos que integrar esa experiencia del pasado en la nuestra de hoy. A pesar de todas las promesas de Dios de ayudarnos y protegernos, ¿cuál es nuestra reacción cuando esto no sucede? Probablemente algunos de los israelitas renunciaron a Dios cuando fueron llevados como esclavos a Babilonia. ¿Qué pasa con nosotros cuando ocurre una experiencia similar? Ahora bien, está claro en las Escrituras que Dios permitió que esto sucediera para enseñar a sus hijos. Ellos parecen haber creído que nada malo podría sucederles, así que vivieron vidas descuidadas fuera de armonía con Dios. Pero al igual que otros que presumieron de Dios – comoOfni y Finés y la pérdida del arca nosotros tampoco debemos pensar que podemos “aprovecharnos” de Dios y de sus promesas de esta manera.
En el lado positivo, todas las referencias a la sensación de que te estás hundiendo, o de que Dios te ha abandonado, o de que estás en lo más profundo de la desesperación, nos ayudan a ver que esto forma parte de nuestra vida aquí. No es “malo” pensar o expresar esos pensamientos: los salmistas “validan” esas experiencias, aunque sigan señalando a Dios como el único que puede ayudarles.
Comentarios de Elena de White
(Sorprendentemente, Ellen White no hace comentarios específicos acerca de Salmos 137:4).
En momentos de perplejidad, cuando Satanás sugiera pensamientos de duda y
desánimo, el Espíritu del Señor levantará las fieles promesas de Cristo como bandera contra el enemigo, y los brillantes rayos del Sol de Justicia iluminarán la vida del creyente. Cuando Satanás pretenda agobiarlo con la desesperación, el Espíritu Santo le hará recordar la intercesión que el Salvador hizo por usted. Cristo es la Fragancia, el santo Incienso, que hace que el Padre acepte nuestras peticiones. Cuando la luz de la justicia de Cristo sea plenamente comprendida y aceptada, el amor, la alegría, la paz y un espíritu de gratitud inexpresable llenará todo nuestro ser. Entonces, la expresión del que sea bendecido por él será: “Tu benignidad me ha engrandecido”. (Salmos 18:35). {Recibiréis poder, p. 135}
Es grande la misericordiosa bondad con que el Señor nos trata. Nunca dejará ni olvidará a los que confían en él. Si pensáramos y habláramos menos de nuestras pruebas, y más de la misericordia y la bondad de Dios, nos sobrepondríamos a una buena parte de nuestra tristeza y perplejidad. Hermanos míos que pensáis que estáis entrando en la senda tenebrosa, y que tal como los cautivos de Babilonia debéis colgar vuestras arpas sobre los sauces, convirtamos la prueba en un canto de gozo. Podéis decir: ¿Cómo puedo cantar con una perspectiva tan oscura delante de mí, con esta carga de aflicción y dolor sobre mi alma? ¿Pero nos han privado las aflicciones terrenales del Amigo todopoderoso que tenemos en Jesús? El maravilloso amor de Dios manifestado en el don de su amado Hijo, ¿no debería ser constantemente un tema de gozo? Cuando llevemos nuestras peticiones al
trono de la gracia, no olvidemos de ofrecer también himnos de agradecimiento. “El que sacrifica alabanza me honrará”. Salmos 50:23. La vida eterna de nuestro Salvador nos proporciona un motivo constante de gratitud y alabanza.—TheReview and Herald, 1 de noviembre de 1881. {Mensajes Selectos, Tomo 2 p. 307}
Dios conoce a cada cual por nombre y cuida de él como si no hubiera nadie más en el mundo por quien entregara a su Hijo amado. Siendo el amor de Dios tan grande y tan infalible, se debe alentar al enfermo a que confíe en Dios y tenga ánimo. La congoja acerca de sí mismos los debilita y enferma. Si los enfermos resuelven sobreponerse a la depresión y la melancolía, tendrán mejores perspectivas de sanar; pues “el ojo de Jehová está sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia.” Salmos 33:18 (VM) {El Ministerio de Curación, p. 174}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




