Jonathan Gallagher Lección 4. – Las plagas (3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Lección 4. Las plagas(3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Textos bíblicosÉxodo7:8–10:29; Núm. 33:4; Rom. 1:24–32; Salmos 104:27, 28; Isa. 28:2, 12– 17; Isa. 44:9, 10, 12–17; Éxodo9:35.

Citas

  • 1.- ¿Por qué las aguas fueron golpeadas primero y con sangre? Porque el faraón y los egipcios adoraban al Nilo, y Dios dijo: ‘Golpearé primero a su dios y luego a su pueblo.’Midrash judío
  • 2.- La narrativa de las plagas es tanto una parte integral de la historia del Éxodo como una de las partes más difíciles de comprender. Las lecturas contemporáneas del Éxodo, por lo tanto, luchan por reinterpretar las plagas para reflejar nuestra conciencia actual y/o para ampliar la lista de plagas a fin de llamar la atención sobre todas las partes del mundo que aún necesitan liberación. Rabina Jill Jacobs
  • 3.- El propósito de las Diez Plagas no era destruir Egipto, sino ofrecer la lección principal a esa cultura idólatra: “El Dios de la creación y de Abraham es el único Dios… y las deidades egipcias son imaginaciones.” Dios desea el bien para toda la humanidad. Moshe Ben-Chaim
  • 4.- Las Diez Plagas. Pero si era necesario hacer que los israelitas estuvieran dispuestos a partir, también era necesario que el rey egipcio y su pueblo estuvieran dispuestos a dejarlos partir; y esto se logró mediante las plagas que cayeron sobre Egipto, mostrando a Israel bajo el cuidado especial de Dios y a los dioses de Egipto impotentes para proteger a su pueblo. Jesse LymanHurlbut
  • Para debatir
    ¿Qué tiene de significativo las plagas que Dios envió sobre Egipto? ¿Cómo reconciliamos al Dios revelado por Jesús con el Dios de las Diez Plagas? ¿Por qué el faraón permaneció terco y obstinado por tanto tiempo? ¿Por qué no escuchó a sus funcionarios que le dijeron que Egipto estaba siendo destruido? (Éxodo 10:7). ¿Qué hay sobre la advertencia del faraón a Moisés y la respuesta de Moisés? (Éxodo 10:28, 29).

Resumen bíblico
Éxodo 7:8–10:29 relata las diez plagas, incluyendo cuando el faraón casi parece ceder (10:7-9). Los israelitas parten mientras los egipcios están enterrando a sus primogénitos (ver Números 33:4). Romanos 1:24–32 describe a aquellos que se niegan a conocer a Dios y adoran ídolos en forma de animales. Dios es quien alimenta a los animales (ver Salmo 104:27, 28). Dios llama a su pueblo a que lo escuche, o de lo contrario enfrentará las consecuencias (ver Isaías 28:2, 12–17). “Por su obstinación, el faraón no dejó salir a los israelitas, tal como el Señor lo había predicho por medio de Moisés.” Éxodo 9:35.

Comentario
La historia de las plagas de Egipto lleva a un debate serio sobre Dios y sus acciones. ¿Estaba Dios usando la fuerza para lograr lo que quería? ¿Fueron las plagas un ejemplo de venganza divina para obligar al faraón a ceder ante su demanda de “Deja ir a mi pueblo”? ¿O es esto una vez más una demostración del gran conflicto en su forma más extrema, mientras Dios confronta al Diablo? ¿No vemos aquí la intransigencia del mal, la persistencia de la rebelión? ¿Qué más podría haber hecho Dios? Hay mucha evidencia que puede usarse para negar la benevolencia de Dios: el Diluvio, la muerte de 185,000 soldados asirios, y ahora la muerte de los primogénitos en Egipto. Pero todo esto debe verse dentro del contexto del conflicto. En ocasiones, Dios debe usar su poder. Sin embargo, al final, cuando Él viene en persona, ¿qué vemos? ¿Un Dios bélico y antagonista, o el
amor de quien vino a buscar y salvar lo que se había perdido? Así que volvamos a mirar lo que está sucediendo aquí con Moisés y el faraón. Al principio, cuando Dios le da a Moisés la tarea de liberar a su pueblo de Egipto y Moisés plantea objeciones, hace preguntas, Dios no las descarta, sino que las responde de forma específica y útil, para que Moisés pueda seguir confiando plenamente en su Amigo divino.

Ciertamente, la acusación del Diablo de que Dios es arbitrario y tiránico no se demuestra aquí. Más bien, vemos que Dios quiere actuar por medio de un agente humano, a pesar de los riesgos. Desea transmitir su mensaje mediante la libre aceptación de sus criaturas. Moisés aún podría haber dicho “no”, a pesar de todas las garantías de Dios. Dios no lo habría fulminado por negarse. Sorprendentemente, la tarea consistía en convencer a otro ser humano de seguir el plan de Dios.
¿Tenía Dios el poder de sacar a su pueblo de Egipto en cualquier circunstancia? Por supuesto. ¿Dependía el Dios del universo del permiso de un simple hombre, sin importar su posición? Indudablemente. Entonces, ¿por qué pedirle a Moisés que fuera y le pidiera al faraón que dejara ir al pueblo de Dios? Porque así es Dios. No desea obligar ni forzar. Puede ejercer presión, puede influir, pero siempre deja la elección. Moisés eligió correctamente y disfrutó de los beneficios. El faraón eligió mal y cosechó las consecuencias. Dios no es un dictador cruel que recompensa la sumisión y castiga la rebelión, sino un Dios que permite a cada uno el libre ejercicio de su voluntad, a pesar del dolor que esas decisiones puedan causarle.

El faraón eligió “endurecer su corazón” ante las plagas. Eligió experimentar la pérdida trágica de su hijo primogénito—y con él, todo Egipto. Y finalmente eligió perseguir a los israelitas en fuga hacia el Mar Rojo, a pesar de las pruebas innegables de los milagros de Dios a favor de ellos. Al final, Dios lo dejó seguir su camino, y seguir su curso de locura hacia el valle de la muerte y la destrucción.
Muchos egipcios habían visto en los acontecimientos previos al Éxodo que este Dios frecía mucho más que los ídolos animales y las imágenes que adoraban. Por eso tantos se unieron a los israelitas cuando finalmente partieron. ¿Y los que quedaron en Egipto que aún se preguntaban? Habían visto cómo todos sus “dioses” de las moscas, ranas y toros demostraron ser completamente impotentes ante el Dios verdadero. Habían visto su asombroso poder y fuerza.
Habían visto cómo sacó a su pueblo de la esclavitud. Habían oído hablar de la destrucción total del ejército egipcio perseguidor. Tenían mucho que aprender sobre este Dios al que habían elegido seguir. Los desastres que cayeron sobre Egipto los convencieron del poder de Dios, pero ¿qué sabían de su carácter y su naturaleza?

Comentarios de Elena de White
A causa de la obstinación de Faraón, se determinó que la voz de Dios, y con tono de mando, reclamara que los israelitas fueran liberados de su vida de esclavitud. Faraón se negó, y el Señor castigó al reino porque aquel gobernante terrenal no permitía que el pueblo de Dios saliera a fin de transformarse en un reino bajo la soberanía divina. La negativa de Faraón trajo muchas plagas sobre Egipto, hasta que al fin el obstinado monarca se vio compelido a aceptar el plan divino. Y nuevamente endureció su corazón en abierta rebelión contra Dios y envió a sus inmensas huestes a traer de regreso a los israelitas para que continuaran sirviendo al soberano de Egipto. {El Cristo Triunfante, p. 108}
Se me dirigió la atención al poder de Dios manifestado a través de Moisés, cuando el Señor lo envió ante Faraón. Satanás conocía bien su tarea, y estaba presente en el lugar. Sabía perfectamente que Moisés había sido escogido por Dios para romper el yugo de esclavitud que oprimía a los hijos de Israel, y que en su obra prefiguraba la primera venida de Cristo, quien vendría a romper el poder de Satanás sobre la familia humana y liberar a los cautivos por su
poder.

Satanás sabía que, cuando Cristo apareciera, se realizarían obras poderosas y milagros, para que el mundo supiera que el Padre lo había enviado… Faraón llamó a los magos para que trabajaran con sus encantamientos. Ellos también mostraron señales y prodigios, pues Satanás acudió en su ayuda para obrar a través de ellos. Pero incluso allí, la obra de Dios se mostró superior al poder de Satanás, porque los magos no pudieron realizar todos los milagros que Dios hizo por medio de Moisés. Solo algunos lograron imitar.
Las varas de los magos se convirtieron en serpientes, pero la vara de Aarón devoró las de ellos. Cuando los magos intentaron producir piojos y no pudieron, se vieron obligados por el poder de Dios a reconocer ante Faraón, diciendo: “Esto es el dedo de Dios.” Satanás obró por medio de los magos de un modo calculado para endurecer el corazón del tirano Faraón contra las manifestaciones milagrosas del poder de Dios. {Traducido de: Spiritual gifts, vol. 4b p. 81}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Avila

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