Leccion 3. El Sábado: un día de libertad (3T 2019 – A uno de estos mis hermanos más
pequeños)
Textos bíblicos: Éxodo 16:16–18, Éxodo 20:8–11, Deut.5:12–15, Mateo 12:9–13, Lev. 25:1–7, Mark 2:17.
Citas
● Sin el Sábado no existe la adoración; sin la adoración, no existe la religión; y sin religión, no hay libertad permanente. Charles Forbes Montalembert
● La felicidad del cielo es la constante observancia del sábado. El cielo se llama sábado, porque los que tienen sábados anhelan el cielo, y los que anhelan el cielo aman los sábados. Filipensesip Henry
● Un mundo sin sábado sería como un hombre sin una sonrisa, como un verano sin flores, y como una granja sin jardín. Es el día feliz de toda la semana. Henry Ward Beecher
● El reposo espiritual, el cual Dios enfatiza de manera especial en este Mandamiento, es este: que no solo dejemos de trabajar y hacer negocios, sino mucho más, que dejemos que solo Dios trabaje en nosotros y que no hagamos nada con nuestras propias fuerzas. Martin Luther
● Vida y bendición asistirán al hombre que observa el sábado. El sábado de reposo es una lección continua para él, para desviar la vista de todos los objetos creados, y observar el descanso celestial de Dios, que es el mismo que le promete al hombre. James Milner
● Como un camino a través del bosque, el Sábado es un marcador para nosotros, a fin de que si nos llegamos a perder, podamos encontrar nuestro camino de regreso. Wayne Muller Para debatir ¿De qué manera es el sábado un día de libertad? ¿Es así como se suele ver el sábado? ¿Cómo podemos “observar” mejor el sábado? ¿Para qué es el sábado? ¿Cómo refleja el sábado el carácter de Dios? ¿Por qué Dios ordena la observancia del sábado? ¿De qué maneras podemos hacer que el sábado sea un verdadero deleite?
Resumen bíblico de la lección
Éxodo 16: 16–18 narra la historia del maná que no duraba hasta el día siguiente, excepto el sábado. En Éxodo 20: 8–11, el sábado se da como un memorial de la creación, mientras que en Deut.5: 12–15 es un memorial de liberación de la esclavitud. Al sanar al hombre con la mano seca, Jesús deja claro que es lícito hacer el bien en el día de reposo (Mateo 12: 9–13). Lev. 25: 1–7 habla de un “año sabático” en el que la tierra debía dejarse descansar en el séptimo año.
Comentario
Cuando se le presenta a la gente lo que creemos como iglesia, una de las primeras preguntas es sobre el sábado. Una vez que se establecen los detalles doctrinales, una vez que la validez eterna del sábado está clara, ¿cuál es la siguiente pregunta? ¿Cómo guardo el sábado? ¿Que debo hacer? Y lo más importante: ¿qué no debo hacer? A veces siento pesar por los escribas y fariseos. ¡Se imaginan la situación en Israel! Una y otra vez les preguntaban a los líderes religiosos: “¿Está bien hacer tal o cual cosa en el día de reposo? ¿Qué hay de esto otro? ¿Está bien hacerlo en el sábado? ¿Qué
hay del comportamiento de este hombre? ¿Debería él estar haciendo eso en sábado?” Y así sucesivamente.
El problema real es que los líderes religiosos escuchaban a la gente y les respondían tan específicamente como lo pedían. En lugar de señalar los principios según los cuales las actividades se consideran apropiadas, les daban detalles precisos y exactos. Tanto así que la gente terminó con cientos y cientos de regulaciones por cumplir. ¿El resultado? ¡Durante todo el sábado tenían que pensar si estaban rompiendo alguna de estas muchas reglas!
¡Qué mal concepto! Ya existía un principio al respecto, en Isaías 58: 13,14: “Si dejas de profanar el sábado, y no haces negocios en mi día santo; si llamas al sábado “delicia”, y al día santo del Señor, “honorable”; si te abstienes de profanarlo, y lo honras no haciendo negocios ni profiriendo palabras inútiles, entonces hallarás tu gozo en el Señor”. Lamentablemente la gente no está satisfecha con eso. Quieren saber si deben hacer esto o lo otro. Su visión del Señor del sábado es la de un Dios que se deleita en cargarlos con regulaciones restrictivas.
Pero el sábado de Dios es un deleite, no una carga; es un tiempo para estar con Jesús. Si nos preocupamos todo el tiempo por las reglas, no entraremos en el gozo de la verdadera obediencia. El sábado solo es importante por lo que nos muestra acerca de Dios. Para muchos de los judíos, ¡el sábado dijo algo malo acerca de Dios! El Hijo del hombre es Señor del sábado. ¿Y qué pasó con el Hijo del hombre? ¡Fue ejecutado por violar las leyes de Dios, el sábado y por supuesta blasfemia! En la cruz vemos a Dios como él es. En la cruz está el Hijo del hombre, el Señor del sábado. A medida que lo conocemos como realmente es, nuestros sábados lo reflejarán como él realmente es. No siguiendo ciegamente reglas y normas, sino automáticamente siguiendo el camino del Señor, porque estamos de acuerdo con él y reconocemos que él tiene la razón. Lo amamos y podemos deleitarnos en él y en su sábado, porque nuestro Dios es un Dios de libertad.
Comentarios de Elena de White
Al apartarse los judíos de Dios, y dejar de apropiarse la justicia de Cristo por la fe, el sábado perdió su significado para ellos. Satanás estaba tratando de exaltarse a sí mismo, y de apartar a los hombres de Cristo, y obró para pervertir el sábado, porque es la señal del poder de Cristo. Los dirigentes judíos cumplían la voluntad de Satanás rodeando de requisitos pesados el día de reposo de Dios. En los días de Cristo, el sábado había quedado tan pervertido, que su observancia reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios, más bien que el carácter del amante Padre celestial. Los rabinos representaban virtualmente a Dios como autor de leyes cuyo cumplimiento era imposible para los
hombres. Inducían a la gente a considerar a Dios como un tirano, y a pensar que la observancia del sábado, que él les exigía, hacía a los hombres duros y crueles. Era obra de Cristo disipar estos conceptos falsos. {El Deseado de Todas las Gentes, p. 250} Su trato con los publicanos y otros de mala fama, su desprecio por las observancias rabínicas y la libertad con que dejaba de lado las exigencias tradicionales acerca del sábado, todo parecía ponerle en antagonismo con las autoridades religiosas ysuscitaba muchas preguntas. Sus hermanos pensaban que era un error de su parte enajenarse a los grandes y sabios de la nación. Pensaban que estos hombres debían tener razón y que Jesús estaba haciendo mal al ponerse en antagonismo con ellos. {El Deseado de Todas las Gentes, p. 413}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2019
Traducción: Shelly Barrios De Ávila