Lección 13. ¡Elijan hoy! (4T 2025Lecciones de Josué acerca de la fe)
Textos bíblicos: Josué 24; Gén. 12:7; Deut. 17:19; Deut. 5:6; 1 Reyes 11:2, 4, 9; 2 Tim. 4:7, 8.
Citas
- Si Dios eliminara el mal programándonos para realizar solo actos buenos, perderíamos esta marca distintiva: la capacidad de elegir. Ya no servíamos a agentes morales libres. Servíamos reducidos a la condición de robots. – Billy Graham
- Si no has elegido primero el Reino de Dios, al final no hará ninguna diferencia lo que hayas elegido en su lugar. – William Law
- Fui agnóstico hasta que me di cuenta de que tenía que elegir entre Dios y el destino. La idea de que la humanidad y la naturaleza son el resultado del destino no me resultaba en absoluto convincente. Encuentro la presencia de Dios en todas partes. – Andrea Bocelli
- Se vuelve esencial elegir el propio camino. La vida consiste en tomar esas decisiones. Uno se desarrolla eligiendo. Se requiere fuerza para llegar a ser un hijo de Dios. – Toyohiko Kagawa
- Desde el momento en que una criatura se da cuenta de Dios como Dios y de sí misma como un yo, se le abre la terrible alternativa de elegir a Dios o a sí misma como centro. – C. S. Lewis
- Al elegir a tu Dios, eliges tu manera de ver el universo. Hay muchos dioses. Elige el tuyo. – Joseph Campbell
Para debatir
¿Cuál es el imperativo en cuanto a tomar una decisión por Dios? ¿Qué nos dice el llamado de Josué acerca del estado espiritual de Israel en ese momento? ¿Cómo se relaciona esta experiencia con nosotros hoy en día? ¿De qué manera dejamos claras nuestras decisiones por Dios? ¿Cuáles son los “dioses extranjeros” a los que todavía nos aferramos? ¿Qué paralelos existen aquí con el gran conflicto?
Resumen bíblico
Josué 24 recuerda a los israelitas reunidos su historia pasada y sus promesas de compromiso con Dios. Génesis 12:7 es la promesa de Dios a Abraham de darle la tierra. Deuteronomio 17:19 da instrucciones al rey de Israel para que no explote su posición. “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de Egipto, de la casa de servidumbre.” (Deuteronomio 5:6). 1 Reyes 11:2, 4, 9 detalla la apostasía de Salomón a causa de sus esposas extranjeras. 2 Timoteo 4:7, 8.
Comentario
“Josué advirtió al pueblo: “Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor.” Y ellos respondieron: “Sí, somos testigos.” “Entonces, deshaceos de los dioses extranjeros que tenéis y comprometeos a ser leales solo al Señor, el Dios de Israel”, les dijo Josué. El pueblo contestó: “Serviremos al Señor nuestro Dios y le obedeceremos.” (Josué 24:22-24).
Es interesante notar que incluso ahora, hacia el final de la ocupación de la Tierra Prometida, Josué tiene que decirle al pueblo que se deshaga de sus dioses extranjeros. Claramente la adoración a Yahvé a menudo se mezclaba con la de otros dioses, lo que demuestra que los israelitas no estaban completamente comprometidos con Dios, a pesar de sus promesas.
Por eso Josué insiste en que “escojan hoy a quién van a servir.” Les plantea las alternativas: los dioses de más allá del Éufrates, refiriéndose a los dioses paganos de Ur y esa región, o los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitaban (lo cual sería absurdo, ya que esos dioses no los habían protegido).
De muchas maneras, el llamado de Josué resulta decepcionante. Después de todo lo que Dios había hecho por ellos, ¿todavía tiene Josué que persuadirlos a seguir al Señor? Él hace muy clara su decisión y la de su familia. La respuesta de los israelitas es positiva, aunque la historia posterior desmiente su entusiasta declaración de fidelidad.
¿Y qué significa todo esto para nosotros? Nosotros también podemos hacer grandes declaraciones de fe y, al mismo tiempo, seguir aferrados a nuestros “dioses extranjeros.” ¿Necesitamos que nos recuerden lo que hemos prometido en el pasado? ¿Necesitamos renovar nuestro compromiso con Dios? ¿Necesitamos, como Josué, animar a otros a decidirse por el Señor? La verdad fundamental aquí es que Dios sí nos permite rechazarlo a Él y a su amor, si realmente queremos hacerlo. Dios no salva a todos, porque no todos quieren ser salvos—y no todos quieren a Dios.
Así que Él los deja ir, si eso es lo que realmente desean. Eso es amor verdadero: permitir al otro elegir por sí mismo. “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad” (Gálatas 5:1). “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). “El Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17). Dios, en todo su maravilloso amor, nos ha concedido plena libertad para elegir, y aun así quiere que hagamos las elecciones que conducen a la vida. “¿Por qué habríais de morir?”, clama Él. “Escoge la vida.” (ver Ezequiel 33:11; Deuteronomio 30:19).
Esto no es lo mismo que decir que Dios arreglará todo para que al final todos sean salvos—ya sea ahora, después de una segunda oportunidad, o tras un tiempo en un limbo. Dios es más grande que las exigencias del universalismo que dicen que Él debe salvar a todos. Como un Padre verdaderamente amoroso, Dios en su plan de salvación permite el rechazo, aunque sea doloroso tanto para Él como para nosotros. En última instancia, Dios permite que escojamos nuestro propio camino, aun si eso significa elegir la extinción en lugar de la eternidad.
La Biblia deja muy claro que hay un Fin, un Fin que separa. Separa el trigo de la paja, las ovejas de los cabritos, los justos de los impíos. Finalmente separa a los que escogen a Dios y sus caminos de los que no lo hacen. Por lo tanto, decir que Dios ama a todos no es el tema central de la salvación. Ni siquiera Dios puede salvarnos sin nuestra respuesta, sin nuestro consentimiento. La pregunta decisiva es si amamos a Dios y queremos elegirlo a Él como nuestro presente y nuestro futuro.
Comentarios de Elena de White
“La pregunta que nos confronta no es: ¿Cómo ganaré más dinero en este mundo? La pregunta no debe ser: ¿Serviré a Dios? ¿Serviremos a Dios, o a Baal? ‘Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová’ Josué 24:15. {Consagración, Valor y Confianza,p. 292}
“Yo no espero recibir toda mi felicidad en el más allá. Experimento felicidad ya a lo largo de mi camino. Sin embargo tengo pruebas y aflicciones; pero fijo la mirada en Jesús. Es en los lugares estrechos y difíciles donde él está precisamente a mi lado, y podemos comulgar con él, y colocar todas nuestras cargas sobre Aquel que las lleva todas y decir: ‘Oh Señor, no puedo llevar por más tiempo estas cargas’.
Entonces él nos dice: ‘Mi yugo es fácil, y ligera mi carga’ Mateo 11:30. ¿Lo creéis? Yo lo he probado. Yo lo amo; lo amo. Veo en él un encanto inigualable. Y deseo alabarlo en el reino de Dios. {Notas Biográfias de Elena de White, p.341}
Dios nos ha dado la facultad de elección; a nosotros nos toca ejercitarla. No podemos cambiar nuestros corazones ni dirigir nuestros pensamientos, impulsos y afectos. No podemos hacernos puros, propios para el servicio de Dios. Pero sí podemos escoger el servir a Dios; podemos entregarle nuestra voluntad, y entonces él obrará en nosotros el querer y el hacer según su buena voluntad. Así toda nuestra naturaleza se someterá a la dirección de Cristo. {El Ministerio de Curación, p. 131} Después de exponer la bondad de Dios hacia Israel, los invitó en el nombre de Jehová a que decidieran a quién querían servir. El culto de los ídolos seguía practicándose hasta cierto punto, en secreto, y Josué trató ahora de inducirlos a hacer una decisión que desterrara este pecado de Israel…
Josué deseaba lograr que sirvieran a Dios, no a la fuerza, sino voluntariamente… “Que yo y mi casa—dijo Josué—serviremos a Jehová”. El mismo santo celo que inspiraba el corazón del jefe se comunicó al pueblo. Sus exhortaciones le arrancaron esta respuesta espontánea:
“Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová por servir a otros dioses” … Josué trató de hacer que sus oyentes pesaran muy bien sus palabras, y que desistieran de hacer votos para cuyo cumplimiento no estaban preparados. Con profundo fervor repitieron esta declaración:
“No, antes a Jehová serviremos”. Consintiendo solemnemente en atestiguar contra sí mismos que habían escogido a Jehová, una vez más reiteraron su promesa de lealtad: “A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos.” {Conflicto y Valor, p. 125}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




