Lección 12. Precursores (2T 2025 Alusiones, imágenes y símbolos)
Textos bíblicos:Dan. 2:31–45; Dan. 3:1–12, 17, 18; Rev. 13:11–17; Rom. 1:18–25; Hechos 12:1–17; Mat. 12:9–14; 2 Tim. 1:7.
Citas
- • La bestia que surge del mar es un duplicado del dragón, compartiendo su naturaleza. Su origen y forma declaran que es una manifestación adicional del principio del mal que ha estado activo en contra de Dios y de la humanidad a lo largo de los siglos.G. R. Beasley-Murray
- • El simbolismo del culto al emperador en Asia Menor solo sirve de trasfondo para la visión de la segunda bestia, cuyo poder e influencia irán mucho más allá de cualquier cosa conocida en el mundo antiguo. La experiencia del culto al emperador brindó tan solo ecos de la terrible realidad que se cumplirá en los últimos días.George E. Ladd
- • Algunos comentaristas señalan que la bestia herida y resucitada puede presentarse como una parodia de la muerte y resurrección de Cristo. Previamente, Juan vio al Cordero “como inmolado”, una referencia a la crucifixión de Jesús (5:6). Ahora, la bestia también parece haber sido muerta, pero se recupera milagrosamente.Paul Kroll
- • Demasiados templos donde podríamos adorar a la bestia.JethroTull
- • Tiempos salvajes y oscuros se ciernen sobre nosotros, y el profeta que desee escribir un nuevo apocalipsis tendrá que inventar bestias completamente nuevas y tan terribles, que los antiguos símbolos animales de San Juan parecerán palomas arrulladoras y querubines en comparación.Heinrich Heine
Para debatir
¿Por qué es tan importante a quién o qué adoras? ¿Cuál es la conexión entre lo que este estudio llama “precursores” y lo que sucede más adelante? ¿Cómo ilustra esto los temas del gran conflicto? ¿Cómo se relaciona la descripción de Pablo en Romanos 1 con nuestro tiempo? ¿Cuál debería ser nuestra reacción? ¿Se trata el “sello de Dios” únicamente de guardar el sábado como séptimo día?
Resumen bíblico
En Daniel 2:31–45, Daniel da la interpretación del sueño de Nabucodonosor. Daniel 3:1–12, 17, 18 describe cómo Nabucodonosor erigió una enorme estatua de oro que debía ser adorada, y la negativa de los tres jóvenes hebreos a hacerlo. Apocalipsis 13:11–17 describe a las bestias que salen del mar y cómo la gente del mundo adoró al dragón, a las bestias y a la imagen de la bestia.
Romanos 1:18–25 habla de quienes se negaron a adorar a Dios y en su lugar adoraron a las criaturas. Hechos 12:1–17 es la historia de la liberación milagrosa de Pedro de la prisión. En Mateo 12:9–14, Jesús pregunta si es lícito hacer el bien en sábado y luego sana al hombre de la mano paralizada. En respuesta, los fariseos salen y traman cómo matarlo. “Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.” (2 Timoteo 1:7).
Comentario de la lección
El lenguaje profético y simbólico de Daniel y Apocalipsis es una forma de entender nuestra situación y los planes de Dios para el futuro, pero con demasiada frecuencia puede convertirse en semillero de toda clase de excentricidades. La perspectiva esencial que debemos tener presente es que, al igual que el resto de la Escritura, todo trata acerca de Dios y su relación con nosotros y el universo. No se trata de códigos o números o conocimientos ocultos. Es un registro de cómo Dios se relaciona con la humanidad, cómo piensa restaurar la armonía perdida por la rebelión y cómo sanará los daños causados. A veces estas ideas se pierden en nuestro afán por identificar cada bestia y cada detalle profético, por lo que conviene no obsesionarse con cada aspecto menor. Las bestias de Apocalipsis 13 hablan de adoración y admiración. “La gente de todo el mundo se maravilló de la bestia y adoró al dragón, porque él le había dado autoridad a la bestia; y adoraron a la bestia diciendo: ‘¿Quién es como la bestia? ¿Quién podría derrotarla?’” (Apocalipsis 13:3, 4).
¡La bestia es la que maldice a Dios! ¡Qué increíble que la gente se sienta tan impresionada por el poder y la fuerza que termine adorando a una bestia que maldice a Dios! Sin embargo, esto sucede cuando creemos en un Dios descrito por Satanás. Se difama y malinterpreta al verdadero Dios, sustituyéndolo con un “dios” falso. La adoración del verdadero Dios en el cielo se presenta en Apocalipsis 14:3, 6–12; 19:1–5. Podemos confiar completamente en Dios por sus acciones correctas. De ahí provienen la adoración y la alabanza, no porque Dios lo exija o sintamos que debemos adorarlo. La verdadera adoración nace de un corazón que realmente ama y admira. El tema al final, tal como se describe en Apocalipsis, es el mismo que ha existido desde siempre: ¿a quién adoras? ¿En qué clase de Dios crees? ¿Quién es tu Dios? Observa especialmente Apocalipsis 13 y 14. Encontramos dos tipos de adoración totalmente distintos. Quienes adoran a la bestia y al dragón están muy impresionados por el poder y la fuerza.
Pero debemos ver que no adoramos el poder en sí, sino la manera en que Dios lo usa con amor, buscando siempre el beneficio de los demás. Apocalipsis 14:6–12 es un mensaje de advertencia y preparación. Sin embargo, ¿cómo preparamos a la gente para una parte tan contundente de las Escrituras sin que sacudan la cabeza horrorizados? Mientras deseamos identificarnos con esa perspectiva, ¿cómo podemos asegurarnos de que la gente no malinterprete lo que estamos diciendo? ¿De qué manera el mensaje del tercer ángel es el mensaje de la justificación por la fe “en verdad”? ¡Necesitamos mucha explicación! Con todo ese vino de la ira de Dios, el tormento con fuego y azufre, el humo de su tormento que sube por los siglos de los siglos, debemos tener mucho cuidado de no dejar en la mente de las personas una impresión equivocada. Es muy fácil transmitir una imagen equivocada de un Dios cruel, aterrador y maligno. Debemos permitir que toda la Escritura hable para formarnos la imagen completa de cómo es Dios. El mejor y más claro ejemplo fue la demostración de Jesús, quien vino a mostrarnos al Padre (ver Juan 12:44, 45; Juan 14:6–10). “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”, dice Jesús. La demostración más clara de cómo es Dios está en la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Comentarios de Elena de White
El Señor estaba trabajando en el reino de Babilonia, comunicando luz a los cuatro cautivos hebreos, para poder representar Su obra ante el pueblo. Revelaría que tenía poder sobre los reinos del mundo, para erigir reyes y derribar reyes. El Rey sobre todos los reyes estaba comunicando una gran verdad al rey de Babilonia, despertando en su mente un sentido de su responsabilidad ante Dios. Vio el contraste entre la sabiduría de Dios y la sabiduría de los hombres más sabios de su reino. {FE 411} Mientras Daniel se aferraba a Dios con confianza inquebrantable, el espíritu del poder profético se apoderó de él. Mientras recibía instrucción del hombre en los deberes de la vida de la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios del futuro y a registrar para las generaciones venideras, por medio de figuras y símbolos, los acontecimientos que abarcaban la historia de este mundo hasta el fin de los tiempos. {CSA 55} [Apocalipsis 14:9, 10]. Para comprender este mensaje es necesario interpretar correctamente los símbolos empleados.
¿Qué representan la bestia, la imagen y la marca? {GC 438} El entendimiento del pueblo de Dios ha sido cegado; porque Satanás ha tergiversado el carácter de Dios. Nuestro bueno y bondadoso Señor ha sido presentado ante el pueblo revestido con los atributos de Satanás, y hombres y mujeres que han estado buscando la verdad, han considerado tanto tiempo a Dios bajo una luz falsa, que es difícil disipar la nube que oscurece su gloria de su vista. {RH 23 de julio de 1889} La religión de la Biblia, llena de amor y bondad, y abundante en compasión, está oscurecida por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con qué falsos colores ha pintado Satanás el carácter de Dios, ¿podemos extrañarnos de que nuestro misericordioso Creador sea temido, temible e incluso odiado? Las espantosas visiones de Dios que se han difundido por el mundo desde las enseñanzas del púlpito han hecho miles, sí millones, de escépticos e infieles. {CS 536}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Avila




