Jonathan Gallagher Leccion 10. Los dos pactos (3T 2017) Sabado 2 de Septiembre

Leccion 10. Los dos pactos (3T 2017—Gálatas)

Textos bíblicos: Gálatas 4:21–31; Génesis 1:28; 2:2, 3; 3:15; 15:1–6; Éxodo 6:2–8; 19:3–

Citas
• El pacto es todo un paquete de promesas. Thomas Brooks
• El acuerdo del pacto es capaz de soportar el peso de la carga más pesada del
creyente. William S. Plumer
• Un pacto hecho con Dios debe ser considerado no como un pacto restrictivo sino un
pacto protector. Russell M. Nelson
• Los cristianos deberían ser judíos. La verdad de lo que creemos depende de la
verdad del judaísmo, depende del primer pacto. Michael Novak
• Podemos predicar un pacto de gracia más claramente que otro… Pero cuando se
predica un pacto de obras para la salvación, esa no es la verdad. Anne Hutchinson

Para debatir
¿Qué es un pacto? ¿Como hace Pablo un contraste entre los dos pactos? ¿Cómo
entendemos el lugar de la ley en un pacto? ¿Como encaja todo esto en el esquema del gran
conflicto? ¿Esta diciendo Dios que necesitamos tener un contrato con el para que pueda
salvarnos? ¿Cual es el fundamento para el pacto divino? ¿Para quién es el pacto?

Resumen bíblico
En Gálatas 4:21–31 Pablo continúa su argumento que presenta a la ley como la
esclavitud y a Jesús como la libertad. Él usa incluso la historia patriarcal de los dos hijos:
Ismael, nacido de Agar, la mujer esclava e Isaac, nacido de la mujer libre, Sara. Según
Pablo, estos son los “dos pactos”. Él incluso afirma que Jerusalén está siguiendo a Agar y
no a Sara, ya que ellos confiaban en la ley dada en el Sinaí. ¡Esto debió haber sido muy
ofensivo para los judíos que escucharon esta analogía! Del mismo modo en que nosotros
intentamos retener las normas de la ley como parte de nuestro sistema religioso, así lo
hacían los judíos. Pero si hacemos eso, no estamos siguiendo al hijo de la promesa, (Isaac)
sino al hijo de la esclava (Ismael).
Al hacer un contraste entre estos dos pactos, Pablo no está diciendo que el pacto
basado en la ley del Sinaí estaba mal. Él está señalando simplemente a un mejor pacto de la
promesa de la venida del Mesías Jesús, que ha reemplazado al pacto antiguo basado en la
norma. ¿Por qué habríamos de regresar a ese pacto que ha sido sustituido? Pregunta Pablo.
¡Somos hijos de la mujer libre!
Los textos de Génesis nos llevan desde el principio hasta el pacto que Dios hizo con
Abraham. En la historia que se relata en Éxodo 6:2–8, Dios nos muestra una vez más que él
desea liberarnos, a través de la imagen poderosa de la libertad de la esclavitud en Egipto. El
deseo de Dios es llevarnos sobre alas de águilas a medida que confiamos en él (Éxodo
19:3–6).

Comentario
Un pacto es un acuerdo—un intercambio de promesas, establecidas en forma oral o
escrita. En términos humanos, a menudo nosotros hacemos esto porque necesitamos algo
concreto para sentirnos confiados. Es porque se nos hace difícil confiar.
Pregunta: ¿En favor de quién es el pacto con Dios? Es principalmente a favor de
nosotros—para reafirmarnos que Dios mantiene sus promesas. También nos hace más
conscientes de nuestras responsabilidades—que también hemos hecho promesas como
parte de este acuerdo de pacto.
¿Por qué no podemos confiar en la palabra de Dios? Porque dudamos, somos
personas suspicaces que necesitan que se les brinde seguridad acerca de la naturaleza del
carácter de Dios. De hecho, solamente cuando Jesús viene es que tenemos una revelación
perfecta de Dios tal como él es. Esta es la razón por la que Jesús es el fundamento del
verdadero pacto—porque a través de él, vemos y conocemos a Dios, y podemos tener
absoluta confianza en que él no es hostil, sino amigable.
En el centro del tema encontramos la pregunta sobre la fidelidad de Dios. Después
de haber visto a Dios demostrando su fidelidad en toda su plenitud, entonces vuelve a surgir
la pregunta— ¿somos nosotros fieles? ¿Podemos mantener nuestra parte del pacto,
podemos mantener las promesas? Conociendo nuestra debilidad, Dios nos ayuda también,
“Sólo espera y confía,” nos dice. Porque el poder no está en nosotros, sino en la gracia de
Dios mismo.
Aquí se halla el tema central del gran conflicto: la fidelidad de Dios que ha sido
demostrada y vindicada delante de todo el universo. ¡Y nosotros podemos ser parte de ello
al decir Sí a Dios, y confiar en su poder para ayudarnos a confiar!
¿Podemos mantener nuestras promesas como parte de un pacto? ¡No precisamente!
Porque toda nuestra justicia es como trapos de inmundicia, y no hay justo, ni aún uno…
Pero Dios toma nuestros débiles intentos por confiar en él, queriendo hacer lo que es
correcto, y mediante su gracia nos vuelve a crear a su imagen como sus verdaderos hijos.
No necesitamos seguir el pacto legal como siervos, siguiendo la línea de Agar e
Ismael. Nosotros como hijos de Sara e Isaac somos hijos de la promesa que confía en la
salvación de nuestro amoroso Señor.

Comentarios de Elena de White
Si tan sólo todos quisieran aprender la sencilla lección de que deben tomar y llevar
el yugo de Cristo y aprender del gran Maestro la mansedumbre y la humildad de corazón,
cumplirían mejor su pacto de amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí
mismos… Deben comenzar por el principio mismo. Cristo dice: “Tomad mi yugo de
restricción y obediencia sobre vosotros, y aprended de mí…, el corazón será entonces hecho
recto para con Dios mediante el poder creador de Cristo. Siendo participantes de la
naturaleza divina son transformados… {En lugares celestiales, p. 162}
Nada excepto la justicia de Cristo puede hacernos merecedores de una sola de las
bendiciones del pacto de la gracia. Muchos son los que durante largo plazo han deseado
obtener estas bendiciones, pero no las han recibido, porque han creído que podían hacer
algo para hacerse dignos de ellas. No apartaron las miradas de sí mismos ni creyeron que
Jesús es un Salvador absoluto. No debemos pensar que nuestros propios méritos nos han de
salvar; Cristo es nuestra única esperanza de salvación. {Patriarcas y Profetas, p. 459}
El pacto de gracia no es una verdad nueva, ya que existía en la mente de Dios desde
toda la eternidad. Es por eso que se llama el pacto eterno. Solo hay esperanza para nosotros
siempre y cuando estemos bajo el pacto de Abraham, que es el pacto de la gracia mediante
la fe en Cristo Jesús. {FLB, [La fe por la cual vivo] p. 77}
Tenemos la promesa de Dios de que Él atraerá a los hombres hacia su gran corazón
de amor infinito en los vínculos del nuevo pacto de la gracia. Todos los que quieran
renunciar a su esperanza de pagar por su salvación, o ganarla, y vengan a Jesús tal y como
son, indignos y pecadores, y confíen en sus méritos, aferrándose a la palabra dada por Dios
para perdonar al transgresor de su ley, confesando sus pecados y buscando el perdón,
hallará gratuita y plena salvación.–Carta 148, 1897. {7ABC, p. 468}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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