Jonathan Gallagher Lección 1. – Opresión: El trasfondo y el nacimiento de Moisés (3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Lección 1. Opresión: El trasfondo y el nacimiento de Moisés (3T 2025 El Éxodo de Egipto)

Textos bíblicosÉxodo 1:1–22; Gén. 37:26–28; Gén. 39:2, 21; Hechos 7:6; Gal. 3:16, 17; Éxodo 2:1–25.

Citas
1.- Es realmente emocionante hablar de un Dios que tiene una increíble parcialidad, una notoria parcialidad a favor de los oprimidos. Miras el Éxodo y la huida de los
israelitas de un pozo sin fondo. Dios no es imparcial. Dios está parcializado hasta las cejas. Desmond Tutu
2.- Durante casi 3.500 años, el Éxodo ha dejado tal huella en la memoria de la gente que no puedo imaginar que haya sido inventado solo como una leyenda o un cuento. Elie Wiesel
3.- La Biblia se preocupa por los sistemas que crean opresión. Lo vemos en el Éxodo hasta las interacciones de Jesús con Zaqueo y la prostituta en Juan 8. Sho Baraka
4.- Hay una razón por la cual la historia del Éxodo ha inspirado a tantos estadounidenses. Es una narrativa de esperanza. Bruce Feiler
5.- El deseo de resistir la opresión está implantado en la naturaleza del hombre. Tácito
6.- La libertad no se gana simplemente derrocando a un gobernante tiránico o a un régimen opresor. Eso suele ser solo el preludio de una nueva tiranía, una nueva opresión. Jonathan Sacks

Para debatir
¿Qué deberíamos buscar al estudiar el libro de Éxodo? ¿Cómo se presenta Dios aquí al principio, y cómo cambia a lo largo de la historia? ¿Cómo refleja la experiencia de Israel en Éxodo los temas del gran conflicto? ¿Qué relevancia tienen estas historias para nosotros hoy, y cómo deberían influenciarnos?

Resumen bíblico
En Éxodo 1:1–22 vemos cómo las cosas han salido mal para los descendientes de José, ya que ha sido olvidado. El nuevo faraón teme lo que los israelitas podrían hacer y ordena matar a sus hijos varones. Génesis 37:26–28 relata cómo José fue vendido y llevado a Egipto. Génesis 39:2, 21 declaran que Dios estaba con José. En Hechos 7:6, Esteban recuerda cómo se le dijo a Abraham sobre la esclavitud de los israelitas en Egipto. Gálatas 3:16, 17 también recuerda las promesas hechas a Abraham. Éxodo 2:1–25 describe el nacimiento de Moisés, cómo fue salvado, y cómo años más tarde cometió un asesinato, tuvo que huir por su vida, se casó y tuvo un hijo en el exilio.

Comentario
Revisé los registros para ver cuándo como iglesia estudiamos el libro de Éxodo. En 1988 vimos los libros de Éxodo y Números juntos. En 1934 consideramos “Éxodo y el Movimiento Adventista”. Así que esta es en realidad la primera vez que estudiaremos Éxodo como un libro en sí mismo.
Éxodo comienza con un vínculo de regreso a Génesis, refiriéndose a Jacob y su familia extendida. Recuerda que todos se habían mudado a Egipto debido a una hambruna en Canaán. Es interesante preguntarse si debían quedarse en Egipto una vez que terminara la hambruna. Sea como sea, allí permanecieron durante siglos, porque la vida era buena allí. En el momento del Éxodo había 600,000 hombres más mujeres y niños. De hecho, como registra Éxodo 1:7, “los israelitas tuvieron muchos hijos y su número aumentó rápidamente.
De hecho, eran tantos que se volvieron muy poderosos; el país estaba lleno de ellos.” Eso se convirtió en un problema, al menos para los egipcios. Con la llegada de una nueva dinastía egipcia (se cree que los egipcios nativos expulsaron a los faraones hicsos que habían invadido y tomado el poder anteriormente), los egipcios se alarmaron por el número de israelitas en su país y buscaron someterlos y esclavizarlos.

Este es el trasfondo del nacimiento de Moisés. En sus primeros cuarenta años fue educado en el palacio real, y algunos creen que estaba siendo preparado para convertirse en el próximo faraón. Es muy probable que Tutmosis fuera el faraón en ese momento, y su hija la princesa Hatshepsut quien salvó a Moisés del río. Uno de los peligros de estudiar el libro de Éxodo es que nos distraigamos con toda la historia del antiguo Egipto, su cultura, arquitectura y su importancia como gran potencia mundial. El atractivo de la tumba de Tutankamón con sus artefactos, los intrigantes jeroglíficos y la larga lista de gobernantes famosos, incluida la reina Cleopatra, puede llevarnos a tratar Éxodo como un documento histórico en lugar de una Escritura inspirada. Así que continuemos con nuestra metodología interpretativa y preguntémonos con cada historia de Éxodo: “¿Qué me dice esto sobre Dios?” Sumemos a esto la perspectiva del gran conflicto y el conflicto continuo entre Dios y Satanás. Debió haber sido muy satisfactorio para Satanás ver al pueblo de Dios siendo esclavizado, abusado y maltratado.

Con este trasfondo vemos a Satanás trabajando para frustrar los planes de Dios: la cautividad de Israel, el asesinato de sus hijos, la manipulación de Moisés llevándolo a matar al egipcio y huir del país. Como futuro líder elegido por Dios, Moisés escapa con una pena de muerte sobre su cabeza.
Sin embargo, Dios sigue cumpliendo sus propósitos a medida que los años avanzan. Salva a Moisés, y lo coloca donde puede aprender a liderar a los israelitas: como estudiante en el palacio y como pastor en el exilio. En el estudio de esta semana, la frase clave está al final del capítulo 2: “Los israelitas aún gemían bajo su dura labor. Sus clamores de ayuda por causa de su sufrimiento llegaron a Dios. Dios escuchó sus gemidos, y recordó su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Dios también miró con compasión a los israelitas y se preocupó por ellos.” Dios todavía está con su pueblo, incluso en su estado angustiante. No los ha abandonado. Hay un mensaje para nosotros: Dios todavía está con nosotros, sea cual sea la situación.

Comentarios de Elena de White
Los dos últimos reyes que habían ocupado el trono de Egipto habían sido tiránicos y habían tratado cruelmente a los hebreos. Los ancianos de Israel trataban de animar la fe vacilante del pueblo, recordándoles la promesa hecha a Abraham y las palabras proféticas de José poco antes de morir, en las que anunciaba su liberación de Egipto. Algunos escuchaban y creían. Otros, en cambio, miraban su triste condición y no se atrevían a tener esperanza. Los egipcios habían llegado a conocer las expectativas de los hijos de Israel, y se burlaban de sus esperanzas de liberación, hablando con desprecio del poder de su Dios.
Les señalaban su situación como pueblo, reducido a ser simplemente una nación de esclavos, y les decían con tono burlón: “Si su Dios es tan justo y misericordioso, y tiene más poder que los dioses egipcios, ¿por qué no los hace un pueblo libre? ¿Por qué no manifiesta su grandeza y poder para exaltarlos?” Los egipcios dirigían entonces la atención de los israelitas hacia su propio pueblo, que adoraba a dioses elegidos por ellos mismos, a los que los israelitas llamaban falsos dioses. Con orgullo, los egipcios afirmaban que sus dioses los habían prosperado, les habían dado alimento, ropa y grandes riquezas.

Decían también que esos mismos dioses habían entregado a los israelitas en sus manos para que los sirvieran, y que tenían poder para oprimirlos y quitarles la vida, hasta que no quedara de ellos ningún pueblo. Se burlaban abiertamente de la idea de que los hebreos algún día serían liberados de la esclavitud. {Traducción de: TheSpiritofProphecy, vol. 1 p. 209} En Egipto los israelitas alcanzaron prosperidad y riqueza y, hasta donde fueron fieles a Dios, ejercieron una amplia influencia. Los sacerdotes idólatras se alarmaron al ver que la nueva religión ganaba favor. Satanás les inspiró su propia enemistad contra el Dios del cielo y se propusieron apagar aquella luz. Los sacerdotes eran los encargados de la educación del heredero del trono, y fué el espíritu de terca oposición a Dios y el celo por la idolatría lo que modeló el carácter del futuro monarca, y le llevó a oprimir cruelmente a los hebreos. {Historia de los Patriarcas y Profetas, p. 343}

Preparado y escrito por © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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