Jonathan Gallagher Lección 1. – La guerra detrás de todas las guerras (2T 2024— El Gran Conflicto)

Lección 1. La guerra detrás de todas las guerras (2T 2024 El Gran Conflicto)

Textos bíblicos:Apoc. 12:7–9, Eze. 28:12–15, Isa. 14:12–14, Gen. 3:15, Juan 17:24–26.

Citas
• Cuando utilizamos el término “la gran controversia”, ¿a qué nos referimos? Mark
Finley
• El tema central de la Gran Controversia es quién puede dirigir mejor el universo,
Dios o Satanás. HerbDouglass
• La controversia cósmica tiene que ver con el amor de Dios. Norman Gulley
• ¿Cuál es la cuestión central en esta lucha de vida o muerte? El gobierno y la ley
de Dios. Conferencia General, Los Adventistas del Séptimo Día Creen…
• Toda la humanidad está ahora envuelta en una gran controversia entre Cristo y
Satanás con respecto al carácter de Dios, su ley y su soberanía sobre el universo.
Creencia Fundamental #8 de los Adventistas del Séptimo Día.
• En la raíz de la gran controversia yacen varias cuestiones. Algunos de ellos
incluyen la ley de Dios, Su carácter y autoridad, Su justicia y misericordia, Sus
prerrogativas, y la posición de Su Hijo, Jesús. Juan M. Fowler
• En la interpretación adventista de este gran conflicto cósmico, Dios limita
temporalmente su poder para demostrar su bondad. Pero no todos los adventistas
sienten el mismo entusiasmo por el tema. Típicamente, la cuestión de la teodicea
es más probable que sea planteada por aquellos que están preocupados por
defender la bondad de Dios, más que por aquellos que simplemente desean
afirmar el poder de Dios. Alden Thompson

Para debatir
¿Cómo explicarías las razones de la gran controversia? ¿Cómo influyen las
diferentes interpretaciones sobre los temas en la forma en que vemos la controversia y la manera en que Dios actúa? ¿Qué malentendidos sobre la gran controversia promueven la agenda del Diablo? ¿Es la gran controversia la respuesta a todas las preguntas teológicas que podamos tener?

Resumen bíblico
Apoc. 12:7-9 detalla dónde comenzó el conflicto: ¡en el cielo! Eze. 28:12-15 proporciona el trasfondo de la caída de Lucifer bajo la imagen del rey de Tiro: “Una vez fuiste completo y perfecto, lleno de sabiduría e impecable en belleza. Estabas allí en el Edén, el jardín de Dios… Te di la posición de querubín guardián, y te ungí. Vivías en el monte santo de Dios y caminabas entre las piedras de fuego. Fuiste inocente en todo lo que hiciste desde el día en que fuiste creado hasta que se descubrió que hacías el mal”. Isa. 14:12-14 explica las intenciones de Lucifer: “Lucero de la mañana, hijo de la aurora, ¡cómo has caído del cielo! Destructor de naciones, ¡has sido derribado a tierra! Te dijiste a ti mismo: ‘Subiré al cielo. Levantaré mi trono sobre las estrellas de Dios. Me sentaré en el monte del encuentro, en la cumbre del monte del norte. Subiré a las alturas, por encima
de las nubes; me haré semejante al Altísimo”. Dios dijo a la serpiente en el jardín: “Me aseguraré de que tú y tus hijos, y la mujer y sus hijos, seáis enemigos. Uno de sus hijos te aplastará la cabeza, y tú le herirás el talón”.
Gén. 3:15. En Juan 17:24-26 Jesús en su oración a su Padre dice que él ha revelado el carácter del Padre y continuará haciéndolo.

Comentario
Si bien es cierto que la gran controversia proporciona el marco argumental, la metanarrativa, la Escritura, la forma en que se entiende y las cuestiones implicadas se interpretan de diversas maneras. La decisión más importante que hay que tomar es en qué consiste realmente el conflicto, pues eso determinará cómo entendemos su final, así como la naturaleza de Dios en todo esto.
Si se tratara sólo de una cuestión del poder de Dios, el asunto podría haberse resuelto muy rápidamente. Pero Satanás el Acusador no cuestionó la omnipotencia de Dios, sino su uso del poder. Haciendo pasar a Dios por un dictador divino, Satanás se puso en el papel del gran libertador que luchaba contra el gobierno arbitrario de un Dios cuyo carácter no era digno de admiración, sino sólo de temor.
En su programa de desinformación Satanás tuvo mucho éxito, pues podía utilizar mentiras y calumnias que tardaban mucho tiempo en ser refutadas. Porque no bastaba con que Dios dijera que Satanás estaba equivocado, había que demostrarlo. Por eso seguimos aquí. El proceso de demostración sigue su curso con todas sus consecuencias.

El tema central de la gran controversia es quién es Dios y cómo actúa. El diablo ha acusado a Dios de enormes defectos de carácter, y de acciones que, de ser ciertas, serían verdaderamente demoníacas. Este conflicto cósmico que ha envuelto a todo ser pensante es de suprema importancia para comprender nuestra propia situación. Sólo con esto como trasfondo permanente podemos empezar a dar sentido al mundo y a nuestro lugar en él, y a nuestra relación con nuestro Dios creador.

Dios trata de demostrar las cuestiones en la gran controversia, y los resultados finales de la rebelión. ¿Mata el pecado? Segura e inevitablemente, sí. ¿Pero cómo? A través de la larga, dolorosa y sangrienta historia de la humanidad, Dios permite que todos veamos las consecuencias. No nos trata como peones en un juego divino, sino como agentes morales libres, que toman decisiones que determinan lo que sucede. Sin embargo, debido a los efectos del pecado, los inocentes sufren con los culpables, y Dios quiere que también se comprenda este punto.
A menudo, Dios trata con un material muy pobre: ¡nosotros! La Biblia nos muestra el registro de cómo Dios ha manejado la crisis, el conflicto en su universo que tiene en el corazón la cuestión de si Dios es verdaderamente bueno o no. ¿Ama o sólo lo hace en sus condiciones dictatoriales? ¿Actúa arbitrariamente o es razonado y coherente? ¿Se deleita castigando y destruyendo, o llora por la pérdida de cada uno de sus hijos únicos?

A veces podemos preguntarnos por qué Dios no actuó con más “decisión” en esta guerra, tomó el poder y el control, y dictó lo que debía suceder. Pero ésta no es la cuestión fundamental del conflicto. Nadie, ni siquiera el Diablo, ha discutido que Dios es todopoderoso. De hecho, esa es una de las acusaciones: que Dios es todopoderoso y por eso es un dictador, un tirano, un déspota que gobierna por la fuerza. Así que no se trata de que Dios desvele su asombroso poder para imponer la obediencia a su voluntad autocrática.
En ocasiones, Dios ha utilizado el poder, como recoge la Biblia. Sin embargo, tales acciones no logran lo que Dios quiere: un acuerdo sobre la verdad y el derecho, una relación basada no en el miedo sino en el amor. Porque cuando se trata de fuerza y poder, hasta los demonios creen. Pero tiemblan por el simple hecho de reconocer la supremacía de Dios en el poder. Dios dice muy claramente que lo que quiere no es por la fuerza, ni por el poder, sino por su espíritu (ver Zacarías 4:6) – la persuasión que viene del tercer miembro de la Divinidad que convence y conduce a toda la verdad.

Comentarios de Elena de White
La Biblia es su propio intérprete. Debe compararse texto con texto. El estudiante ha de aprender a considerar la Biblia como un todo y a ver la relación que existe entre sus partes. Tiene que adquirir el conocimiento de su gran tema central, del propósito original de Dios hacia el mundo, del comienzo de la gran controversia y de la obra de la redención. {La educación, p. 171} El gran conflicto que Satanás hizo estallar en los atrios celestiales terminará antes de mucho. Pronto todos los habitantes de la tierra se habrán decidido en favor o en contra del gobierno del cielo…Debemos explicar en el mundo entero, a todo ser humano que quiera escucharnos, los principios que están en juego en esa gran lucha, principios de los
cuales depende el destino eterno de las almas. {Testimonios para la Iglesia, Tomo 7, p. 138}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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