Jonathan Gallagher Leccion 1. El llamado profético de Jeremías (4T 2015—Jeremías)

Leccion 1. El llamado profético de Jeremías (4T 2015—Jeremías)

Textos bíblicos: Isaías 1:19, Jeremías 7:5–7, 1 Reyes 2:26, Jeremías 1:1–5, Isaías 6:5,
Jeremías 1:6–19, Mateo 28:20.

Citas
• El llamado de Dios no va dirigido solo a un pequeño grupo selecto, sino a todos.
El escuchar o no el llamado de Dios depende de la condición de nuestros oídos, y
lo que escuchemos depende de nuestra actitud espiritual. Oswald Chambers
• Para nosotros cada día es importante porque es un día ordenado por Dios. Si
estamos aburridos de la vida, hay algo erróneo en nuestro concepto de Dios y su
participación en nuestra vida diaria. Aun los días más tediosos y aburridos de
nuestras vidas están ordenados por Dios y debemos usarlos para glorificarle. Jerry
Bridges
• Detrás de cada llamado específico, ya sea para enseñar, predicar, escribir,
consolar o animar, hay un llamado más profundo que le da forma al primero: el
llamado a entregarnos nosotros mismos, el llamado a morir. Michael Card
• Es importante que comprendamos que en cada punto de oposición a lo que somos
o a lo que Dios nos ha llamado a hacer, se nos presentan las opciones de
conformarnos y rendirnos, o mantenernos firmes y fortalecernos en lo que Dios
nos ha transformado. Gabriel Wilson
• Si descubres que lo que haces cada día parece no tener ningún vínculo con un
propósito más elevado, probablemente debas reconsiderar lo que haces. Ronald A.
Heifetz
• Todos seremos olvidados, nada de lo que hagamos marcará la diferencia, y todos
los buenos esfuerzos, incluso los mejores, serán como nada. Salvo si Dios está
presente. Si el Dios de la biblia existe, si hay una Verdadera Realidad detrás de
esta, y esta vida no es la única que hay, entonces todo buen esfuerzo, incluso los
más sencillos, llevados a cabo como respuesta al llamado de Dios, podrán cobrar
importancia para siempre. Timothy Keller

Para debatir
¿Cómo identificamos un “llamado”? ¿En qué medida están involucrados nuestros
propios deseos? ¿Cómo hallamos el equilibrio entre un “llamado” y la libertad individual
de elección? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de tener una vocación? ¿De qué
manera la respuesta de Jeremías nos ayuda a comprender la voluntad de Dios y su
propósito en nuestras propias vidas?

Resumen bíblico
Jeremías 1:1-5 nos presenta un informe de los comienzos de Jeremías y la
afirmación de Dios donde dice que conocía a Jeremías “antes de que te formaras en el
vientre de tu madre.” La respuesta de Jeremías es que él es muy joven y no sabe cómo
hablar. Dios le promete que siempre estará con él (Jeremías 1:6–19). Esta es la seguridad
constante que Dios promete a sus seguidores, tal como Jesús dijo a sus discípulos (Mateo
28:20). Dios quería dar un mensaje positivo (Jeremías 7:5-7) si su pueblo se volvía de sus
caminos y regresaba a él. Es el mismo mensaje que Dios envía por medio de Isaías (Isaías 1:19). En 1 Reyes 2:26 vemos cómo Dios muestra su misericordia a Abiatar, aun cuando
él es culpable.

Comentario
La percepción que tenemos de Jeremías como el “profeta llorón” nubla su papel real
al tratar de ayudar a su pueblo a pesar de su profunda apostasía y los resultados de ello. Al
exhortarlos a aceptar lo que Dios había predicho, ellos habrían evitado muchos de los
problemas que se habían causado ellos mismos. Es increíble que después de haber visto la
destrucción del reino del norte por parte de los asirios, el pueblo de Judá siguiera en pecado,
hostilidad y rebelión contra el verdadero Dios.
Jeremías también vio la caída del reino del norte. También tuvo que ver al último rey
“bueno” (Josías) seguido de “malos” reyes que no hicieron nada por detener el colapso
moral del reino. De hecho, sus acciones lo apresuraron más. Jeremías se dio cuenta que
estaba “fuera de sintonía” con las políticas y deseos del pueblo, tanto que su propia vida
estaba en peligro la mayor parte del tiempo. Su experiencia nos muestra que decir la verdad
no siempre se traduce en popularidad. En las palabras que se cree fueron dichas por George
Orwell, (que probablemente nunca fueron usadas por él pero que no dejan de ser ciertas):
“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.” Sin duda
alguna, Jeremías fue perseguido y llevado a prisión por ser un traidor cuando exhortaba a
una sumisión ante los babilonios, y terminó muriendo como exiliado en Egipto, lejos de
la Tierra Prometida.
Lo extraordinario es que Jeremías no es solo un profeta, sino también el hijo de un
sacerdote (Jeremías 1:1). Estuvo activo desde aproximadamente 626AC hasta 587AC, y
su ministerio profético abarcó los reinos de cinco reyes (Josías, Joás, Joacím, Joaquín y
Sedequías). Fue traicionado por sus hermanos, enviado a prisión por el rey, lanzado a una
cisterna, golpeado y puesto en el cepo, amenazado con muerte, etc.
Esta información de contexto es muy importante para el tema que trataremos en la
primera lección: el llamado de Jeremías. Por supuesto, él no sabía todo lo que vendría
como resultado de aceptar el llamado, pero la situación fue clara incluso al momento de
recibirlo. Quizás por eso Jeremías fue renuente, diciendo que no sabía cómo hablar (y
haciendo eco de las palabras de Moisés), y que era muy joven. Pero Dios le promete: “No
digas: ‘Soy muy joven’, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe, y vas a decir todo
lo que yo te ordene. No le temas a nadie, que yo estoy contigo para librarte.” Jeremías
1:6, 7 NVI.

Comentarios de Elena de White
Entre los que habían esperado que se produjese un despertar espiritual permanente
como resultado de la reforma realizada bajo la dirección de Josías, se contaba Jeremías,
llamado por Dios al cargo profético mientras era todavía joven, en el año decimotercero
del reinado de Josías. Miembro del sacerdocio levítico, Jeremías había sido educado
desde su infancia para el servicio santo. Durante aquellos felices años de preparación,
distaba mucho de comprender que había sido ordenado desde su nacimiento para ser
“profeta a las gentes,” y cuando le llegó el llamamiento divino, se quedó abrumado por el
sentimiento de su indignidad y exclamó: “¡Ah! ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé
hablar, porque soy niño.” Jeremías 1:5, 6.

En el joven Jeremías, Dios veía alguien que sería fiel a su cometido, y que se
destacaría en favor de lo recto contra gran oposición. Había sido fiel en su niñez; y ahora
iba a soportar penurias como buen soldado de la cruz. El Señor ordenó a su mensajero
escogido: “No digas, soy niño; porque a todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que
te mandaré. No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte. {Profetas y
Reyes, p. 299}

Preparado y escrito por:  © Jonathan Gallagher 2015
Traducción al español: Shelly Barrios De Ávila.

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