A veces, los humanos, usamos la Biblia como un arma, usándola sin piedad para ganar un argumento o desarmar a un crítico ofensivo. Pero el autor de Hebreos tenía en mente un tipo diferente de arma. La veía como una espada viva y poderosa de doble filo, capaz de alcanzar y transformar los pensamientos e intenciones más arraigados del lector. Este propósito más santo, en manos de Dios, lo convierte en un arma que nos anima, desafía y guía hacia nuestro hogar celestial.
La Biblia nos ofrece una imagen precisa de Dios. Es tanto el Creador del universo como alguien que desea un contacto íntimo con quienes Creó. El tiempo de calidad pasado con Dios, comunicándote con Él orando y leyendo Su palabra, nunca se desperdicia. Nos arma para salir y conquistar cualquier dificultad que Satanás nos envíe para descarrilar esa estrecha relación con Dios.
Cuando se usa correctamente, la Biblia, el libro más antiguo y publicado disponible para la humanidad, se convierte en una fuente de esperanza que no se encuentra en ningún otro lugar. Cuando obedecemos humildemente su consejo, nada es igual en nuestra vida. La palabra de Dios nos da un toque de realidad para nuestro orgullo y nos ayuda a conocer y entender la verdad sobre el carácter de Dios.




