Incluso después de haber comenzado una relación con Dios arrepintiéndonos y ser perdonados, y luego por oración y estudio bíblico sentir crecer nuestra fe, puede haber y habrá obstáculos en nuestro camino espiritual que hagan que nuestra relación sea inestable en el mejor de los casos.
Se cuenta una historia humorística sobre un padre que vio a su pequeña hija luchar contra una fuerte tormenta. Cuando le preguntaron por qué seguía mirando hacia arriba y sonriendo cada vez que un rayo cruzaba el cielo, le dijo a su padre que sonreía porque Dios le estaba tomando una foto.
Este ejemplo tan humano nos recuerda que Dios siempre nos está mirando desde arriba mientras luchamos aquí en la tierra. Lleva un registro de todo lo que sucede, lo bueno y lo malo. Su presencia constante refuerza nuestra fe y está destinada a fortalecer nuestra relación con Dios, ayudándonos a superar las tormentas de la vida con mayor valor y esperanza restaurada.




