Después de ver cómo Abraham respondió fielmente al llamado de Dios a la misión, nos sorprende encontrar en la Biblia la historia del reacio Jonás. Sin embargo, es importante examinar las muchas deficiencias que tuvo Jonás, porque todos tendemos a usar una o más de sus excusas en nuestras propias vidas. Nosotros también perderemos muchas oportunidades de glorificar a Dios si no reconocemos y corregimos nuestros errores egoístas.
Jonás se destaca de todos los profetas reacios, porque no sólo se negó a ir a donde fue llamado, sino que fue tan lejos como se pudo en la dirección opuesta. Pero Dios fue paciente con él de todos modos y realizó muchos milagros para cambiar a Jonás y su visión defectuosa del mundo. El Señor no abandonó a Jonás, ni siquiera en sus momentos más desesperados. Así como Él no nos abandonará cuando más lo necesitamos. Jonás es el único libro de la Biblia que termina con una pregunta, cuando le preguntó a Jonás: ‘¿No tendré compasión de Nínive, esa gran ciudad?’ Serviríamos mejor a Dios si recordáramos la respuesta a esa pregunta.




