Siquem, donde tuvo lugar una ceremonia de renovación del pacto con Josué como orador principal del evento, era un lugar de importancia religiosa para los hijos de Israel. Estaba ubicado entre el monte Gerizim y el monte Ebal, donde Abraham llegó por primera vez a Canaán y entró en un pacto con Dios, y donde muchas otras renovaciones de pactos habían tenido lugar. Evocó un lugar elegido por los israelitas, convirtiéndolo en el lugar perfecto para proclamar una vez más su determinación de servir sólo a Dios.
Los comentarios iniciales de Josué incluyeron a Dios muchas veces. Usó muchas frases para mostrar las acciones de Dios: “tomé”, “di”, “envié”, “plagué”, “os saqué”, etc. Estaba claro que era Dios, no ellos mismos, quien los había traído al lugar en el que ahora se encontraban. Y esta fue una razón más que suficiente para que eligieran servir a un Dios tan misericordioso, maravilloso y glorioso.
Junto con sus padres, cada nueva generación debe buscar aprender acerca de Dios y desearlo en sus corazones. Además, es importante recordar que nuestras decisiones individuales tienen el poder de impactar a otros en su conjunto, tanto ahora como en el futuro.




