Después de que Josué expresara su firme postura de elegir a Dios. La gente se emocionó tanto que respondió con una declaración similar de elección. Reclamando a Dios como propio, hicieron saber su elección de amar y servir a Dios, al menos en ese momento.
Josué seguía sintiéndose obligado a advertirles de nuevo sobre los peligros de alejarse de Dios. Conocía su tendencia pasada a elegir otros dioses y les recordaba las graves consecuencias de olvidar su compromiso con Yahvé. Adorar a otros dioses sería lo mismo que adorar a Satanás, el archienemigo de Dios, una ofensa que haría imposible que Dios les perdonara.
La respuesta de Josué a su afirmación de fe fue dejar estos puntos absolutamente claros:
- Su decisión fue seria. Deben comprender plenamente las consecuencias de la desobediencia.
- Su elección debe venir de dentro de sí mismos, no ser fomentada ni impuesta por un líder sobre ellos (ni siquiera el propio Josué).
- No tenían el poder de hacer nada por sí mismos. Deben tener una relación muy cercana y personal con Dios y depender de Él para obtener la fuerza necesaria para cumplir con su compromiso.




