El gran conflicto entre Cristo y Satanás no se trata sólo de adoración. También es una batalla de verdad y error que afecta nuestra adoración. Jesús dijo que Él es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6) y que Satanás es el “padre de la mentira”, lo opuesto a la verdad (Juan 8:44).
Pero Satanás es bastante engañoso y astuto. Sus mentiras están enmascaradas en secreto y difieren de la verdad en muy pequeños aspectos. Requiere que seamos estudiantes atentos de la palabra de Dios, para que podamos evitar las mentiras falsas de Satanás. Sólo centrándonos en lo real podemos reconocer lo falso.
El apóstol Pedro nos aseguró que se puede confiar en la palabra profética de Dios. Se basa en relatos de testigos presenciales. Los discípulos vieron Su majestad en muchas ocasiones y testificaron con valentía acerca de quién creían que era su Maestro (2 Pedro 1:16-21). Ser fieles en la difusión de la Palabra de Dios se convirtió en su única misión de vida.




