El Salmo 105 no se centra tanto en el pueblo de Dios que fue infiel (como en el Salmo 78). Más bien, leemos sobre aquellos líderes patriarcales cuya fe era más firme que la de la mayoría de sus pares.
Este salmo describe el pacto hecho con Abraham y su hijo Isaac, renovándolo con Jacob y finalmente usando a José y Moisés para salvar a su pueblo de la horrible esclavitud que soportaron en Egipto. Todos estos acontecimientos milagrosos nos inspiran a confiar más en Dios y alabarle por sus inagotables misericordias.
A través de todas las generaciones recibimos esperanza al conocer la historia de aquellos tiempos inquietantes. Se nos anima a confiar en Dios y esperar pacientemente Su liberación, especialmente en estos últimos días. Todas las naciones que sufren opresión pueden saber que Dios está de su lado y que su justicia prevalecerá.




