Muchas personas en todo el mundo de hoy han sido oprimidas y abandonadas, sin aparente esperanza para un futuro mejor a la vista. Pero sus voces de desesperación son escuchadas por nuestro Dios misericordioso en el cielo. Siente gritos de dolor y está haciendo todo lo posible para poner fin al sufrimiento inmerecido de sus hijos, donde sea que estén.
Al ver cómo los hebreos se convirtieron en esclavos en Egipto y el coraje que tenían para resistir a sus duros tareas, descubrimos que Dios hizo todo lo posible para rescatarlos de su servidumbre forzada. Mirar los primeros cuarenta años de la vida de Moisés nos hace saber que Dios no solo escucha nuestros gritos de ayuda, sino que interviene activamente de manera milagrosa para ayudarnos a superar nuestras dificultades.
El Libro de Exodo es una historia de redención y liberación que es un estímulo para todo el pueblo de Dios. Podemos estar seguros de que nuestro dios cariñoso todavía nos está guiando a la tierra prometida, la Nueva Jerusalén en el cielo.




