Puede que nunca comprendamos del todo quién es Dios durante nuestras cortas vidas aquí en la tierra. Pero la Biblia y la vida de Cristo nos revelan lo suficiente como para aprender a confiar y amarle de una manera que nos permita sobrevivir a las pruebas más duras que se nos presenten.
Dios tiene atributos en competencia que llaman nuestra atención. Introducido en los dos primeros capítulos del Génesis, vemos que Dios es tanto un poderoso proveedor de todas nuestras necesidades, como un Dios que quiere acercarse y ser íntimo con los seres humanos que creó a Su imagen. Él es nuestro Creador, pero también nuestro Salvador. Él está muy por encima de nosotros en poder y sabiduría, pero al mismo tiempo tan cerca que podemos sentirle con cada respiración que tomamos.
Éxodo 34:6, 7 ofrece una descripción de Dios que ayuda a conocer quién es. Es misericordioso, lleno de gracia, paciente, perdonador, puro y honesto. En 1 Corintios 13, Pablo resumió el amor de Dios con muchos de los mismos descriptores que usó Moisés. Dios espera que mostremos estos mismos rasgos de carácter a los demás, tal y como lo modela la vida de Jesús.




