Se dice que la conversión de un alma es el milagro de un momento, la fabricación de un santo es la tarea de toda una vida. Es importante que completemos nuestro camino con Dios y no nos desanimemos en el camino. Debemos aprender todo lo posible sobre la salvación que Su Hijo hizo posible y permitir que el Espíritu Santo nos transforme para que nos parezcamos más a nuestro Señor. Es un proceso lento, pero debemos permanecer fieles y fieles a nuestra vocación cada día durante el resto de nuestras vidas.
Pablo se alegró de que su amigo Epafras hubiera compartido su fe con sus amigos en Colosas. Al mismo tiempo, estaba lo suficientemente preocupado por ellos como para animarles a continuar su relación con el Señor y a no distraerse por las tentaciones de falsos maestros. Si seguían adelante aprendiendo sobre Cristo, estarían completos en Él: plenamente perdonados y plenamente transformados.
El antídoto contra las enseñanzas falsas es conocer a Dios, no solo conocerle, sino conocerle como amigo. Tener la Biblia, la palabra escrita de Dios, y Jesús, la Palabra viva, son ambos útiles para convertirnos en cristianos completos.




