Capítulo 2 “Los Primeros tres Días” – L. James Gibson (Libro complementario de Escuela sabatica) Leccion 2

Cuando recién fue creada, la Tierra no era adecuada para la vida. Estaba “desordenada y vacía” (tohu wa bohu), oscura y cubierta con agua (Génesis 1:2). 1 No se nos dice cuánto tiempo perma-neció en esa condición; algunos lectores creen que fueron solo unos momentos, mientras otros consideran un tiempo largo. Tampoco se nos dice por qué Dios no habló para que la Tierra existiera completamente formada, sino que eligió, en cambio, usar seis días para prepararla y adecuarla para la vida. Tal vez, intencionalmente Dios trabajó y des-cansó como un ejemplo, un modelo, para los seres humanos, a quienes planificaba poner a cargo de la tierra.
La idea de transformar un planeta sin vida de modo que pudiera sostener la vida, un concepto llamado terraformación, ha sido un tema de ciencia ficción durante décadas. Incluso la NASA ha estado intere-sada en la posibilidad de preparar Marte a fin de que fuera habitación humana. La preocupación mayor es la de proveer de una atmósfera adecuada, el calor necesario y el agua. Mucho antes de que los huma-nos alguna vez pensaran en la terraformación, Dios preparó nuestra Tierra para la vida, mediante una serie de actos creativos.
El primer indicio de transformación sucede cuando el texto mencio-na que el espíritu de Dios “se movía” o “aleteaba” (BJ) (rajáf) sobre las aguas. Este “aletear” se puede comparar con el revoloteo de un águila sobre su nido, mientras cuida de sus pichones (ver Deuteronomio 32:11). La presencia del Espíritu de Dios es una indicación de que El Señor está listo para actuar. La Creación no ocurre sin la presencia de Dios.
 
Día 1: Sea la luz
El primer paso que Dios dio al preparar la Tierra para la vida fue la de proveer de luz. Dios habló, y la tierra oscura se iluminó. Pablo se re-fiere a este evento diciendo que Dios hizo “que de las tinieblas resplan-deciese la luz” (2 Corintios 4:6). No hay indicio de un proceso gradual: Dios habla, y se hace (Salmo 33:6-9).
No necesitamos suponer que Dios inventó la luz en ese momento. La luz es uno de los atributos de la presencia de Dios. Salmo 104:2 des-cribe a Dios cubriéndose de luz como de vestidura. La luz debió haber existido antes de la creación de este mundo, porque Dios existió antes de la creación (ver Juan 1:1-5). Además, la Biblia parece sugerir que los eventos de la semana de la Creación sucedieron después de la creación del universo. Dios se refiere a la existencia de otros seres que vieron la creación de nuestro mundo. 2 Y Lucifer ya había caído cuando Eva se encontró con él en el jardín (Génesis 3:1-7; Ezequiel 28:11-14). El hecho de que el universo ya existía implica que la luz también existía. La Tie-rra, y no el universo, era lo que estaba en tinieblas.
La Biblia no identifica la fuente de la luz, pero hay por lo menos dos posibilidades. La luz pudo provenir de Dios mismo. Como notamos más arriba, la luz está asociada con la presencia de Dios. En la creación futura, la gloria de Dios iluminará tanto la Nueva Jerusalén que no ha-brá necesidad de sol o de luna (Apocalipsis 21:23). La presencia de Dios puede producir ya sea luz u oscuridad. Por ejemplo, durante el Éxodo, él era una luz por la noche y una nube durante el día (Éxodo 13:21). La declaración de Jesús: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12) puede ser más que una metáfora.
Otra fuente potencial de luz es el sol. Hablaremos de la relación de la luz con el sol, junto con los eventos del cuarto día de la Creación, en el capítulo siguiente.
Cualquiera que haya sido la fuente, Dios declaró que la luz era bue-na. Los organismos que Dios planificaba crear necesitaban tener luz. La bondad de la luz -su adecuación para la vida- se puede ver en sus pro-piedades.
Considera algunas de las características de la luz que la hacen espe-cialmente apropiada como fuente de energía para los organismos vi-vientes. Primero, la luz contiene la energía suficiente que es apropiada para los organismos vivientes: su nivel de energía es lo suficientemente bajo para no dañar las moléculas que constituyen los cuerpos de los or-ganismos vivos y, no obstante, lo suficientemente alta para iniciar la fo-
tosíntesis, que es necesaria para la vida. Podemos observar nuestro medioambiente sin ser “cocinados” en el proceso.
Una segunda característica que revela su diseño como sostén de la vida es su capacidad de viajar a través del espacio vacío. Las formas más familiares de la energía, tales como el sonido y la energía mecánica y eléctrica, se trasmiten por medio de la materia, y no pueden viajar por el espacio vacío. Pero la luz puede hacerlo, y eso posibilita tener una fuente de energía suficientemente grande para suministrar al mundo entero, pero lo suficientemente distante como para diluir esa energía hasta un nivel que sea seguro para la vida.
No sabemos si la luz que brilló sobre la Tierra durante los primeros tres días de la semana de la Creación provino de la presencia de Dios o de alguna otra fuente; pero, ahora es el sol el que ilumina la Tierra. Y en la luz que produce vemos evidencia de un diseño en la creación. La luz es una forma de radiación electromagnética. Esta radiación puede producirse en muchos diferentes niveles de energía, que varían desde las ondas de radio de baja energía, pasando por la luz visible hasta los rayos X y los rayos gamma de alta energía. Sin embargo, la mayor parte de la producción de energía del sol se encuentra en el espectro visible, haciéndola una buena fuente de energía para nuestro mundo. También produce algo de radiación infrarroja, que provee de calor a la tierra, al-go de rayos ultravioletas, que puede ser dañina para la vida pero que es útil en pequeñas cantidades. Que la mayor parte de la luz que el sol produce está en el rango visible es una evidencia de que está aquí por designio.
Otra evidencia de que la luz del sol está diseñada para la vida está en la relación con la temperatura a la que puede existir la vida. La tem-peratura de la Tierra depende de varios factores, entre los cuales está su distancia del sol, su velocidad de rotación, la composición de su at-mósfera, y la distribución de la tierra y el mar en su superficie. A fin de que exista la vida, la intensidad de la energía suministrada por el sol debe estar en equilibrio con todos los demás factores, de modo que la temperatura resultante sea apropiada para la vida. Por causa de esta combinación de factores, la Tierra posee este equilibrio. Ningún otro planeta de nuestro sistema solar la tiene. 3

Día 2: Haya expansión
Dios habló otra vez, y las aguas de arriba se separaron de las de aba-jo. Esta fue la creación de la “expansión”, que sería la atmósfera, donde ©
el agua está suspendida en las nubes, donde vuelan las aves y donde aparecen el sol y la luna.
La palabra hebrea raqia se usa para describir el medio por el cual Dios separó las aguas de arriba de las aguas de abajo. Esta palabra, a veces, puede asumir el significado de algo extendido o que forma una delgada capa. Algunos críticos pretenden que los hebreos antiguos veían el cosmos como una superficie plana cubierta con un domo sóli-do. 4 Y dicen que este concepto se refleja en el informe bíblico de la Creación. Concluyen, entonces, que como los antiguos hebreos estaban equivocados, no podemos confiar en el informe bíblico de la Creación, así que deberíamos rechazar una interpretación literal del informe bí-blico.
Sin embargo, lo que debe rechazarse es la pretensión de los críticos. 5 En primer lugar, esta lógica está fallada. Si los antiguos hebreos consi-deraban el cielo como un domo sólido o no, no tiene nada que ver con el hecho de que Dios haya creado en seis días. Sin tomar en cuenta los detalles, las aguas fueron separadas el segundo día de la semana de la Creación, y la atmósfera todavía las mantiene aparte. Segundo, la pre-misa misma es dudosa. La erudición reciente ha mostrado que los he-breos no creían que el cielo era un domo sólido con ventanas: recono-cían que las nubes eran la fuente de la lluvia. 6 Tercero, la suposición de que las interpretaciones de los antiguos hebreos agotan el significado del texto es fatal. La Biblia misma dice que los profetas, incluso los que escribieron la Biblia, no siempre comprendían plenamente lo que se les pidió que comunicaran (Daniel 12:8; 1 Pedro 1:10-12).
La atmósfera provee de uno de los requisitos más vitales para la vi-da: el suministro de oxígeno. También, actúa para distribuir el oxígeno, otros gases y el agua a todas partes de la superficie de la Tierra. El ciclo del agua depende de la distribución atmosférica del vapor de agua al mundo entero.
Nuestra atmósfera muestra su diseño de diversas maneras. Primero, contiene una proporción adecuada de oxígeno. Como es cierto de otros elementos esenciales para la vida, la cantidad de oxígeno en nuestro medioambiente es crítica. Debemos tener suficiente sustento para la vi-da, pero no tanto que llegue a ser tóxico. Niveles elevados de oxígeno harían más difícil apagar el fuego. Nuestro planeta es el único conocido que tiene niveles de oxígeno cercanos a los que los seres humanos y los animales terrestres necesitan.
La cantidad de nitrógeno en nuestra atmósfera –cerca del ochenta © Recursos Escuela Sabática
por ciento– también es beneficiosa para la vida. El nitrógeno no reaccio-na fácilmente, de modo que podemos respirarlo con seguridad. Esto lo constituye en un buen medio en el cual se distribuyen los otros gases que necesitan los organismos vivos. El nitrógeno también es un com-ponente importante de las proteínas y los ácidos nucleicos, por lo que proporciona nutrientes vitales para plantas y animales. Las bacterias que fijan el nitrógeno y los rayos durante las tormentas convierten el nitrógeno atmosférico en componentes útiles para las plantas. Es dudo-so que la vida pudiera sobrevivir mucho tiempo si se eliminara el ni-trógeno de nuestra atmósfera.
Otra característica beneficiosa para nuestra atmósfera es la rareza de gases tóxicos. La mayor parte de la atmósfera está formada por gases que, en los niveles en que existen, no dañan la vida. Algunos gases tó-xicos entran en la atmósfera por las erupciones volcánicas y la descom-posición de materiales orgánicos, pero estos gases son rápidamente neutralizados, y la atmósfera vuelve a ser saludable. Algunas activida-des humanas también producen gases tóxicos, pero no son el resultado de las actividades creadoras de Dios. Afortunadamente, hay mecanis-mos naturales que ayudan a eliminar esos gases tóxicos de la atmósfera cuando ya no se producen más.
Para ser apropiada para la vida, la Tierra debe tener una atmósfera. Los niveles adecuados de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera de la Tierra, la escasez de los gases tóxicos y la interacción de la atmósfera con otras características del ambiente físico, todos dan testimonio del diseño divino.

Día 3: Descúbrase lo seco
Dios habló otra vez, y las aguas se apartaron y los continentes se elevaron sobre el nivel del mar. Inferimos grandes movimientos de la corteza terrestre cuando se formaron las cuencas oceánicas y se llena-ron con agua, exponiéndose la tierra. Y Dios declaró que era bueno. Son adecuados para las necesidades de las diversas criaturas vivientes que Dios tenía el plan de crear.
El diseño puede verse tanto en la tierra como en el mar. La Tierra tiene suficiente agua como para cubrir el planeta hasta una profundi-dad de 2 kilómetros (más de una milla). La tierra seca puede existir por causa de las diferencias en la composición de las rocas que forman su corteza. Los continentes están formados, principalmente, de granito, areniscas y esquistos, que tienen una densidad menor que la de las ro-
cas que constituyen el fondo de los océanos. Este está formado, princi-palmente, de rocas de una densidad relativamente alta, tales como el basalto. Ambos tipos de rocas “flotan” sobre un manto semi plástico, de modo que las rocas más livianas se elevan más que las rocas más densas, formando así los continentes y las cuencas oceánicas, respecti-vamente. No debemos considerar la presencia de la tierra seca en nues-tro planeta como resultado del azar. La estructura de las rocas eviden-cia diseño; que también se ve en el hecho de que los elementos en la corteza terrestre están presentes en aproximadamente la proporción de las necesidades de los organismos vivos. 7
El agua es uno de los ejemplos más familiares de diseño. Entre sus propiedades más notables está el hecho de que puede existir como un sólido, un líquido o un gas, a las temperaturas dentro de las cuales puede sobrevivir la vida. La alta capacidad calórica del agua ayuda a impedir cambios frenéticos de temperatura, cuando existe en cantida-des suficientes. Siendo que el hielo flota, la vida acuática puede sobre-vivir en el agua líquida que hay debajo del hielo que flota en lagos y mares. La trasparencia del agua permite que la luz alcance profundi-dades de hasta 100 metros (300 pies), aumentando la zona productiva de los océanos. El agua de los océanos también ayuda a estabilizar los niveles de anhídrido carbónico, al absorberlo y liberarlo. Y el agua es un solvente excelente, lo que significa que puede trasportar materiales de un lugar a otro.
La separación del mar y de la tierra seca era un paso importante al hacer del planeta un hábitat adecuado para las criaturas vivientes. Po-demos ver diseño en las rocas de la tierra y en las notables propiedades del agua.

Día 3: Produzca la tierra hierba verde
La Biblia dice que Dios dio una segunda orden el tercer día de la se-mana de la Creación, la que resultó en la creación de la vegetación. En la narración bíblica, las plantas están vinculadas con el suelo, tanto en la descripción de su creación como también en el registro de las maldi-ciones causadas por el pecado. 8 A pesar de este estrecho vínculo, se dan dos órdenes divinas separadas. La vida no brota espontáneamente del suelo; lo hace solo a la orden de Dios. 9 Hay una enorme diferencia entre lo que está vivo y lo que no.
La vegetación de la Tierra fue variada desde el principio: hierba que da simiente y árboles que dan frutos. No hay indicio de que una o unas
pocas plantas ancestrales sencillas evolucionaran durante larguísimo tiempo, para llegar a la diversidad que vemos hoy. Al final del tercer día, las plantas estaban en su lugar. Tres días más tarde, Dios las dio para comer a los humanos y los animales terrestres. Y, una vez más, Dios quedó satisfecho con su creación y anunció que era buena.
Los animales no pueden sobrevivir sin plantas. Ambos desempeñan un papel importante en el ciclo del oxígeno. En el proceso químico lla-mado fotosíntesis, las plantas producen el oxígeno que los animales ne-cesitan. Los animales usan el oxígeno, produciendo dióxido de carbono con él, que a su vez las plantas absorben y transforman en oxígeno otra vez. Las plantas también proveen de nutrientes para los animales. Ellos toman los nutrientes del suelo y del aire, y los convierten en productos que los animales necesitan para el crecimiento, la energía y el mante-nimiento. Y las plantas reciclan los nutrientes de los deshechos anima-les y de la materia en descomposición, produciendo con ellos los nu-trientes que los animales necesitan pero no pueden producir por sí mismos, evitando así que estos “desperdicios” se acumulen, se desper-dicien, lo que limitaría los nutrientes disponibles para los animales.
Las plantas también son productoras valiosas de muchas clases dife-rentes de moléculas útiles para los seres humanos, a fin de mantenerlos sanos y con resistencia a las enfermedades. Más de cien drogas que se derivan de plantas se están usando ahora. Drogas tales como la aspiri-na, la quinina, la digitalis y la efedrina han sido importantes en el tra-tamiento de enfermedades. Muchos otros productos de los vegetales también son beneficiosos para nuestra salud, incluyendo muchos que todavía no se han identificado. Verdaderamente, las plantas fueron di-señadas para sostener la vida animal.

Comentarios sobre el texto
El lenguaje de la narración de la Creación parece ser fenomenológico 10 –el lenguaje de las apariencias–, en vez de ser técnico o analítico. La Es-critura presenta los eventos de los días de la Creación como hechos reales, descritos en el lenguaje de la cultura del escritor. Algunos erudi-tos intentan desacreditar la historia de la Creación sobre la base de que no es científica, pero esto es una inferencia que no surge de las premi-sas. La Escritura describe el mundo real: es historia real, aun cuando el lenguaje no sea técnico; podemos entender lo que quiere decir al inferir qué clases de eventos se adecuarían al lenguaje usado aquí para descri-birlos.
“Y dijo Dios”. A lo largo de toda la narración de la Creación, Dios ac-túa por órdenes. Cuando él habla, sucede la creación. Por medio de Isaías, Dios afirma que su palabra realizará lo que él quiere (Isaías 55:11). No hay conflicto en la historia bíblica de la Creación, sea con otros dioses o con la luz, la oscuridad o la materia. Hay solo un Dios, y la obra de la Creación está completamente bajo su control. No hay tan siquiera el potencial de un conflicto, por cuanto todo existe y se susten-ta por su poder (Colosenses 1:17; Hebreos 1:3).
“Y Dios vio”. Siete veces durante la semana de la Creación Dios de-claró que lo que había hecho era bueno. La bondad de la Creación refle-ja la satisfacción de Dios para con ella. Dios miró lo que había creado, y declaró que era adecuado al propósito divino, que era hacer de la tierra un lugar para ser habitado (Isaías 45:18).
“Y Dios llamó”. Dios dio nombres a diversas partes del ambiente físi-co. Dar nombres es una prerrogativa de quienquiera que está a cargo de algo. Dios, no un ser humano, nombró el día, la noche, los cielos, la tierra y el mar. Al hacer esto, Dios indicó que él es el Dios del tiempo (día y noche) y del espacio (los cielos, la tierra y el mar). 11 Podemos afectarlos hasta cierto punto, pero no podemos manipularlos. Están ba-jo el control de Dios. Él es quien hace que el sol brille y que la lluvia caiga sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Él es quien puede cambiar la posición del sol con respecto a la Tierra (Josué 10:13; 2 Reyes 20:11). Él es el dueño de la Tierra (Salmo 24:1), y establece los límites del mar (Salmo 104:9).

Conclusiones
Aunque nuestra atención es atraída a los eventos de la semana de la Creación, no debemos pasar por alto lo que la Creación misma dice acerca de Dios. Él es el Creador soberano. A su palabra, el mundo físico es transformado como él quiere. No hay demoras, ni conflictos ni resis-tencia. Él crea en forma deliberada, con propósito, y por medio de una secuencia organizada de mandatos. La obra de sus manos es buena, sin fallas y completamente funcional. Los eventos de los primeros tres días de la semana de la Creación revelan la sabiduría y el poder de Dios, al transformar el mundo oscuro y húmedo en un mundo organizado y lis-to para ser habitado por criaturas vivientes. El diseño es evidente en todo lo que hace, incluyendo la formación del ambiente físico en prepa-ración para la vida.

Referencias
1 Cf. Job 38:9; 2 Pedro 3:5.
2 Job 38:4-7. Cf. Job 1:6; y 2:1, donde se menciona que “los hijos de Dios” se reunieron en un concilio celestial, donde Satanás, aparentemente, pretende representar a este mun-do. Ver también 1 Corintios 4:9.
3 Sabemos muy poco acerca de los planetas fuera de nuestro sistema solar, pero son ob-jeto de un escrutinio intenso.
4 Bull, B. y F. Guy. God, Sky & Land (Roseville, CA: Adventist Forum, 2011).
5 Sailhammer, J. H. Genesis Unbound. Sisters, OR: Multnomah Books, (1996), 116; Col-lins, C. J. Genesis 1-4. A Linguistic, Literary and Theological Commentary (Phillipsburg, NJ: P & R Publishing, 2006), p. 264; Younker, R. W. “Crucial Questions of Interpretation in Genesis 1”. Bajado el 10 de febrero de 2012 desde
http://biblicalresearch.gc.adventist.org/documents.htm#science.
6 Younker, R. W. y R. M. Davidson. “The Myth of the Solid Heavenly Dome: Another Look at the Hebrew (raqiá)”. Andrews University Seminary Studies 49/1 (2011), pp. 125-147- La idea de un domo celestial sobre una tierra plana puede rastrearse a los autores del siglo XIX, que estaban disputando la confiabilidad de la Biblia.
7 Denton, M. J. Nature’s Destiny: How the Laws of Biology Reveal Purpose in the Universe (Nueva York: The Free Press, 1998), p. 78.
8 Génesis 3:17; 4:11,12. Generalmente, los hebreos no consideraban que las plantas es-tuvieran vivas, porque no tienen aliento ni sangre.
9 Lennox, J. C. Seven Days that Divide the World (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2011), p. 70.
10 Ver Collins (2006), pp. 260-265.
11 Turner, L. Back to the Present (Grantham, Inglaterra: Autumn House, 2004), pp. 18, 21.

Radio Adventista
1 comment… add one
  • Muy buen aporte para el fortalecimiento espiritual
    gracias.

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