A menudo, tener problemas en la vida es la motivación para la comunicación de oración más intensa y productiva que podamos tener con Dios. Al revisar oraciones de esta naturaleza en el libro de los Salmos, recordamos que cuando llegan tiempos difíciles, el mejor lugar al que recurrir es arrodillarnos.
Hay tanto dolor en esta tierra, pero muchas personas testifican que Dios los ha bendecido ricamente con la fortaleza y la fortaleza para soportar su dolor, cuando le abren sus corazones y oran ferviente y honestamente pidiendo intervención.
Ya sea que nos llegue la desesperación a nivel personal o corporativo como grupo de personas, pasar tiempo con Dios en oración puede marcar una gran diferencia en nuestro nivel de esperanza. Leer, meditar, memorizar y recitar las oraciones que se encuentran en los Salmos inculcará en nosotros el deseo de incluir a Dios en momentos de lamento extremo.
Dios lo ha visto y oído todo y está intensamente preocupado e involucrado en los resultados que no podemos ver en el futuro. Simplemente no hay mejor compañero para tener con nosotros durante estos tiempos difíciles que nuestro omnisciente y todopoderoso Dios Creador.




