Pr. Anthony Araujo Lección 10: – El ministerio cristiano auténtico – Sábado 5 de Septiembre 2026

Pablo no podría enfatizar lo suficiente la necesidad de que el pueblo de Dios sea santo. Declaró la importancia de nuestro amor y afecto mutuo, es decir, nuestras reconciliaciones horizontales, como prueba de que estamos reconciliados con Dios.

Esta reconciliación es necesaria si queremos ser lo suficientemente santos para estar en la presencia de Dios. Las palabras de Pablo nos animan a ser santos separándonos de personas y cosas impuras e impías, especialmente de todo lo asociado con la idolatría. Usó palabras como ésta: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”, “Salid de en medio de ellos”, “Separaos”, “No toquéis lo inmundo”, “Limpiémonos de toda contaminación” y “Perfeccionemos la santidad en el temor de Dios”. Véase 2 Corintios 6:6:14-17 y 7:1.

Sin embargo, este llamado no es unilateral. Viene con muchas promesas que hablan del deseo de Dios de ayudarnos en nuestra búsqueda de la santidad. Él promete: habitar en nosotros, caminar entre nosotros, ser nuestro Dios, permitirnos ser su pueblo, recibirnos, ser un Padre para nosotros y hacernos sus hijos e hijas. Véase 2 Corintios 6:16-18.

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