La alegría más dulce y reconfortante suele llegar después de un momento de tristeza y ansiedad. El séptimo capítulo de 2 Corintios revela los vínculos emocionales de Pablo con la iglesia de Corinto. Descubrimos la profundidad de su amor cuando supo por Tito que su severa carta anterior había producido el arrepentimiento de los creyentes en Corinto.
Pablo no hace ningún esfuerzo por ocultar sus sentimientos en este capítulo. “Tú estás en nuestros corazones” (v. 3). “Hacednos lugar en vuestros corazones” (v. 2). “Estoy muy gozoso” (v. 4). Y le da a Dios todo el crédito por este feliz giro de los acontecimientos en el versículo 6.
Evidentemente la carta de Pablo había producido dolor en los corintios, pero fue un dolor santo que provocó el arrepentimiento y les trajo salvación y esperanza. Este es el tipo de respuesta que todos los ministros auténticos encuentran reconfortante. Les da una fuente de gozo que los motiva a hacer más por Dios.
Todos nosotros, ya sean pastores o miembros de la iglesia, queremos saber si nuestros esfuerzos por ganar almas son genuinos. ¿Tenemos lo necesario para acercar a la gente a Jesús de una manera que honre a Dios de la manera más plena posible?
En esencia, el ministerio auténtico no se trata de cómo nos desempeñamos en el exterior. Se trata de ser guiados por el Espíritu, ser honestos acerca de nuestras emociones y así poder acercar a las personas a Dios. Requiere la dedicación de todo nuestro corazón, mente y alma.




