Lección 9: Edicion para Maestros – “Discipular a los poderosos” – Sabado 1 de Marzo

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2014

“Discipular a los poderosos”

Lección 9: Para el 1 de marzo de 2014

escuela sabatica maestrosEl sábado enseñaré…

Texto Clave: Hechos 6:7.

 

 

Enseña a tu clase a:

Saber que, cuando uno está ante personas poderosas, no está solo.

Sentir la confianza de que todavía ahora el Espíritu Santo puede hablar por medio de los creyentes así como lo hizo en el pasado.

Hacer: Junto con otros, no importa su situación social, ser testigos de Cristo.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Nadie puede servir a Cristo en forma efectiva sin primero conocerlo como Señor y Salvador.
    1. ¿Qué hizo que los discípulos y otros creyentes fueran testigos tan poderosos?
    2. ¿Qué impresión esperas dejar en aquellos a quienes testificas?
  2. Sentir: Servir a Cristo significa usar para su gloria los talentos y dones que Dios nos dio.
    1. ¿Eres una persona a quien le gusta estar delante o detrás “del escenario”? ¿Tiene importancia eso? Explica.
    2. Con el tiempo los discípulos desarrollaron talentos que los capacitaron para estar delante de concilios y jueces. ¿Qué situaciones puedes imaginarte en los que tendrás que mantenerte en tu fe?
  3. Hacer: Conocemos mejor a las personas a quienes servimos más.
    1. ¿De qué manera te conocen en tu comunidad, tanto como individuo como iglesia? ¿Aumenta eso tu perfil entre los poderosos en tu comunidad?
    2. ¿De qué modo se mide el éxito cuando estamos ante miembros influyentes de nuestras comunidades: Por el número de personas que nos oyen o por el número de personas que responden?

 

Resumen

El método de Jesús para alcanzar a los poderosos era el mismo que usó para todos los demás: se encontró y simpatizó con ellos, les ministró y ganó su confianza. Cualquier intento de usar “atajos” en vez de este método no tendrá éxito.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Hechos 6:7.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Los discípulos fieles sirven dondequiera y a quienquiera se los llame a servir.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: En una cultura donde la celebridad se celebra, y nuestros modelos incluyen atletas profesionales, estrellas de cine, políticos y actores, a veces sentimos que somos insignificantes o que no tenemos nada para compartir con quienes son obviamente más “importantes” que nosotros. Pero, como discípulos de Cristo, tenemos un mensaje importante, que nunca sabemos cuándo tendremos la oportunidad de compartir.

Actividad/diálogo inicial: Pide a los miembros de la clase que compartan una experiencia de cuando estuvieron cerca de una celebridad. Podría ser un atleta profesional, una estrella de cine, el vicepresidente de la Asociación General, un conocido evangelista, un político, etc. ¿Cuáles fueron las circunstancias? ¿Qué sucedió? ¿Qué palabras intercambiaron? ¿Cómo se sintieron al separarse? El encuentro ¿los hizo sentir de algún modo inadecuados? ¿O se sintieron como si se hubieran encontrado simplemente con cualquier persona, solo que sencillamente era famosa?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Para la mayoría de nosotros, los encuentros con grandes personalidades inevitablemente serán breves e improvisados. Pero, siempre es posible que surja una situación en la que podamos plantar una semilla del evangelio que, con la bendición de Dios, llegará a ser algo más.

Comentario de la Biblia

I. Autoridades establecidas por Dios

(Repasa, con la clase, Rom. 13:1-7.)

“Las [autoridades] que existen fueron establecidas por él [Dios]” (Rom. 13:1, NVI). Con estas palabras, el apóstol Pablo recuerda a sus lectores que los gobernantes terrenales han sido designados por Dios, y que sirven de acuerdo con su voluntad y propósitos.

Sin embargo, tenemos que reconocer que no todo lo que hacen los líderes mundanos es parte de su plan. Ellos, como el resto de nosotros, tienen el poder de tomar sus propias decisiones. Así que, aunque les permite tener poder, él no es responsable por lo que hacen.

El consejo de Pablo a los creyentes en Roma era obedecer y honrar a los dirigentes de los diversos niveles de gobierno porque, cuando lo hacían así, honraban a Dios.

Pero, dos personajes bíblicos hicieron más que obedecer a sus gobernantes terrenales: los sirvieron. José y Daniel tuvieron carreras que los pusieron en sitios donde sirvieron en los niveles más altos del gobierno nacional. Y, según los registros, lo hicieron admirablemente bien y fielmente, sin comprometer sus principios. Es cierto, tuvieron sus enemigos, como todo trabajador público los tiene, pero fueron siervos valiosos y de confianza de los reyes.

Como tales, su servicio benefició directamente a sus súbditos de los respectivos reinos. El plan de José de almacenar granos en tiempos de abundancia para los tiempos de sequía salvó muchas vidas (incluso la de su padre, y la de sus hermanos y sus familias). El sabio consejo de Daniel a Nabucodonosor condujo a la conversión de este rey (ver Dan. 4) y a que fuera un gobernante más sabio y más fiel.

Considera: Aunque parece que la mayor parte de la gente busca los cargos públicos por causa de los beneficios y la autoridad que les confieren, el concepto de servicio público es honorable. Las personas que sirven bien deben ser apoyadas, y los que sirven mal deben ser tenidos por responsables. Nuestra decisión en las elecciones se enfoca en ambas cosas. ¿Cuáles son algunas de las maneras en que los cristianos pueden tener por responsables a sus servidores elegidos? Así como la responsabilidad es importante en el servicio público, también es importante en la iglesia. Presenta un ejemplo en el que la iglesia demuestra irresponsabilidad y otro en responsabilidad.

II. Dar órdenes, y recibirlas

(Repasa, con tu clase, Mat. 8:5-13; Luc. 7:1-10.)

No todos los contactos entre los judíos y los romanos eran de confrontación. Aquí, un centurión con un servidor enfermo sabe que Jesús es reconocido por sanar a los que tienen dolencias. El problema es que él es romano y, dada la antipatía que la mayoría de los judíos siente por los romanos, vacila en acercarse a Jesús de forma directa. En cambio, pide que algunos amigos judíos apelen a Jesús en su favor.

Su enfoque es instructivo: “Cuando llegaron ante Jesús, le rogaron con insistencia: –Este hombre merece que le concedas lo que te pide: aprecia tanto a nuestra nación, que nos ha construido una sinagoga” (Luc. 7:4, 5, NVI).

En otras palabras, “este hombre no es como los demás romanos; nos ama y ha hecho cosas para nosotros”. Tristemente, no dan en el blanco. Jesús no otorga favores porque alguno es romano o judío, o porque es bueno o malo. Para Jesús, la gracia va adonde se la necesita más. Cuando el centurión vuelve a casa, encuentra que su siervo ha sido sanado.

Considera: Frecuentemente, los poderosos tienen tantas inseguridades como el resto de nosotros. Solo que ellos poseen más recursos con los cuales disfrazarlos. También pueden vacilar más al expresar sus necesidades. Muchos, a menudo, están rodeados de una especie de séquito, acompañantes, que espera beneficiarse con la situación de celebridad del poderoso. Así que, ¿en quién pueden realmente confiar los poderosos? Si se nos diera acceso a alguna persona con poder, ¿cómo sabría que no estamos tratando de capitalizar su situación para conseguir algo para nosotros?

III. Ante personas poderosas

(Repasa, con tu clase, Mat. 26:57-68; 27:11-14; Luc. 23:1-12; Hech. 24-26.)

Tanto Jesús como Pablo tuvieron que estar ante concilios y gobernantes para explicar su ministerio. Ciertamente, no buscaron esas oportunidades ni las rehuyeron, aunque el resultado en cada caso nunca estuvo en dudas.

El desafío, entonces y ahora, es ser respetuosos y considerados. Jesús y Pablo conocían a su audiencia y usaron términos que eran familiares para sus oyentes. Aunque Pablo usó más palabras, tanto él como Jesús mostraron respeto por sus jueces al ser claros y concisos.

Con tanto en juego, difícilmente podemos confiar en que podamos responder con nuestra propia sabiduría. Sin duda por eso, Jesús prometió: “Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles… en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros” (Mat. 10:18-20).

Considera: Tal vez nunca tengamos que defendernos ante jueces y magistrados pero, a veces, tendremos oportunidades de testificar por Cristo en una parada de autobús, en un avión o en una reunión social, cuando se nos pregunte: “¿Qué creen los adventistas del séptimo día?”

Preguntas para dialogar:

  1. Si los discípulos aprenden de su Maestro cómo deben vivir, ¿qué lecciones debemos aprender de la forma en que Jesús trató con los poderosos? Enumera por lo menos tres enseñanzas.
  2. Cuando en un ambiente sencillo y no amenazante, se te pregunte qué es lo que crees, ¿qué dos o tres creencias fundamentales destacarías?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Si bien esta lección habla de discipular a los poderosos, los principios estudiados se aplican a personas de todas las edades, procedencias étnicas y condiciones sociales. Y aunque adecuemos ligeramente nuestro enfoque, dependiendo de la situación, los conceptos básicos tales como el respeto, la cortesía y la lealtad se aplican a todos los casos.

Aplicación a la vida:

Los cristianos del primer siglo enfrentaron oposición en dos frentes: por un lado, los judíos los miraban con sospechas, pues los consideraban herejes. Por otro, los romanos no podían comprender su devoción a un criminal que fue condenado a morir crucificado. En ese ambiente, muchos de los rumores sin fundamento causaron un sin fin de confusiones.

Por ello, ¿de qué modo comunicaron los cristianos al mayor número de personas lo que eran ellos? ¿Cómo este mensaje fue llevado a la misma casa del César? ¿De qué forma los cristianos hoy pueden adoptar la misma estrategia?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Los primeros cristianos se arriesgaban a ser perseguidos si atraían demasiado la atención de las autoridades. ¿Qué arriesgamos nosotros al pasar inadvertidos?

Actividad:

Pide a los miembros de la clase que escriban cartas al editor del periódico local. Estas pueden felicitar a los servidores públicos por su apoyo en ciertos problemas, o desafiar a los lectores a preocuparse más por salud pública o la seguridad.

Compartan y analicen algunas ideas germinales: veredas en mejor estado, mayor control de las velocidades límite cerca de las escuelas, medidas más estrictas para mantener el tabaco fuera de las manos de menores, etc. Los miembros de la clase no necesitan mencionar que son adventistas del séptimo día, o siquiera cristianos. La idea es ser conocidos como personas que contribuyen al bien público de una manera positiva.

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