Leccion 8 – Edicion Maestros – “Jesús, el Proveedor y Sustentador” para el sabado 23 de Febrero del 2013

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2013

Lección 8:

“Jesús, el Proveedor y Sustentador”

Para el 23 de febrero de 2013

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Hebreos 1:2, 3; Colosenses 1:16, 17.

 

Enseña a tu clase a:

Saber comprender por qué el hecho de que Dios sostiene el mundo es importante para la vida espiritual de cada uno.

Sentir aprecio por la importancia del poder sustentador de Dios para la vida espiritual.

Hacer: Procurar depender más completamente del poder sustentador de Dios en nuestra vida.

 

  Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Dios sostiene al mundo
    1. ¿Qué clase de Dios sigue sosteniendo lo que creó?
    2. ¿Cómo el hecho de que Dios sigue sustentando su creación revela su propósito y voluntad?
  2. Sentir: Aprecio por el poder sustentador de Dios
    1. ¿Qué diferencia hará, en tu relación con Dios, el hecho de que él sostiene su creación?
    2. Contrasta el designio divino con el modelo evolucionista en el que no hay diseño sino solo fuerzas fortuitas en operación. ¿De qué modo ese contraste profundiza tu aprecio por las muchas bendiciones y promesas de Dios, a menudo dadas por sentado?
    3. Inversamente, ¿cómo la diferencia entre el evolucionismo y el creacionismo te ayuda a profundizar tu compasión y paciencia por aquellos cuya cosmovisión fue formada por la creencia en el modelo evolucionista?
  3. Hacer: Depender del poder sustentador de Dios
    1. ¿Cómo puedes probar y experimentar apropiadamente el poder creativo de la Palabra de Dios?
    2. ¿De qué modos puedes permitir que el poder creativo y sustentador de Dios renueve todas las áreas de tu vida?

 

Resumen

El concepto bíblico de que Dios sustenta continuamente su creación destaca que Dios tiene un propósito y designio que él procura mantener. Esto parece incompatible con un modelo evolucionista donde no hay designio y operan solo procesos fortuitos no dirigidos. La doctrina de que Dios sostiene todo, requiere un concepto específico de Dios que parece incompatible con el panenteísmo y el panteísmo, conceptos que tienden a hacer que Dios no sea confiable, o sea una covíctima de las fuerzas de la naturaleza más fuertes que él mismo. El poder sustentador de Dios es el mismo que su poder creador, y encontramos este poder creativo sustentador en operación, tanto en la justificación como en la santificación.

 

  CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La Biblia enseña que Dios sostiene continuamente el mundo y el universo que él creó. La obra sustentadora de Dios no es compatible con todos los conceptos que hay acerca de Dios, sino requiere perspectivas específicas de quién es Dios.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Enfatiza a tu clase que el poder sustentador de Dios en la naturaleza es el mismo poder que nos sostiene en la vida espiritual.

Un Dios sustentador es un Dios activo, que está interesado en su creación. Abundan las historias de personas que ejercieron gran fe y realizaron grandes cosas con Dios. El misionero George Müller fue famoso por confiar en que Dios supliría las necesidades de su obra misionera [orfanatos en Gran Bretaña]. La Biblia contiene historias similares –desde la liberación de Israel hasta las veces en que David escapó de sus enemigos hasta los viajes misioneros de Pablo– en las cuales un grupo de personas asumió el riesgo de depender totalmente del poder sustentador y creador de Dios, para realizar hazañas que glorificaban a Dios. Tristemente, tendemos a tener tanto temor de la presunción o del emocionalismo, que tememos el contacto con lo sobrenatural.

En ninguna parte este temor se ve más trágicamente que en la historia del rey Acaz durante el sitio del ejército sirio contra Judá. Isaías fue enviado al rey Acaz con una promesa: “Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean… Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será” (Isa. 7:4-7). Acaz pareció dudar de la promesa, y así “habló Jehová a Acaz, diciendo: Pide señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová” (vers. 10-12). Dios quiere que confiemos en sus promesas porque él todavía actúa, sosteniendo el cosmos y todo lo que hay en él.

Actividad inicial para dialogar: A la mayoría de nosotros no nos gusta depender de otros. ¿Por qué encontramos que esto es tan desagradable, y cómo afecta esta actitud nuestra capacidad de confiar en Dios?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El hecho de que Dios es un sustentador activo es solo compatible con ciertos conceptos de Dios. El poder sustentador es el mismo que su poder creador. Así, el Nuevo Testamento atribuye a Cristo tanto el poder creador como el sustentador.

Comentario de la Biblia

I. Nuestro Dios sustentador

(Repasa, con tu clase, Hebreos 1:2, 3; y Colosenses 1:16, 17).

Varios puntos importantes de lecciones pasadas se refuerzan con el concepto de la actividad continua de Dios al sustentar el mundo. Primero, un sustento activo de Dios parecería contrario al proceso no dirigido de la selección natural y el evolucionismo, que están vacíos de designio y propósito. Los cristianos que tratan de unir el creacionismo con el evolucionismo buscan de este modo mezclar dos conceptos contradictorios de cómo actúa Dios, y cómo se relaciona con el mundo.

Segundo, algunos teólogos que están tratando actualmente de mezclar el evolucionismo con la teología cristiana favorecen un concepto panenteísta de Dios. El panenteísmo pretende que todo el universo material está en Dios, como parte de su ser. El cosmos parece ser su cuerpo. Este concepto crea un problema interesante que parecería ser compartido también con el panteísmo (todo es Dios). En ambas ideas, hay una falta importante de distinción entre la criatura y el Creador, pues todos comparten el ser divino de Dios. Si los procesos aleatorios de la evolución son parte del ser divino, entonces o Dios es inestable, cambiante, y posiblemente caprichoso –produciendo terremotos, huracanes y calamidades– o Dios llega a ser disminuido en su poder, asumiendo el rol de covíctima de la Creación. Estos teólogos evolucionistas tienden a favorecer lo último, alegando que Dios se esconde en la naturaleza para que el mundo pueda realmente estar libre para participar en su propia creación. En lugar de sostener al mundo de acuerdo con un diseño planificado de antemano, Dios humildemente se somete al mismo sufrimiento y dolor que afrontamos nosotros, como covíctima del mal natural. Se supone que obtenemos consuelo, no en que Dios pueda intervenir, sino que nuestro dolor y sufrimiento están registrados eternamente en el ser de Dios y así nunca será olvidado. Algunos llegan hasta afirmar que Dios está evolucionando con el universo que es parte de él.

La doctrina de la provisión divina está en marcado contraste con estas dos ideas. Para ser un proveedor, no se puede ser una covíctima con los necesitados. Un barco que se hunde no sería de ninguna ayuda real a los pasajeros del Titanic. Las víctimas del Titanic necesitaban un navío sólido fuera del Titanic mismo que los salvara. El ayudador debe estar equipado lo suficiente como para ser de ayuda práctica a los necesitados, y así, no puede ser una covíctima con ellos. Así, un Dios que sustenta y provee, debe ser diferente y “otro” distinto de aquello que está sosteniendo. También debe tener planes y propósitos que desea apoyar con su sustentación y ser superior en poder y recursos. Tal Dios entró en nuestro sufrimiento por medio de la Encarnación, no como una impotente covíctima, sino en un acto de sacrificio propio que proveyó una solución para la rebelión cósmica para todos aquellos que estén dispuestos a renunciar a su rebelión. De este modo, Dios no sufre por causa del sufrimiento sino logra propósitos específicos. Dios sufre para lograr las condiciones necesarias para salvar y librar, no meramente para empatizar.

Finalmente, la doctrina del sustento divino trae la doctrina similar de nuestra total dependencia de alguien mayor y mejor que nosotros. Una confiada dependencia de Dios es un elemento vital de la justificación por la fe. Dependemos de Dios por medio de la fe, no solo para que perdone nuestros pecados sino también para recibir poder para caminar en los senderos de justicia. La justificación por la fe depende del poder creativo de la Palabra de Dios, y es una promesa, a pesar de lo que uno perciba o sienta; capacita al creyente a hacer elecciones, basadas en una fe dependiente de que Dios cumplirá su promesa y lo sustentará en un caminar exitoso de crecimiento y desarrollo moral. Así como el mundo depende de su Creador, no solo para sus orígenes sino para su mantenimiento continuo, así el creyente vive en un estado de dependencia de Dios, no solo para la justificación sino también para la puesta en práctica de un estilo de vida cristiano.

Considera: Los escritores del Nuevo Testamento asignaron tanto la Creación como el sustento a Cristo (por ejemplo, Hech. 17:28; Col. 1:16, 17; Heb. 1:3). ¿Qué nos dice esto acerca de cómo entendieron que era Cristo?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Saber que Dios está sosteniendo continuamente el mundo debería hacernos recordar nuestra total dependencia de Dios y de sus promesas.

Preguntas:

  1. ¿Cuándo encuentras fácil depender de las promesas de Dios, y por qué? ¿Cuándo te resulta difícil depender de las promesas de Dios, y por qué sientes que es así?
  2. ¿Qué podría ayudarte a estar más dispuesto a depender de la Palabra y las promesas de Dios?
  3. ¿Qué rol podrían tener las historias bíblicas del poder sustentador de Dios en favor de otros, para ayudarte a desarrollar tu propia confianza en Dios?
  4. ¿Qué lugar podría tener el testimonio de personas que conoces y en las que confías, en ayudarte a llegar a estar más dispuesto a ejercer fe en las promesas de Dios?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Apocalipsis 12:11 dice: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”. Recuerda a tus alumnos que testificar acerca de la actividad sustentadora de Dios en sus propias vidas puede animar a otros a confiar en el poder sustentador y las promesas de Dios en sus vidas.

Actividad para dialogar: ¿Qué experiencias personales has tenido que podrían animar a otros a confiar en la Palabra y las promesas de Dios?

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