EL SÁBADO ENSEÑARÉ…
RESEÑA
Texto clave: 1 Corintios 10:11.
Enfoque del estudio: Núm. 13:26–30; Jer. 36:20–26; 2 Crón. 36:15, 16; Mat. 23:30–35; 1 Cor. 10:6–12.
Introducción
Hasta ahora, las lecciones de este trimestre se han centrado en la recepción y la transmisión de los mensajes de Dios por parte del profeta. La lección de esta semana se centra en cómo la audiencia bíblica respondió al mensaje del profeta. Desafortunadamente, el mensaje profético fue rechazado más a menudo de lo que fue aceptado. Estos relatos fueron registrados para que podamos aprender y evitar los mismos errores. Esta lección puede ayudar a sentar las bases para entender la aceptación y el rechazo del ministerio profético de Elena de White.
COMENTARIO
1. Los profetas bíblicos eran impopulares porque sus mensajes eran impopulares. A lo largo de la historia, los profetas de Dios enfrentaron hostilidad, rechazo e incluso violencia por parte de las personas a las que fueron enviados a guiar. Moisés, por ejemplo, soportó la constante oposición de los israelitas, que lo culpaban de sus dificultades en el desierto (Núm. 14:4–11). De manera similar, las advertencias de Jeremías fueron repetidamente ignoradas y ridiculizadas. El rey Joacim llegó incluso a quemar el rollo del profeta para silenciar el mensaje de Dios (Jer. 36:20–26). «Los profetas no eran filósofos abstractos que trataban temas esotéricos alejados de la realidad cotidiana. Llamaron a la gente a rechazar la religión popular, a actuar con justicia y a depositar su confianza en Dios en lugar de en sus aliados o recursos. Desgraciadamente, dar un mensaje impopular suele llevar a ser considerado un mensajero impopular» (Eric J. Truly, Reading the Prophets as Christian Scripture [Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2022], p. 111).
Este patrón de rechazo continuó a lo largo de la historia de Israel (2 Crón. 36:15-16; Mat. 23:34–37). Incluso Jesús, el profeta supremo, fue despreciado y crucificado. La resistencia a los mensajeros de Dios revela la tendencia humana a rechazar verdades incómodas. Sin embargo, Dios, en su misericordia, continuó enviando profetas para llamar a su pueblo al arrepentimiento. Su impopularidad no disminuyó la verdad de su mensaje, solo puso de relieve la lucha de la humanidad por someterse a la voluntad de Dios.
2. Los relatos bíblicos en los que se rechaza el mensaje profético se dieron para que podamos aprender de ellos y evitar el mismo error. En 1 Corintios 10:6–12, Pablo advierte a los creyentes corintios que no repitan los errores de Israel en el desierto. Utiliza la historia de Israel como ejemplo de cómo el pueblo de Dios, a pesar de haber recibido sus bendiciones, cayó en la idolatría, la inmoralidad sexual y en quejarse contra Dios, acciones que llevaron a su juicio. Pablo enfatiza que estos eventos sirven como advertencias para los creyentes, instándolos a permanecer fieles y a no asumir que son inmunes a la caída. Concluye con una advertencia: quienes creen mantenerse firmes deben tener cuidado de no caer, destacando la necesidad de humildad, vigilancia y confianza en Dios para permanecer fieles.
Cuando Pablo dijo que estas cosas fueron escritas para nuestra advertencia, a «los que han llegado al fin del tiempo» (1 Cor. 10:11), quiso decir que los creyentes en su tiempo –y, por extensión, todos los cristianos– viven en una era decisiva de historia redentora, durante la cual las relaciones pasadas de Dios con su pueblo sirven como lecciones urgentes para el presente. La culminación del plan de Dios a través de Cristo ha dado paso a la etapa final antes de su cumplimiento final, haciendo que estas advertencias sean especialmente relevantes. Pablo llama a la vigilancia, la fidelidad y la confianza en Dios, recordándonos que somos responsables de cómo respondemos a las lecciones del pasado, considerando lo próxima que está la consumación del reino de Dios.
3. Elena de White experimentó el rechazo de sus mensajes proféticos, al igual que los profetas bíblicos, pero, como ellos, se mantuvo resiliente. Durante su ministerio profético en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Elena de White sufrió repetidamente oposición. Experimentó un rechazo rotundo a sus mensajes por parte de algunas personas dentro de la iglesia. Otros distorsionaban el significado claro de sus testimonios y se enfrentaba a «hombres que ponen en duda los Testimonios, que les encuentran fallas, y tratan de apartar a la gente de su influencia» (Mensajes selectos, t. 1, p. 53).
Desde los primeros días de su ministerio profético, numerosas personas abandonaron la iglesia y lanzaron una oposición organizada a su labor. En 1868, tras exponer las contribuciones positivas del ministerio profético de Elena de White, Uriah Smith describió los ataques a sus visiones y testimonios hasta ese momento: «Sin embargo, con toda esta variedad de buenos frutos que [las visiones y testimonios] pueden presentar, con toda esta inocencia de cualquier acusación de maldad que se les pueda imputar, en todas partes se encuentran con la oposición más amarga. Son objeto del prejuicio más ciego, del odio más intenso y de la amargura más maligna. Los habitantes del mundo y los profesores formales de todas las denominaciones se unen en un clamor general de vituperación contra ellos. Muchos se esfuerzan para darles golpes innecesarios y maliciosos» (Uriah Smith, The Visions of Mrs. E. G. White [Battle Creek, MI: Seventh-day Adventist Publishing Association, 1868], p. 8).
En 1883, Elena de White confirmó las palabras de Smith con su testimonio: «Desde el comienzo de mi obra, he sido perseguida por el odio, el reproche y la falsedad. Viles imputaciones y calumniosos informes han sido ávidamente reunidos y hechos circular ampliamente por los rebeldes, los formalistas y los fanáticos. […] Esta lucha ha seguido durante casi cuarenta años» (Mensajes selectos, t. 1, pp. 82-83).
Dudley M. Canright, quien fue un ministro adventista del séptimo día durante mucho tiempo, abandonó la iglesia en 1887 y lanzó una campaña agresiva contra su enseñanza durante los últimos treinta años de su vida, convirtiendo a Elena de White en el foco de sus ataques en su libro Life of Mrs. E. G. White, Seventh-day Adventist Prophet: Her False Claims Refuted [Vida de la señora E. G. White, profeta adventista del séptimo día: sus falsas afirmaciones refutadas] (Cincinnati, OH: Standard Publishing, 1919).
La influencia de Canright en los críticos del adventismo del séptimo día y de Elena de White ha sido profunda, moldeando la oposición hasta bien entrado el siglo XXI. Sus libros siguieron circulando tras su muerte y fueron utilizados por críticos evangélicos para clasificar el adventismo del séptimo día como una secta durante la primera mitad del siglo XX. En la década de 1970, la influencia de Canright apareció en críticas académicas, que reflejaban sus acusaciones de plagio. A finales de la década de 1990, las críticas a Elena de White se difundieron globalmente a través de Internet, lo que hizo que el libro Life of Mrs. E. G. White de Canright fuera ampliamente accesible. Hoy en día, las obras de Canright continúan siendo influyentes, disponibles gratuitamente en línea y en ediciones reimpresas, asegurando que su impacto perdure en los debates contemporáneos.
En 1906, Elena de White reflexionó sobre el futuro de las críticas contra ella: «Espero ahora que una larga lista de declaraciones falsas sea presentadas al mundo, y que una mentira tras otra, una declaración falsa tras otra que Satanás ha originado en las mentes de los individuos, serán aceptadas por algunos como verdad. Pero dejo mi caso en las manos de Dios, y los que conocen la forma de obrar de mi vida no recibirán las mentiras que se comentan» (Mensajes selectos, t. 3, p. 410).
En su libro anteriormente mencionado, Uriah Smith respondió a los críticos de Elena de White al explicar que su ministerio profético ha tenido cuatro frutos clave. Primero, defiende los más altos estándares morales, exponiendo el pecado, advirtiendo contra los engaños de Satanás y evitando el fanatismo. Sus escritos han revelado injusticias ocultas, protegido la causa de la verdad e inspirado una mayor consagración a Dios y santidad de corazón. Segundo, guían a las personas hacia Cristo, presentándole como el único Salvador y exhortando a los creyentes a seguir su santo ejemplo. Tercero, dirigen a los lectores a la Biblia, afirmándola como la Palabra inspirada de Dios y exhortando al estudio diligente como regla de fe y práctica. Finalmente, aportan consuelo y fortaleza, animando a los débiles, animando a los desanimados y aportando claridad a la confusión. Sus escritos promueven consistentemente la rectitud, sin respaldar el mal ni bajar los estándares morales. Nadie que los siga ha sido llevado al pecado, y siempre inspiran mayor fidelidad y devoción a Dios (The Visions of Mrs. E. G. White, pp. 6-8). Estos cuatro frutos continuaron manifestándose a lo largo del ministerio profético de la señora de White hasta su muerte en 1915.
Al igual que los profetas bíblicos anteriores a ella, Elena de White sufrió ataques personales y el rechazo a su ministerio profético. Pero su legado ha permanecido firme, tanto entonces como ahora.
APLICACIÓN A LA VIDA
Las siguientes preguntas tienen el objetivo de enriquecer el debate en clase. Elige entre ellas, y entre las que figuran en la lección, las que mejor lleven a tu clase a reflexionar.
1. ¿Por qué las personas resisten los mensajes de Dios cuando desafían sus creencias o comportamientos? ¿Cómo podemos asegurarnos de no cometer el mismo error?
2. Moisés, Jeremías y otros profetas enfrentaron rechazo y hostilidad. ¿Cómo deberíamos responder cuando nos encontramos con oposición al compartir la verdad de Dios?
3. Jesús, el profeta supremo, fue despreciado y crucificado. ¿Cómo nos anima su experiencia a permanecer fieles a pesar de las dificultades?
4. Pablo advierte en 1 Corintios 10:6–12 que debemos aprender de los fracasos de Israel. ¿Qué lecciones concretas de sus fracasos podemos aplicar a nuestras vidas hoy?
5. ¿Cómo podemos mantenernos humildes y vigilantes, para no cometer los mismos errores que las generaciones anteriores?
6. ¿Cómo nos ayuda estudiar historia a reconocer y resistir la tentación de comprometer nuestra fe?
7. Al igual que los profetas bíblicos anteriores a ella, Elena de White enfrentó el rechazo. ¿Cómo deberíamos responder cuando la guía de Dios es criticada o malinterpretada?
8. ¿Cómo deberíamos responder a la campaña agresiva y hostil contra Elena de White en YouTube y otros medios?
9. ¿Qué recursos podemos consultar para obtener respuestas informadas y que afirmen la fe a las acusaciones de los críticos de Elena de White?
10. ¿Qué lecciones podemos aprender de la resiliencia de Elena de White ante la oposición?
11. Uriah Smith describió cuatro frutos clave del ministerio de Elena de White (eleva los estándares morales, lleva a Cristo, afirma a la Biblia y aporta aliento cristiano). ¿Cuál de estos componentes impacta más en tu fe hoy en día?
12. ¿Cómo describirías en tu propia vida los frutos de leer a Elena de White?




